martes, 19 de mayo de 2015

DE LA NECESIDAD E IMPORTANCIA DE NUESTRAS CREENCIAS: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Como bien dice Ortega y Gasset en nuestras creencias estamos. Contamos con nuestras creencias para andar por la vida.  Por ello, para en entender a una persona tenemos que saber cuáles son sus creencias. Por el contrario, estaremos observando a una persona que no es ella, lo que nos impide tener cierta claridad sobre ella.   

Todos nosotros estamos constituidos por creencias; y de una u otra formas tenemos nuestra vida puesta sobre ellas. Nuestro vivir es un constante tener que interactuar con algo, esto es, con nuestro mundo y con nosotros mismos. Y en este interactuar nos encontramos bajo un conjunto de interpretaciones que nos anteceden; de formas de ver el mundo e incluso de vernos a nosotros.

En este nuestro vivir nos ponemos, sin saberlo, sobre un sustrato de pareceres que vamos adoptando poco a poco.  Estas son nuestras creencias. Las creencias no nos surgen así de improviso, no llegamos a éstas a través de nuestro pensar.  Las creencias son verdades que nos permiten vivir de manera segura. Sin ellas nada seríamos. Por eso nuestras creencias son el continente donde habitamos. Y nuestro habitar habita en ellas.

 Las creencias tienen en nuestra vida contenidos generales. Por ello, nosotros somos creencias: y éstas terminan confundiéndose con la misma realidad porque, como dice Ortega y Gasset, «son nuestro mundo y nuestro ser». Las creencias no se nos ocurren, ni forman parte de nuestros pensamientos, solo los determinan. Cuando entendemos lo que son las creencias   caemos en cuenta el papel que éstas juegan en nuestra vida; y el sentido funcional que poseen.

Las creencias suponen nuestra vida, no podemos vivir sin ellas; porque suponen y soportan nuestra vida, que se asienta en creencias que nunca llegamos a producir. Las creencias no las formulamos nosotros ni las discutimos; eso sí las propagamos y las sostenemos. En las creencias «simplemente estamos en ellas», y siempre estamos en ellas. Incluso las tenemos, son nuestra propiedad, tal vez, la más valiosa propiedad. Por esta razón, siguiendo a Ortega y Gasset «la creencia es quien nos tiene y sostiene a nosotros». Sin ellas nada somos, o tal vez solo somos un sueño o una pesadilla.

En las creencias nos encontramos, nos reconocemos. Están allí mucho antes que nos ocupemos de pensar-hacer. Las creencias tienden a ser permanentes, porque hacen ser nuestra identidad. Estamos dentro de éstas. Las creencias son nuestro en nuestro fondo y en él operan  cuando pensamos-actuamos sobre algo. Aludimos a ellas como lo hacemos con la realidad, con nuestro entorno. Las creencias no las pensamos, las vivimos. Ocupan el primer lugar en nuestro existir, siempre contamos con ellas y lo hacemos sin pausa ni reflexión.

No nos damos cuenta de nuestros motivos, de la resolución que hemos adoptado, de la ejecución de las acciones con que hacemos las cosas. No nos cuestionamos, ni por un momento, nuestro pensar-hacer. ¿Por qué? Porque la creencia existe y nos antecede. Ella es lo más importante de todo; ella es el supuesto en que asentamos toda nuestra vida. De este modo, contamos con las creencias y no pensamos. Cuando no pensamos algo es porque ya contamos con eso; y así se dan las creencias en nuestra vida.

La mayor eficacia en nuestra vida se da por todas aquellas creencias con que contamos, y porque contamos con ellas no pensamos. Hacer nuestro inventario personal desde las creencias con que contamos, será re-construir nuestra historia y esclarecer nuestra vida desde el sustrato de nuestra narrativa. Las creencias constituyen las bases fundacionales de nuestra vida, sobre las que acontece nuestro devenir. Éstas nos ponen en frente lo que es nuestra realidad.

Todo nuestro pensar-hacer depende de nuestro sistema de creencias. En ellas «vivimos, actuamos y somos». Por lo general, no tenemos conciencia plena de nuestras creencias; ya que  no las pensamos, a través de ésta actuamos, hacemos y pensamos. De ahí que, cuando creemos en una cosa siempre «contamos con ella» como una verdad inmutable. Esto nos hace realizar una «vida viviente» como diría Ortega y Gasset.

Nosotros no podemos evitar reconocer la creencia como una verdad; nos adherimos automática y mecánicamente a ella. Esta imperiosa realidad se convierte en algo a lo cual dependemos, con lo que contamos, queramos o no. En este sentido, la creencia es nuestra contra-voluntad; aquello con que nos topamos en su completitud. Y son incuestionables, por ello son una verdad. «Con nuestras creencias estamos inseparablemente unidos», señala Ortega y Gasset; por eso somos creencias.

Somos crédulos. Por eso el sustrato de nuestra vida, formado por creencias, es el que sostiene toda nuestro pensar-hacer. Éstas son el continente firme en el cual nos afanamos a diario. Ahora bien, entre las creencias que tenemos una de ellas es la creencia en nuestra razón, en nuestra inteligencia. Con todo lo sucedido, esta creencia subsiste; pues seguimos creyendo en la eficiencia de nuestro intelecto como una de las realidades existentes, y que integran nuestra vida. Sin embargo, tenemos que atender que una cosa es nuestra fe en la inteligencia y otra es nuestra creencia en las «ideas» que nuestra inteligencia configura. En la primera se cree a píe juntillas, en la segunda no tanto. No obstante, nos servirá para re-configurar nuestro pensar-hacer, nuestro mundo, nuestra vida.


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jueves, 14 de mayo de 2015

DE LA MAGNANIMIDAD EN NUESTRO PENSAR-HACER: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

El valor de la magnanimidad es poco conocido, poco entendido y su definición formal tampoco nos lleva demasiado lejos; incluso podemos decir que ha quedado en el olvido. Las definiciones nos hablan de «grandeza y elevación de ánimo» o “grandeza de espíritu”. Opuestos son los conceptos contrarios a la magnanimidad, a saber, la mezquindad, la tacañería, la pusilanimidad, la humildad.

La magnanimidad es la disposición de dar más allá de lo que se considera normal; de entregarse hasta las últimas consecuencias; de emprender sin miedo; de avanzar pese a cualquier adversidad. La grandeza de ánimo de la magnanimidad es el valor que convierte a un simple sujeto en un héroe.

No debemos confundir la grandeza de ánimo con una motivación extraordinaria e impulsiva para realizar algo. Pues el valor de la magnanimidad se práctica independientemente del buen humor y del entusiasmo que tenemos un día particular, o de la simpatía que tengamos por las personas. La magnanimidad no es una disposición transitoria; ésta es parte de la naturaleza de la persona que la posee y la cultiva.

Cuando nos conformarnos con lo que hemos logrado, u orientamos nuestros esfuerzos a la adquisición de bienes y a la riqueza nos es suficiente la ambición. Para lograr lo anterior no hace falta magnanimidad. La grandeza de ánimo se caracteriza por la búsqueda de los más altos ideales del ser humano, y a la entrega para servir a éstos.

