sábado, 17 de septiembre de 2016

TOMA DE DECISIONES Y PLANIFICACIÓN ESTRUCTURAL DE RECURSOS HUMANOS: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

La toma de decisiones es un aspecto relevante dentro de la vida empresarial. Tomar decisiones acertadas es fundamental para el éxito de una empresa. Toda empresa cuenta con una estructura organizativa que asigna jerarquía y atribuciones a los miembros de la misma. Podemos establecer que la estructura organizativa es el esquema de jerarquización y división de las funciones. El valor de una jerarquía bien definida radica en que reduce la confusión respecto a quien da las órdenes y a quien las obedece. Define como se dividen, agrupan y coordinan formalmente las tareas en cada puesto de trabajo.

La toma de decisiones es la capacidad de elegir un curso de acción entre varias alternativas. Ahora bien, conforme aumenta la complejidad de la situación aumenta la diversidad de las decisiones y la forma en que se toman. Va de una toma de decisiones instintiva a procesos guiados por el pensamiento racional. En una empresa, la toma de decisiones consiste en comparar varios cursos de acción, para finalmente seleccionar la acción que se va a realizar. Cuando una organización se enfrenta a una decisión, además de conocer la situación, debe tener la capacidad de usar información, reunir alternativas, incorporar orientación, capacidad de discernimiento, para analizar y evaluar. Debe comenzar por hacer una selección de decisiones.

La toma de decisiones es un constantemente decidir lo qué debe hacerse; quién ha de hacerlo, cuándo, dónde, y cómo se hará. Sin embargo, la toma de decisiones sólo es un paso de la planificación. La técnica de toma decisiones está basada en cinco aspectos, estos son: 1) INFORMACIÓN: Esta se recoge tanto para los aspectos que están a favor como en contra del problema, con el fin de definir sus limitaciones. Si la información no puede obtenerse, la decisión entonces debe basarse en los datos disponibles, los cuales caen en la categoría de información general. 2) CONOCIMIENTOS: Sean éstos de la circunstancia que rodea el problema o de una situación similar pueden utilizarse para seleccionar un curso de acción favorable. En caso de carecer de conocimientos es necesario buscar consejo en quienes están informados. 3) EXPERIENCIA: Cuando se soluciona un problema, sea con resultados buenos o malos, esta experiencia proporciona información para la solución de un próximo problema. Si se carece de experiencia se tendrá que experimentar (ensayo y error), sólo cuando las consecuencias no vayan a ser desastrosas. Por tanto, los problemas importantes no pueden solucionarse con experimentos. 4) ANÁLISIS: No puede hablarse de un método en particular para analizar un problema, debe existir un complemento, pero no un reemplazo de los otros ingredientes. Si estos otros métodos fallan entonces debe confiarse en la intuición. 5) JUICIO: Éste es necesario para combinar información, conocimientos, experiencia y análisis, con el objeto de seleccionar el curso de acción apropiado.

Por otra parte, existen cinco características de las decisiones: 1) EFECTOS FUTUROS: Es como la decisión afectará el futuro. 2) REVERSIBILIDAD: Se refiere a la velocidad con que una decisión puede revertirse y la dificultad que implica hacer este cambio. 3) IMPACTO: Esta característica se refiere a la medida en que otras áreas o actividades se ven afectadas. 4) CALIDAD: Este factor se refiere a las relaciones laborales, valores éticos, consideraciones legales, principios básicos de conducta, imagen de la compañía, etc. 5) PERIODICIDAD: Este elemento responde a la pregunta de si una decisión se toma frecuente o excepcionalmente.

La búsqueda de eficiencia, productividad y competitividad, por parte de las empresas, contribuye a la búsqueda de metodologías de apoyo, a la toma de decisiones complejas en escenarios de múltiples criterios de selección. Tales métodos buscan eliminar las conjeturas improvisadas, el pensamiento no explicado, injustificado e intuitivo que acompaña a la mayoría de las decisiones que se toman con respecto a problemas complejos. Una tendencia al tomar decisiones, en escenarios de múltiples criterios de selección, es la de ponderar los criterios y determinar para cada opción un indicador de desempeño; al multiplicar el peso de los criterios por el nivel de desempeño de cada opción, se construye una jerarquía que permite escoger la mejor de las opciones evaluadas. Este método tiene como base el sentido común. Sin embargo, esta aproximación intuitiva está condicionada, pues podría sesgar el análisis.