El magnánimo aleja de sí la envidia y el resentimiento. Supera el temor de ser criticado por hacer algo que considera moralmente bueno. Tiene la capacidad de afrontar grandes retos con paciencia, perseverancia y alegría. La disposición al otro son rasgos característicos de su personalidad.

Para el magnánimo no hay acciones de pequeña categoría, o el temor a cuidar de lo que denominamos «una buena imagen». Actúa con la convicción de cumplir con un compromiso y un deber personal. Toda acción es un gran reto. Atender a los hijos es la empresa para la madre o el padre; el alumno para el maestro; los trabajadores para el gerente de una empresa; los vecinos para el hacer comunitario. ¿Se tienen deseos de prosperar y ser mejores?

La magnanimidad está en atender a que las personas mejoren por sí mismas. Se atiende para corregir, enseñar y hacer entender para que salgan de esa situación que los afecta. Es mucho lo que debemos trabajar personalmente en la magnanimidad, para comprender mejor nuestro pensar-hacer. La virtud de la magnanimidad incluye las otras realidades de nuestra vida, como nuestras empresas y retos a alcanzar; mejorar y acrecentar nuestros conocimientos; mejorar nuestras acciones laborales para alcanzar una posición económica de bienestar.

Todo aquello a lo que aspiramos, dinero, conocimientos, posición, influencia, deben estar signado por la magnanimidad. Lo adecuado a nuestros fines es enfocar nuestros esfuerzos en traspasar las fronteras del mero egoísmo. Si tenemos más conocimientos podemos atender mejor nuestras empresas, para que mejoraren nuestros haceres sean éstos más productivo. De este modo, estamos en mejores en condiciones de llevar a cabo  nuestra vida que siempre involucra a los otros.

Para alcanzar nuestra grandeza de ánimo es necesario que cada día nos preguntemos ¿Para qué hacemos esto? ¿Quiénes se benefician? ¿Puedo hacerlo mejor? Hacernos el propósito de prestar una mejor atención a los otros. Hay que olvidarse de esos resentimientos, envidias y juicios inadecuados con respecto a nosotros y a los demás; como decía el Cabral «De ese trago amargo ya no bebe mi corazón». Debemos mejorar nuestros modales y ser corteses con la vida y todos los demás. Tener una disposición serena ante los avatares de la vida, y a dominar las emociones inadecuadas que puedan generarse.

La magnanimidad es una virtud para robustecer nuestra comprensión del mundo. Generar atención, generosidad y optimismo. La magnanimidad ennoblece nuestras acciones; el consejo, la ayuda, la compañía, el trabajo, son los medios cotidianos que tenemos para llevar a cabo nuestro pensar-hacer. Hacer de nuestras labores y aspiraciones algo realmente grande prescindiendo de las dificultades que siempre están presentes.

Al ser magnánimos nos sentimos dignos de las cosas más grandes. Porque al tener esta alta estimación de nosotros mismo estamos reconfortados con nosotros y con los que están junto a nosotros. De allí que, la magnanimidad supone siempre lo grande, lo bello, que solo se encuentra en una grandeza de ánimo. En el que estimamos nuestro «justo valor».


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martes, 12 de mayo de 2015

DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE HUMILDAD: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

En distintos lugares y por distintas vías uno escucha hablar de que hay que ser humilde, se impone socialmente como un deber. Cosa por demás extraña.  Pero, ¿qué es la humildad? ¿Por qué se ha convertido en valor tan importante en la terapéutica de autoayuda? ¿Qué relación existe entre la humildad y la gerencia? ¿Es la humildad un concepto de la biogerencia? En fin ¿De qué hablamos cuando hablamos de humildad?

El término humildad (deriva del latín «'hŭmĭlĭtas, ātis, f. humilis'»,) tiene varias acepciones: Primero, como virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades; según el concepto de Humanitas, de acuerdo con Panofsky, estaríamos en la confrontación entre el hombre y cuanto lo trasciende; esto es, la consideración de la humanidad en contraposición a la divinidad. Segundo, como bajeza de nacimiento -de clase baja u origen pobre- Consideración muy propia de los aristos helenos, por lo cual lo humilde era visto con desprecio. Tercero, como sumisión; esto tiende más a las relaciones de sometimiento entre los hombres. Cuarto, se aplica a la persona que tiene la capacidad de restar importancia a los propios logros y virtudes y de reconocer sus defectos y errores; asunto de las personas «modestas» y muy acorde con ciertas tendencias religiosas, que desean encajonar a todos en esta gris modestia.

En tanto ésta sea una virtud, la humildad consiste en aceptarnos con nuestras habilidades y nuestros defectos, sin vanagloriarnos por ellos. ¿Vanagloriarnos ante quién o ante qué? Por otra parte, la humildad es opuesta a la soberbia. La soberbia entonces es una virtud o una anti-virtud.  La persona humilde, dicen, no es pretenciosa ni interesada ni egoísta, como lo es una persona soberbia; quien se siente auto-suficiente y generalmente hace las cosas por conveniencia. Extraña conclusión con respecto a la persona soberbia, y la caracterización de la persona humilde desborda lo que la humildad consiste y se aboca a rasgos psicológicos, un tanto difíciles de comprobar. Deseamos al humilde más no al soberbio. Y ¿para qué lo deseamos? Esta apreciación encaja en la tercera de definición de humildad, aquella que consiste en ser un ser sumiso.

La humildad es una cualidad o característica humana que es atribuida a toda persona que se considere un ser pequeño e insignificante frente a lo trascendente de su existencia o a Dios según si se habla en términos teológicos. Esta caracterización está en consonancia con la primera definición, en aceptar que somos «un ladrillo más en pared» y no podemos pretender la semejanza con la divinidad.   

Una persona humilde, generalmente dicen, ha de ser modesta y vivir sin mayores pretensiones. La última definición humildad sinónimo de modestia. Alguien que no piensa que es mejor o más importante que otros, un asunto entre humanos; donde todos somos iguales. No obstante, no se explicita el concepto de igualdad ni en qué consiste ésta. Vuelve a quedar difusa la noción de igualdad.  Señala Arendt, «la sociedad se iguala bajo todas las circunstancias, y la victoria de la igualdad en el Mundo Moderno es sólo el reconocimiento legal y político del hecho de que esa sociedad ha conquistado la esfera pública».

Por otra parte, se dice que la humildad en las personas es toda aquella cualidad que revela el completo concepto de lo que es el ser humano, es la verdadera virtud que muestra en un más completo sentido lo que convierte a una persona en humano. La humildad, en este sentido, es algo cognoscitivo. Es tener conocimiento del ser, en tal caso sería una ontología. Creo que esto es desacertado, por ser una pretensión sin sentido, pasar de ser una virtud a ser un principio de conocimiento. Con respecto a que «convierte a una persona en humano», es al revés, a lo humano lo convierte en persona, esto es, en ser social.

El valor de la humildad, se dice, ayuda a las personas a contener la necesidad de decir o hacer gala de sus virtudes a los demás. Estamos en el concepto de modestia. Otro aspecto señala que, una persona que vive la humildad hace el esfuerzo de escuchar y de aceptar a todos; acá se refiere al aspecto de sumisión ante el otro. Ya lo dice Nietzsche, «es sabido cuáles son las tres pomposas palabras del ideal ascético: pobreza, humildad, castidad»

Otros dicen que, ser humilde es dejar hacer y dejar ser, si aprendemos a eliminar la arrogancia, reconocemos las capacidades físicas, intelectuales y emocionales de los demás. La primera parte se asemeja al principio de economía liberal «laissez faire, laissez passer» que se refiere a una completa libertad en la economía, al libre mercado. Por otra parte, se refiere a eliminar «la arrogancia» para reconocer… Otra consecuencia sin sentido. Pues nada asegura que al eliminar la arrogancia podamos reconocer las capacidades en el otro; estamos nuevamente ante un asunto de conocimiento.     

Otros señalan, la humildad permite a la persona ser digna de confianza, flexible y adaptable. Volvemos a estar en la definición de sumisión. Además, agregan en la medida en que somos humildes, adquirimos grandeza en el corazón de los demás. Es decir, los otros nos ven con benevolencia, se sigue reafirmando la noción sumisión. Debemos ser sumisos ante los otros. En este sentido, Nietzsche dice «en este terreno del autodesprecio, auténtico terreno cenagoso, crece toda mala hierba, toda planta venenosa, y todo ello muy pequeño, muy escondido, muy honesto, muy dulzón».

Algunos dicen que, el éxito en el servicio a los demás proviene de la humildad; cuanto más humilde, mayores logros obtendremos. Una persona humilde puede adaptarse a todos los ambientes, por negativos que éstos sean; nunca dirán “no era mi intención decirlo”, según la actitud, las palabras reflejarán eso, entonces debemos cuidar nuestras palabras para no lastimar sin desearlo. Estos siguen asumiendo el concepto de humildad como sumisión a otro hombre. Y refuerzan esa idea a los fines de ser más productivos. «Solo nosotros somos los buenos, los justos» dicen éstos, los demás son malos, injustos con ellos. Parecen un bolero o una ranchera desgarrada.  

           Como apreciamos es una palabra, un concepto que manejamos acríticamente. Una palabra que embriaga nuestra emocionalidad. Que repetimos esta palabra sin pensar que es lo que estamos diciendo. Confundimos los ámbitos cuando la nombramos, incluso no hacemos distinción de sus diversos significados. De allí, la confusión de los ámbitos. Repetimos la palabra presuponiendo que para todos los ámbitos significa lo mismo. Uso indiscriminado del lenguaje. Todo concepto, toda palabra tiene diferentes significados y sentidos. Por eso es necesario preguntarnos ¿de qué hablamos cuando hablamos de humildad? 



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jueves, 7 de mayo de 2015

EL SUJETO HEDÓNICO EN LA SUMA DE PLACER: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

La moda es un atractivo imperioso, pero efímero. No obstante, se ha convertido en un arquetipo vital de nuestro vivir. Nos proporciona un gran placer pasajero. La solución que nos impone la moda misma o el mercadeo es encadenar múltiples y veloces placeres, que siempre serán sustituibles por otros placeres.

Esta suma de placeres es, según Marina, un «hedonismo de la cantidad». Que está en función de sumar y multiplicar cantidades de experiencias placenteras. Lo importante para nosotros es sumar placeres. Por ello, para el mercadeo del placer lo importante es ofrecer experiencias, que se tienen que vivir en el tiempo apresurado que dura nuestro capricho. Porque este mercado no puede detenerse. Él necesita de nuestra insatisfacción personal y social para funcionar.

De este modo, defendemos, con todo nuestro ser, una manera de vivir transitoria y sin ataduras. Todo fluye, decía el oscuro de Efeso. Esa «personalidad deseante» que somos busca compromisos sin vínculos, porque el vínculo nos detiene. Ansiamos lo versátil, la renovación de nuestra identidad; sin identificación con nuestro pasado. Nos volvemos hábiles en nuestras afiliaciones, pero siempre libre de lazos. Incluso con nosotros mismos.  

No obstante, en algún momento en medio de este remolino fluyente tenemos necesidad de la fidelidad. Somos seres mentalmente muy arcaicos aún. Necesitamos fijar nuestra voluntad antojadiza, nuestra ligereza. Tenemos que releer la preocupación de Platón con respecto a Parménides y Heráclito, cuando se desee proponer el paso de la «fidelidad del deseo» al «deseo de la fidelidad». Estoy de acuerdo, el maestro del jardín de Academo es más adecuado en este aspecto.

La proliferación de nuestros deseos nos ha conformado como personalidades caprichosas, que soportamos mal, cuando soportamos, el aplazamiento de la satisfacción y la frustración. Vivimos en la frustración anhelando o andando tras el placer. El mercado del placer y la felicidad es adictivo, y por ello restringe nuestra libertad. Ya que en esta aparente elección está oculta la reducción de nuestra libertad. Toda adicción merma o anula nuestra libertad de pensar-hacer.

La pluralidad y la desagregación de nuestros impulsos conllevan a conformar una voluntad débil, señala Nietzsche. La puesta del deseo y la construcción de su ideología deshacen nuestro yo. Lipovetsky indica que «el yo ha sido pulverizado en tendencias parciales, según el mismo proyecto de desagregación que ha hecho estallar la sociabilidad en un conglomerado de moléculas personalizadas».

En medio del mercado del deseo hemos configurado una sociedad del capricho, en la cual nuestra voluntad se ha vuelto caprichosa, y por tal veleidosa. De allí, que ésta sea débil. Debemos desvelar estos sistemas afectivos que nutren nuestros fenómenos emocionales y reflexivos. Debemos analizar si estamos aceptando exigencias incompatibles con nuestra voluntad.  

Lo que inquieta con este mercadeo del deseo, de la promoción del bienestar, de la felicidad… es que pretendiendo aparecer como una ideología progresista y liberadora, no sea más que un truco de mago, y como tal solo sea pura ilusión.

La popularidad de este mercadeo del deseo y la felicidad así parecen indicarlo. La relación con las adicciones del hedonismo y el gusto por una aparente transgresión personal y social parecen refrendarlo. Pues tal transgresión, puede llegar a ser un mecanismo que resguarda las relaciones de poder y los sistemas ocultos de represión.

Los discursos de ese mercadeo se han hecho parte constitutiva del discurso biopolítico y biogerencial, como modos correctos de hacer. La transgresión puede que no sea ninguna transformación, sino una sumisión a otras formas de relaciones de poder. Lo cual es propio de una sociedad interpretada, que intenta conservar lo ya alcanzado, aunque sean migajas.

Inquieta que seamos víctimas de una superchería que nos esclaviza con golosinas y dulces. Y no podemos rebelarnos porque nos gusta y agrada. Como en la nave de la película «Wally». El mercadeo del deseo es seductor y todos a caemos bajo sus encantos. ¿Quién no es conquistado por la miel más dulce y agradable? O ¿por los cantos de sirenas?

En este mercadeo nos asustan las disfunciones de la violencia, de la fragilidad de los sentimientos, de la desconfianza generalizada…  Sin embargo, no las relacionamos con él. Porque no reflexionamos que nuestros deseos son deseos nunca alcanzados. Como si quien ve comer a otro ya sacia su propia hambre. Nuestro deseo siempre es deseo. No hay satisfacción de éste.

En esta situación, nuestra vida se mantiene y es dirigida por el deseo. Por eso cuando nos desplomamos por la frustración y la depresión no tenemos referentes para vivir. No sabemos para qué vivir, porque no tenemos deseos propios para hacer algo. Nuestra historia es el empeño por satisfacer deseos, que no sabemos si son nuestros. O son deseos que nos ofrecen. En algún momento sufrimos una ruptura existencial. Y el mercado se ha cerrado.



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martes, 5 de mayo de 2015

NUESTROS SENTIMIENTOS DISTORSIONADOS, LA CASA PERDIDA: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Para complicar más nuestro hacer cotidiano hemos mezclado nuestra impaciencia con la búsqueda de satisfacer nuestros deseos. Con esto vamos olvidando nuestra capacidad de aplazar la gratificación por las cosas logradas, que es nuestro fundamento para el desarrollo de nuestra inteligencia y nuestro comportamiento libre. Porque la gratificación contiene en sí el ensimismamiento, la poner la mirada en nosotros y nuestras acciones, es reflexión.

Nuestra impaciencia por los deseos insatisfechos no respeta el tiempo de las cosas. De ese modo violamos lo que Covey denomina la «ley de la cosecha», que es el comprender que hay un tiempo para sembrar, un tiempo para atender lo que se ha sembrado y un tiempo para recoger. Al no entender este proceso introducimos cambios abruptos en los ritmos de nuestras vidas, que terminan por alterar nuestra vida emocional y reflexiva. Trastocamos nuestro pensar-hacer.

El «deseo impaciente» es nuestra ansia. Esa ansiedad que cultivamos apresuradamente como una característica propia de nuestra vida y cultura. Y de la cual nos ufanamos cuando decimos «no tengo tiempo». Esta ansia se opone a la ternura, porque no hay ternura apresurada. Esto lo sabía bien Florentino Ariza. En la ternura entregamos o cedemos el tiempo a la manifestación del sentimiento. Somos seres sin ternura.

En medio de esta ansiedad, de esta impaciencia, de esta búsqueda descontrolada de satisfacer deseos construimos un sistema de sentimientos distorsionados, porque hemos perdido la poética que habita la casa de nuestro ser. Lo que formamos es humo de emociones. El apresurado lo quiere todo para ahora, para el presente inmediato, y la violencia es el camino más corto de conseguirlo. Después somos unas plañideras de los valores. ¿Para qué vamos a guardar las formas, si éstas siempre son lentas? Por ello, Sartre señala que existe una la relación estrecha entre la prisa y la violencia. La violación ante que la seducción.

El mercado de la búsqueda de deseos nos obliga a fomentar el deseo por sí mismo. Este mercado de la felicidad nos sirve para justificar nuestra agresividad. Pues en medio de él preparamos la ansiedad como el único motor para el avance de nuestro ser. Estamos siemrpe apurados como el conejo de «Alicia en el país de las maravillas». Siempre nos estamos violentando, y así violentamos a los demás.

Ante esta situación buscamos juegos o salidas ingeniosas, por las que aspiramos a jugar con todas las cosas, pero a la vez. Buscamos una libertad desvinculada, poco comprometida y sin pretensiones para con nosotros mismos y menos para los otros. El intento es otro deseo insatisfecho. Por tanto, hay que emprender otra búsqueda de deseos.

Forzamos nuestros sentimientos. Aun cuando sabemos tan poco sobre ellos, los hacemos violentos. Cuando ya no podemos más con nosotros mismos, suponemos que nuestros sentimientos son provocados por situaciones que forzosamente experimentamos todos. Lo que intentamos, en última instancia, es sobrevivir, disfrutar, estar cerca de quienes queremos, evitar el peligro, no tener obstáculos, contar con los demás, ponernos a salvo de los otros. Estos son nuestros problemas y esperanzas; se parecen a los de todas las otras personas. Somos seres tan comunes.

Como señala Geertz, nuestros problemas existenciales son universales; las soluciones de éstos son diversas. Y son universales porque somos seres menesterosos, seres precarios con un  gran ego. Tenemos necesidades comunes, problemas comunes y afectividades comunes. No somos nada originales. Aunque, como dice Marina, «somos sentimentalidades irrepetibles».

Nuestros sentimientos suelen tener elementos desencadenantes. Y éstos dos forman una estructura que se determinan mutuamente. Por ejemplo, un peligro o una amenaza nos provoca miedo; la novedad nos provoca sorpresa; el cumplimiento de un deseo nos provoca satisfacción o alegría. Sin embargo, esta estructura se concreta y manifiesta de manera distinta en cada persona y en cada cultura.

Estas estructuras también tienen sus causas en las evaluaciones y regulaciones sociales que existen de los sentimientos. La sociedad es nuestro principal regulador. Ya que cada cultura favorece unos sentimientos y rechaza otros; los interpreta de manera determinada; o ella prescribe cuál debe ser su intensidad. Nuestros sentimientos están relacionados con los roles que de ellos acuña la sociedad. Así como determina los roles masculinos y femeninos, y los sentimientos que cada uno de ellos de sentir y expresar. Somos seres interpretados.

El mundo sentimental es variado, pero a la vez constante. Poseemos unos sentimientos universales, los cuales devienen de nuestros modos posibles de enfrentarnos con la realidad y con nosotros mismos. Pero estos sentimientos los configuramos según sea la cultura en la que nos desenvolvemos; en los distintos momentos en que éstos se dan; y en los distintos contextos de cada cultura. El problema emocional que se nos plantea como sujetos, es si sabremos atender lo que es común a todos sin olvidar nuestro ser particular. Esta es parte de nuestra confusión y distorsión sentimental.


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jueves, 30 de abril de 2015

PROCESO DE CAPACITACIÓN Y ADIESTRAMIENTO: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Para los administradores de recursos humanos los empleados y trabajadores son el recurso más valioso de todo programa. Por esto tienen la necesidad de invertir en ellos, al proporcionarles continuamente oportunidades para mejorar sus habilidades. Esto constituye el desarrollo del personal, que incluye actividades designadas para capacitar, adiestrar y motivar al empleado. Esto con el propósito de ampliar sus responsabilidades dentro de la organización.

Desarrollar las capacidades del trabajador proporciona beneficios para los empleados y para la organización. Ayuda, por una parte, a los trabajadores a aumentar sus habilidades y cualidades; por otra, beneficia a la organización al incrementar las habilidades del personal de manera costo-efectivo. La capacitación hará que el trabajador sea más competente y hábil. Además, al utilizar y desarrollar las habilidades del trabajador, la organización se vuelve más productiva y rentable.

La capacitación se refiere a los métodos usados para proporcionar al personal de una empresa las habilidades que éstos necesitan para realizar su trabajo. Ésta abarca desde cursos sencillos sobre terminología hasta cursos complejos, que permiten entender el funcionamiento de un nuevo sistema; tales cursos pueden ser teóricos o prácticos, o combinados.

La capacitación es un proceso que lleva a mejorar continuamente las actividades laborales, con el fin de implantar mejores formas de trabajo. Ésta es una actividad metódica, planificada y permanente. El propósito general es preparar, desarrollar e integrar al recurso humano en el proceso productivo; mediante la entrega de conocimientos, desarrollo de habilidades y actitudes necesarias para el mejor desempeño de todos los trabajadores. En este sentido, la capacitación va dirigida al perfeccionamiento técnico del trabajador, para que éste se desempeñe eficientemente en las funciones a él asignadas. Y así producir resultados de calidad, dar excelente servicio a los clientes, prevenir y solucionar anticipadamente problemas potenciales dentro de la organización.

Por medio de la capacitación el perfil del trabajador se adecua al perfil de los conocimientos, habilidades y actitudes requeridos en un puesto de trabajo. La capacitación no debe confundirse con el adiestramiento. Este último implica una transmisión de conocimientos, que hacen apto al individuo ya sea para manejar un equipo o maquinaria.

El proceso de capacitación se puede acometer de dos modos. Primero, el que se produce por y dentro el mismo grupo de trabajo, se da un intercambio que fomenta el aprendizaje a través de experiencias compartidas; en este aspecto, la capacitación de saberes es inherente al oficio específico de cada trabajador. Segundo, el que es acometido por una persona ajena al ámbito de la organización. Por ejemplo, facilitadores externos de empresas especializadas en el área. Se capacita al personal de una empresa para alcanzar la satisfacción por el trabajo que realiza; pues si un empleado no está satisfecho con la labor que lleva a cabo no podrá efectuar un trabajo eficiente.

El proceso de capacitación es un proceso continuo. El mismo está constituido de cinco pasos, a saber: 1) Analizar las necesidades. Identifica habilidades y necesidades de los conocimientos y desempeño. 2) Diseñar la forma de enseñanza: Se elabora el contenido del programa, folletos, libros, actividades... 3) Validación: Se eliminan los defectos del programa y se hace una presentación restringida a un grupo pequeño de personas. 4) Aplicación: Se dicta el programa de capacitación. 5) Evaluación: Se determina el éxito o fracaso del programa.

El proceso de adiestramiento es un proceso educacional a corto plazo, mediante el cual las personas aprenden conocimientos, actitudes y habilidades en función de objetivos definidos. El adiestramiento es, en primer lugar, la educación profesional que adapta al individuo para un cargo o función dentro de una organización. Éste implica la transmisión de conocimientos, sea información de los productos, de los servicios, de la organización, de la política organizacional... En segundo término, implica el desarrollo de habilidades entendido éste como un entrenamiento orientado a las tareas y operaciones que el personal va a ejecutar.

Se realiza cuando un trabajador tiene poca experiencia o se contrata para un trabajo que le es totalmente nuevo. Una vez que los trabajadores han sido incorporados a una empresa, ésta tiene el compromiso de desarrollar en ellos actitudes y conocimientos indispensables para que cumplan bien su labor. El adiestramiento de personal, además de completar el proceso de selección, orienta al nuevo trabajador sobre las características y particularidades propias del trabajo a ejecutar. Ofrece al trabajador la oportunidad de actualizar y renovar sus conocimientos, para que estén a tono con los avances técnicos.

En este sentido, el adiestramiento consiste en proporcionar o fortalecer los conocimientos que el individuo necesita para el eficiente desempeño de sus actividades laborales; de acuerdo con los cambios tecnológicos, los nuevos requerimientos de procesos de trabajo en la organización. Es un proceso educacional a corto plazo aplicado de manera organizada. El adiestramiento está orientado de manera directa a las tareas y operaciones que van a ejecutarse.

Los programas de adiestramiento constituyen una herramienta para lograr que el personal adquiera los conocimientos necesarios, que le permitan ampliar y desarrollar las aptitudes para ejecutar el trabajo en forma eficiente. Los programas de adiestramiento constituyen un factor relevante en el mejoramiento de los niveles de productividad. Lo cual implica la puesta en práctica de un conjunto de elementos que favorecen el desenvolvimiento laboral de los trabajadores, por medio del suministro de un conjunto de herramientas que facilitan la realización de las actividades, mediante el desarrollo intensivo y continuo de habilidades que favorecen el logro de los objetivos establecidos para alcanzar la eficiencia organizacional.

En los programas de adiestramiento existen varias técnicas, una que se aplica es el método de los cuatro pasos: 1) Prepare al trabajador. 2) Muéstrele el trabajo. 30 Póngalo a prueba. 4) Sígalo en la práctica. Un método alternativo es el siguiente: 1) El instructor dice y hace. 2) El instructor dice y el alumno hace. 30 El alumno dice y el instructor hace. 40 El alumno hace y dice.

Existen varios tipos de adiestramientos, entre éstos tenemos: 1) Inducción: Es la orientación general que se le da al empleado para adecuarlo al puesto, al grupo y a la institución. Este tipo de formación tiene la meta de crear una actitud favorable del empleado y facilitar su proceso de integración. 2) Adiestramiento a través de la experiencia: Consiste en reunir un grupo de personas en base a tareas o áreas similares para intercambiar experiencias, métodos y recursos. En tales espacios se debe establecer un flujo informativo precisando objetivos, expectativas, dinámicas, metodología, aspectos organizativos y el código para el análisis. Este tipo de formación es útil, pues de la experiencia de los individuos o grupos se enriquece el trabajo y se comparten vivencias significativas.

3) Adiestramiento "en" y "para" la organización: Consiste en desarrollar al máximo el potencial humano de la institución, por vía de la implementación de un sistema de educación permanente que abarque las siguientes etapas: 1) Preparación y actualización para el mejor desempeño del cargo. 2) Preparación para otros cargos que pudiera ocupar el empleado. 3) Preparación para el desarrollo general integral.

Los objetivos del adiestramiento, son los siguientes: 1) Incrementar la productividad. 2) Promover la eficiencia del trabajador, sea obrero, empleado o funcionario. 3) Proporcionar al trabajador una preparación que le permita desempeñar su puesto con mayor responsabilidad. 4) Promover un ambiente de mayor seguridad. 5) Ayudar a desarrollar condiciones de trabajo más satisfactorias, mediante los intercambios personales surgidos con ocasión del adiestramiento. 6) Promover el mejoramiento de los sistemas y procedimientos. 7) Contribuir a reducir los movimientos de personal, tales como renuncias y destituciones. 8) Contribuir a reducir las quejas de empleados proporcionando una ética de trabajo más elevada. 9) Facilitar la supervisión de personal. 10) Promover los ascensos sobre la base del mérito personal. 11) Contribuir a la reducción de los accidentes de trabajo. 12) Reducir el costo de operación.

Los programas de capacitación son la traducción de las expectativas y necesidades de una organización en determinado periodo de tiempo. Éste corresponde a la realidad que se espera concretar efectivamente en un determinado plazo y, por lo mismo, debe estar vinculada a los recursos disponibles y las disponibilidades organizacionales.

Para la elaboración de un programa de capacitación se pueden considerar, por lo menos, tres criterios: 1) Distribución personalizada de los recursos: el énfasis se enfoca en lograr que la mayor cantidad de trabajadores participen de la capacitación; implica determinar el presupuesto disponible y sobre esa base asignar la capacitación; se prioriza la cobertura de las actividades que se aprueben. 2) Distribución centrada en la capacitación específica: aquella destinada a resolver brechas de competencias que están dirigidas a debilidades de la organización; las acciones se orientan, a veces, a temas que están alejados de los intereses y motivaciones de los funcionarios. 3) Distribución orientada a la capacitación específica, que también da cuenta de la capacitación general: en este tipo de escenarios los procesos de detección de necesidades dan cuenta de toda su fortaleza, en la medida que han sido capaces de considerar, sin exclusiones previas, todas las perspectivas y expectativas vigentes en la organización.

Es necesario hacer concordar los cuatro subsistemas que comprenden los programas de capacitación: 1) Detección de las necesidades de capacitación. 2) Diseño del programa de capacitación. 3) Ejecución de la capacitación. 4) Evaluación de los resultados de la capacitación.

Para desarrollar el segundo componente resulta ineludible abordar previamente el tema de la identificación de las materias para las cuales se precisa capacitación. Por lo cual, se deben articular en torno a un programa que concuerde con las prioridades de la organización. De allí que, los programas de capacitación exigen una planificación que incluye los siguientes aspectos: 1) Enfoque de una necesidad especifica cada vez. 2) Definición clara del objetivo de la capacitación. 3) División del trabajo a ser desarrollado en módulos, paquetes o ciclos. 4) Elección de los métodos de capacitación considerando la tecnología disponible. 5) Definición de los recursos necesarios para la implementación de la capacitación, como tipo de entrenador o instructor, recursos audiovisuales, maquinas, equipos o herramientas necesarias, materiales, manuales, etc.

Definición de la población objetivo, es decir, el personal que va a ser capacitado. Se debe considerar: 1) Número de personas. 2) Disponibilidad de tiempo. 3) Grado de habilidad, conocimientos y tipos de actitudes. 4) Características personales de comportamiento. 5) Local donde se efectuará la capacitación considerando las alternativas en el puesto de trabajo o fuera del mismo, en la empresa o fuera de ella. 6) Periodicidad de la capacitación considerando el horario más oportuno o la ocasión más propicia. 7) Calculo de la relación costo-beneficio del programa. 8) Control y evaluación de los resultados considerando la verificación de puntos críticos que requieran ajustes o modificaciones en el programa para mejorar su eficiencia.

Una vez determinada la naturaleza de las habilidades, los conocimientos o comportamientos terminales deseados como resultado de la capacitación, el siguiente paso es la elección de las técnicas que van a utilizarse en el programa de capacitación con el fin de optimizar el aprendizaje.

En resumen, los programas de capacitación, sean éstos a medio o largo plazo, poseen siguientes las fases: 1) Investigar y analizar el programa a implementar. 2) Diagnosticar la situación. 3) Planificar y proponer una serie de acciones para solucionar el problema. 4) Poner en marcha las acciones. 5) Seguir la evolución la evolución del programa. 6) Adaptar y corregir.

            Los principios fundamentales de la capacitación abarca el contenido de la capacitación involucra cuatro tipos de cambios de comportamiento, a saber: 1) Transmisión de informaciones: distribuir información entre los entrenados como un cuerpo de conocimientos. 2) Desarrollo de habilidades: destrezas y conocimientos directamente relacionados con el desempeño del cargo actual; es una capacitación orientada de manera directa a las tareas y operaciones del trabajador. 3) Desarrollo de actitudes: se refiere al cambio de actitudes negativas por actitudes más favorables entre los trabajadores, aumento de la motivación, desarrollo de la sensibilidad del personal de gerencia y de supervisión. 4) Desarrollo de conceptos: la capacitación puede estar conducida a elevar el nivel de abstracción y conceptualización de ideas, ya sea para facilitar la aplicación de conceptos en la práctica administrativa o para elevar el nivel de generalización.

El contenido de los programas de capacitación conlleva a establecer principios fundamentales inherentes a éstos, entre los cuales tenemos: 1) Las necesidades de las personas. 2) El crecimiento individual. 3) La participación como aprendizaje activo. 4) La capacidad para dar respuestas a necesidades de la realidad y la posibilidad de aplicarlas a la vida cotidiana. 5) Los conocimientos y experiencias de los participantes revalorizan y refuerzan el aprendizaje existente, al incorporar nuevos conocimientos. 6) La capacitación en equipo que permite mayor posibilidad de interacción e intercambio. 7) Preparar al personal para la ejecución de las diversas tareas particulares de la organización. 8) Proporcionar oportunidades para el continuo desarrollo personal, no sólo en sus cargos actuales sino también para otras funciones para las cuales la persona puede ser considerada. 9) Cambiar la actitud de las personas, con varias finalidades, entre las cuales están crear un clima más satisfactorio entre los empleados, aumentar su motivación y hacerlos más receptivos a las técnicas de supervisión y gerencia. 10) El individuo debe acompañar los resultados de su desempeño. 11) La persona aprende mejor cuando está motivada para aprender. 12) La distribución de los periodos de aprendizaje debe considerar la fatiga, la monotonía y los periodos adecuados para la asimilación de lo aprendido. 13) El ejercicio y la práctica son indispensables para el aprendizaje y la retención de habilidades. 14) El aprendizaje eficiente depende de la utilización de técnicas adecuadas. 15) Ayuda al individuo en la solución de problemas y en la toma de decisiones. 16) Aumenta la confianza, la posición asertiva y el desarrollo. 17) Forja líderes y mejora las aptitudes comunicativas. 18) Sube el nivel de satisfacción con el puesto. 19) Permite el logro de metas individuales. 20) Elimina los temores a la incompetencia o la ignorancia individual.

Con respecto a las organizaciones, tenemos que: 1) Conduce a rentabilidad más alta y a actitudes más positivas. 20 Mejora el conocimiento del puesto a todos los niveles. 3) Eleva la moral de la fuerza de trabajo. 4) Ayuda al personal a identificarse con los objetivos de la organización. 5) Crea mejor imagen. 6) Mejora la relación jefes-subordinados. 7) Es un auxiliar para la comprensión y adopción de políticas. 8) Se agiliza la toma de decisiones y la solución de problemas. 9) Promueve el desarrollo con vistas a la promoción. 10) Contribuye a la formación de líderes y dirigentes. 11) Incrementa la productividad y calidad del trabajo. 12) Ayuda a mantener bajos los costos. 13) Desarrolla el sentido de responsabilidad hacia la empresa. 14) Logra que se perfeccionen los ejecutivos y empleados en el desempeño de sus puestos. 15) Mantiene a los ejecutivos y empleados permanentemente actualizados. 16) Mejora las relaciones interpersonales entre todos los miembros de la empresa. 17) Mejora la comunicación entre grupos y entre individuos. 18) Ayuda en la orientación de nuevos empleados. 19) Proporciona información sobre disposiciones oficiales. 20) Hace viables las políticas de la organización. 21) Alienta la cohesión de grupos. 22) Proporciona una buena atmósfera para el aprendizaje. 23) Convierte a la empresa en un entorno de mejor calidad para trabajar.

La integración de un plan de capacitación se alcanza cuando se está enseñando a alguien un nuevo conocimiento que acrecienta el valor de esa persona en la organización. La capacitación tiene que aportar el conocimiento necesario para realizar tareas específicas e infundir el deseo de llevarla a feliz término. Se utilizará la información del análisis para diseñar los programas y plan de capacitación y desarrollo. El análisis mostrará el tipo de habilidades, y, por tanto, de capacitación que se requieren. El análisis es útil para asegurar que todas las actividades estén asignadas a posiciones específicas. El análisis reporta como las actividades y los conocimientos requeridos han sido identificados, lo que amerita un plan de capacitación.

Modelos de plan de capacitación. Denominación de planes de capacitación: 1) Plan específico de aprendizaje con predominio en la empresa. 2) Plan específico de aprendizaje con predominio en el centro de formación. 3) Plan profesional: prácticas pre-profesionales. 4) Plan específico de pasantía en la empresa.

Un plan de programa de capacitación debe contener: 1) Contenido. 2) Introducción y Antecedentes. 3) Evaluación de necesidades. 4) Descripción del Programa. 5) Proceso de formulación. 6) Caracterización del contexto. 7) Diagnostico. 8) Planificación de la capacitación

Esquema de conceptualización y diseño debe contener: 1) Objetivos. 2) Componentes. 3) Fortalecimiento técnico. 4) Fortalecimiento administrativo. 5) Programación esquemática. 6) Recursos Financieros Requeridos

Los expertos consideran que el plan de capacitación debe enfocarse al menos en cuatro cuestiones, a saber: 1) Objetivos de capacitación. 2) Deseo y motivación de la persona. 3) Principios de aprendizaje. 4) Características de los instructivos

Los objetivos de capacitación deben contemplar: 1) Resultados deseados de un programa de entrenamiento. 2) Disposición y motivación de la persona. 3) Técnicas de la capacitación aplicada.

Las técnicas didácticas son el entramado organizado por el facilitador, por medio del cual busca cumplir con los objetivos propuestos. Éstas son mediaciones y como tal tienen una carga relativa a la formación social, valores y formación. Las técnicas se encuentran en constante relación con las características personales y habilidades del individuo y de los grupos; además, del contenido a trabajar, de las condiciones físicas del espacio y el tiempo a emplear.

Entre las técnicas de capacitación aplicadas tenemos las siguientes: A) Técnicas de capacitación aplicadas en el sitio de trabajo. Dentro de este contexto tenemos: 1) Instrucción directa sobre el puesto: la cual se da en horas laborables; se emplea para enseñar a obreros y empleados a desempeñar su puesto de trabajo; se basa en demostraciones y prácticas repetidas, hasta que la persona domine la técnica; esta técnica es impartida por el capacitador, supervisor o un compañero de trabajo. 2) Rotación de puesto: se capacita al empleado para ocupar posiciones dentro de la organización en periodo de vacaciones, ausencias y renuncias; se realiza una instrucción directa. 3) Relación experto-aprendiz: se da una relación maestro- aprendiz; en dicha relación existe una transferencia directa del aprendizaje y una retroalimentación inmediata.

B) Técnicas de capacitación aplicadas fuera del sitio de trabajo: En este ámbito existen las siguientes: 1) Conferencias, videos, películas, audiovisuales y similares: esta técnica no requiere de una participación activa del trabajador, economiza tiempo y recurso; ofrece poca retroalimentación y bajos niveles de transferencia y repetición. 2) Simulación de condiciones reales: permite transferencia, repetición y participación considerable; generalmente las utilizan las compañías aéreas, los bancos y los hoteles; consiste en la simulación de instalaciones de operación real, donde el trabajador va a aprender de manera práctica su puesto de trabajo. 3) Actuación o socio drama: esta técnica da la oportunidad al trabajador a desempeñar diversas identidades; crea vínculos de amistad y de tolerancia entre los individuos y permite reconocer los errores.

C) Estudio de casos: permite al trabajador resolver situaciones parecidas a su labor. El trabajador recibe sugerencias de otras personas y desarrolla habilidades para la toma de decisiones; en esta técnica se practica la participación, más no la retroalimentación y la repetición. D) Lectura, estudios individuales, instrucción programada: se refiere a cursos basados en lecturas, grabaciones, fascículos de instrucción programada y ciertos programas de computadoras; los materiales programados proporcionan elementos de participación, repetición, relevancia y retroalimentación, la transferencia tiende a ser baja. E) Capacitación en laboratorios de sensibilización: Consiste en la modalidad de la capacitación en grupo. Se basa en la participación, retroalimentación y repetición. Se propone desarrollar la habilidad para percibir los sentimientos y actitudes de las otras personas.

La capacitación como el adiestramiento en Recursos Humanos son factores determinantes para el cumplimiento de los objetivos de toda organización. Desarrollar tanto actitudes como destrezas, crecimiento personal y profesional, en los trabajadores y empleados permite que éstos desempeñen su trabajo con mayor eficiencia y calidad. La capacitación es, por tanto, una inversión para la organización. Pues los resultados que se obtienen de ella no sólo benefician al empleado, sino que contribuye al logro de los objetivos empresariales.

La utilización efectiva de los recursos humanos de una organización depende de la correcta aplicación de las fases de capacitación y adiestramiento, que se han descrito anteriormente, tales como: Detectar necesidades de capacitación; identificar los recursos para la capacitación y adiestramiento, diseño del plan de capacitación; ejecución del programa de capacitación, y la evaluación, control y seguimiento del mismo.

Esta labor también permite establecer y reconocer requerimientos futuros, asegurar a la empresa el suministro de empleados calificados y el desarrollo de los recursos humanos disponibles. La evaluación del desempeño juega un papel muy importante en el desarrollo de los recursos humanos de una organización, pues su correcta aplicación se convierte en un medio de motivación y estímulo en los empleados, que finalmente termina beneficiando a la organización.

Fuentes documentales utilizadas para este artículo:
Aquino, Jorge y Arecco, Marcelo J. Recursos Humanos. Buenos Aires: Ediciones MACCHI, 1996.
Chiavenato, Idalberto. Introducción a la Teoría General de la Administración, México, Mc Graw-Hill, 1998.
Fernando Arias Galicia. Administración de Recursos Humanos, México. Editorial Trillas, 1979.
Garry Mitchell. Manual del capacitador, Grupo editorial Ibero América, 1995.
Gary Dessler. "Administración de Personal". Ed. Prentice Hall.
Guzmán Valdivia, Isaac. Capacitación y Desarrollo de Personal, México, Editorial Trillas, 1989
Molina B., Zaida. Elementos del Planeamiento Didáctico. Apuntes 1996.
Mondy, R. Wayne y Noe, Robert M. Administración de Recursos Humanos, México, Editorial Prentice-Hall Hispanoamericana S.A., 1997.
Newman, William. H. Capacitación del Servidor Público, México, Nueva Editorial Interamericana S.A., 1990.
R. Wayne Mondy Robert M. "Administración de Recursos humanos". Ed. Prantice Hall.
Rodríguez S., Manuel. Recursos Humanos: Su Misión Trascendente y ética, México, Editorial Grijalbo, 2000.
Schultz, Duane P. Psicología Industrial, México, Editorial Mc Graw-Hill, 1991.
Siliceo, Alfonso. Capacitación y desarrollo del personal, México, Editorial Limusa, 1980,
Werther, William B. y Keith, Davis. Administración de Personal y Recursos Humanos. México, Mc Graw-Hill, 1995
William B. W, Jr. Y Heinth Davis. Administración de Recursos Humanos. Ed. Mc. Graw Hill.


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martes, 28 de abril de 2015

NUESTRAS INTERACCIONES DE SENTIDO: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Comprendemos la preocupación por el otro como un proceso de interacción, donde existe una intencionalidad por parte de uno de los sujetos. Pues éste busca enfocar, seleccionar y producir experiencias, observaciones y reflexiones en el marco de una reciprocidad y escucha. Para alcanzar éstos se llevan a cabo los procesos interacciones de sentido.

El cuidado del otro lo comprendemos, entonces, como un fundamento teórico que asegura interacciones de sentidos entre los sujetos de experiencias. Pues todo contacto humano es una interacción de sentido que contiene una intención y una escucha, que necesariamente es reciproca. Además, tal interacción se enfoca en las necesidades, expectativas y búsquedas de cada persona.

El trabajo de cuidar al otro consiste en buscar, organizar, encuadrar y relacionar distintos significantes y significados. Ya que intenta motivar y facilitar la construcción de sentidos en la interpretación de las personas. Pues hay una intención por parte de quien atiende al otro, en este caso.

No obstante, es importante preguntarse ¿Si todo discurso es legible? ¿Si toda persona se involucra, comprende y dialoga con una propuesta? ¿Si la construcción de la interpretación depende de muchos factores que en algunas situaciones requiere (si la persona así lo considera) de alguien que lo atienda?

Las interacciones de sentido buscan edificar contextos legibles acerca de nuestras vivencias, de nuestras experiencias significativas. Humanizando nuestra vida en un espacio cálido de convivencia y respeto. Nuestras interacciones de sentido es una escucha atenta de nosotros y de los demás; de nuestras necesidades reales, de nuestros cuestionamientos y nuestras interpretaciones. No es algo abstracto o meramente teórico.

La atención al otro es contraria a esa concepción donde la vida se concibe en un espacio donde lo que se espera del otro es la pura observación y el recorrido. Donde, por lo general, la conversación, la elaboración, la exploración o búsqueda de sentidos entre nuestra visión socio-cultural y nosotros no es un elemento a considerar. El cuidado de los otros, en tanto intenciones de sentido involucra la totalidad de la persona.

Concebimos la interpretación de estas intenciones de sentido como una serie de procesos vividos por cada persona particular inserta en su contexto social. En esta dualidad se inicia la búsqueda de sentido, y con ella el sentido de ser persona. Ya que, en estas interpretaciones se construyen y de-construyen las estructuras de significados de cada persona, como proceso de aprendizaje.

Sin duda, el intercambio con otros sujetos potencia, y en muchas ocasiones facilita, estas interacciones de sentido. Ya que en la reciprocidad se ahondan los procesos de aprendizajes.

En términos generales, en la vida todos nos encontramos solos, es decir, solo estamos con nosotros mismos. Y por ello, buscamos encontrar interacciones de sentidos con otros. A veces son difíciles, a veces no la encontramos; y esto va más allá de lo que concierne a las personas. Va más allá de la conservación y presentación adecuada de nuestros significados.

Pues, la realidad es que bajo esta condición de humanos, nuestros procesos inaugurales de nuestras interacciones de sentido, a la mayoría no les parecen importante. En nuestra vida, el trabajo inaugural va más allá de cortar la cinta, de mantener limpia y proteger nuestro existir. El trabajo está en llegar a construir un conjunto de interacciones de sentidos, que den significados a nuestro pensar-hacer. 

De allí que, las interacciones de sentido provoquen preguntas, reflexiones, exploraciones. Que éstas motiven nuestra curiosidad y nos permitan considerar nuevos horizontes de interpretaciones.

La conformación de las interacciones de sentidos nos van convirtiendo en seres inclusivos; porque vamos considerando los diversos segmentos que nos va mostrando el hacer de nuestro vivir. Vamos viendo atentamente las diferentes audiencias y la multiplicidad de estilos y preferencias de cada persona. Hacemos propia nuestra atención a las personas. ¿Cómo y por qué una persona nos puede escuchar? ¿Cómo y por qué nos puede brindar información? ¿Cómo y por qué puede motivar nuestro acercamiento y tender puentes entre él y yo?

El cuidado del otro es una metodología de acercamiento. Sobre cómo nos relacionamos con grupos de personas; Qué criterios consideramos en estas interacciones; Por qué y cómo comenzamos a ser consciente de nuestras intenciones; Por qué y cómo buscamos la reciprocidad con los otros. Qué estrategias utilizamos para que la conversación con el otro resulte una experiencia memorable, rica en significados y sentidos; cómo y por qué construimos estos vínculos con los demás.

El cuidado del otro ocurre entre padres e hijos, abuelos y nietos, amigos y amigas, parejas, e incluso entre personas desconocidas. En realidad, en el hacer cotidiano existe la preocupación entre las personas. Negar las interacciones humanas es negar la vida como espacio social y conformadora de experiencias de sentido. Es negar de forma unilateral, acrítica, limitada e interrumpida la libertad de las personas. Las interacciones de sentido es un acercarse de diversas maneras a las propuestas de vivir.

Concebir toda esta propuesta y este discurso como un multi-lenguaje accesible a todos es la realidad de existir, con sus necesidades y expectativas. Es ser mujer, es ser hombre.

Por supuesto, existen personas que se quieren apartar de las interacciones humanas,  en estos casos estamos inciertos de sus necesidades particulares. Nunca es la intención del cuidado del otro caer en un esquema totalizador, esto sería incoherente. Solo se busca abrir espacios y utilizar múltiples herramientas, para elaborar diversos esquemas con las realidades de las personas. Pues estas personas conciben preguntas pero también silencios; acercamientos y distancias; motivaciones y respetos.

Las interacciones de sentidos se dan a través de la mediación de la intencionalidad y la reciprocidad; de los significados; de las trascendencias; de los sentimientos de capacidades; de las autorregulaciones; de los compartir; de las individuaciones; de las capacidades de búsquedas; de las mediaciones de desafíos y las complejidades; de las búsquedas de alternativas; y de los sentidos de pertenencias.


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