Entre los aspectos de los procesos para la toma de decisiones, tenemos: 1) DETERMINAR LA NECESIDAD DE UNA DECISIÓN: El proceso comienza con el reconocimiento de qué se necesita tomar una decisión. Este reconocimiento lo genera la existencia de un problema o una disparidad entre cierto estado deseado y la condición real del momento. 2) IDENTIFICAR LOS CRITERIOS DE DECISIÓN: Se deben identificar los criterios que sean importantes para la misma. 3) ASIGNAR PESO A LOS CRITERIOS: Es necesario ponderar cada criterio y priorizar su importancia en la decisión. 4) DESARROLLAR TODAS LAS ALTERNATIVAS: La persona que ha de tomar una decisión tiene que elaborar una lista de todas las alternativas disponibles. 5) EVALUAR LAS ALTERNATIVAS: La evaluación de cada alternativa se hace analizándola con respecto al criterio ponderado. Una vez identificadas las alternativas, se tiene que evaluar, de manera crítica, las ventajas y desventajas cada una de ellas. 6) SELECCIONAR LA MEJOR ALTERNATIVA: Una vez seleccionada la mejor alternativa se llega al final del proceso de toma de decisiones. En el proceso racional esta selección es bastante simple, el tomador de decisiones sólo tiene que escoger la alternativa que tuvo la calificación más alta. Este paso tiene varios supuestos. Ya que el tomador de decisiones debe ser totalmente objetivo y lógico a la hora de tomar la decisión. Tiene que tener una meta clara, todas las acciones en el proceso deben llevar, de manera consistente, a la selección de aquella alternativa que maximizará la meta. De esta manera, la toma de decisión debe: 6.1) ESTAR ORIENTADA A UN OBJETIVO: No deben existir conflictos acerca del objetivo final. Lograr el objetivo final es lo que motiva la solución que más se ajusta a las necesidades concretas. 6.2) TODAS LAS OPCIONES SON CONOCIDAS: El tomador de decisiones tiene que conocer las posibles consecuencias de su determinación. Asimismo, tiene que tener claro todos los criterios y todas las alternativas posibles. 6.3) LAS PREFERENCIAS SON CLARAS: Se asignan valores numéricos y se establece un orden de preferencia para todos los criterios y alternativas posibles. 7) IMPLEMENTACIÓN DE LA DECISIÓN: El proceso no finaliza cuando la decisión se toma, ésta debe ser implementada.  Puede ser que quienes participan en la elección de una decisión sean los mismos proceden a implementarla. En otras ocasiones, delegan dicha responsabilidad en otras personas.

La toma de decisiones se puede dividir en dos categorías, a saber: 1) DECISIÓN PROGRAMADA: Son programadas en la medida que son repetitivas y rutinarias, en la medida que se ha desarrollado un método definitivo para poder manejarlas. Al estar el problema bien estructurado, el mando no tiene necesidad de pasar por el trabajo y gasto de realizar un proceso completo de decisión. Este tipo de decisiones cuenta con procedimientos, que son las directrices que canalizan una dirección concreta. 2) DECISIÓN NO PROGRAMADA: Contraria a la anterior, éstas no son ni repetitivas ni rutinarias. No poseen un método específico, ni cuenta con un manual de procedimientos. Por ejemplo: La reestructuración de una organización o el cierre una división no rentable.

También existen los modelos de base no cuantitativa y cuantitativa para la toma de decisiones: 1) MODELO DE BASE NO CUANTITATIVA: Este modelo es útil para los problemas que se refieren a los objetivos y para los que tratan con los medios de alcanzar los objetivos. En aplicación, las bases no cuantitativas son en alto grado personales. Existen cuatro aspectos: intuición, hechos, experiencias y opiniones consideradas. 2) MODELO DE BASE CUANTITATIVA: Es la habilidad de emplear métodos cuantitativos o investigación de operaciones. Tales como: la programación lineal teoría de líneas de espera y modelos de inventarios. Ésta ayuda a los mandos a tomar decisiones efectivas; sin olvidar la importancia del buen juicio en el proceso de la toma de decisiones.

En este último modelo tenemos: 1) PROGRAMACIÓN LINEAL: Es una técnica de decisión que ayuda a determinar la combinación óptima de recursos limitados para resolver problemas y alcanzar los objetivos organizacionales. Para que sea aplicable debe reunir los siguientes requisitos: 1.1) Tiene que optimizarse un objetivo. 1.2) Las variables que afectan los resultados poseen relaciones directas. 1.3) Hay restricciones sobre las relaciones de las variables. 2) TEORÍA DE JUEGOS: Ésta implica el uso de la estrategia de mínimo pensar. Se determina el curso de acción que causará a «B» el mínimo de molestias, se continúa siempre y cuando los competidores ejecuten la acción más astuta posible. De esta forma, la planeación de «B» se hace más beneficiosa para «B». Ésta puede ser un tanto limitada y, en consecuencia, la decisión se basa en antecedentes demasiado estrechos. 3) TÉCNICA MONTECARLO: Es un método simplificado de simulación que incluye factores de probabilidad. La simulación es guiada por un muestreo al azar para tomar en cuenta la probabilidad de que el evento suceda. El Montecarlo es un medio de tanteo para ver qué sucedería cuando ciertos eventos, normales y anormales, se presenten. Puede usarse para resolver problemas con estas preguntas típicas: ¿Cuál es la probabilidad de un evento o combinación de eventos, que ocurran en un proceso dado? ¿Qué decisión debe tomarse en base a las alternativas posibles?

4) MODELO DE BASE CUALITATIVA: Las cualidades que tienen mayor importancia a la hora de analizar al tomador de las decisiones son: 4.1) Experiencia: La habilidad para tomar decisiones crece con la experiencia. Cuando se selecciona a un candidato para algún puesto de la organización, la experiencia es un aspecto de gran importancia. La experiencia tiene un importante papel en la toma de decisiones, ya sea para las situaciones mal estructuradas o nuevas. 4.2) Buen juicio: El juicio se refiere a la habilidad para evaluar información de forma inteligente. Está constituido por el sentido común, la madurez, la habilidad de razonamiento y la experiencia del tomador de decisiones. 4.3) La intuición: La toma de decisiones basada en la intuición se caracteriza por el uso de «corazonadas» de la persona que toma una decisión. Las sugerencias, influencias, preferencias y formato psicológico del individuo que decide desempeña una parte de mucha importancia; el elemento subjetivo es vital. 4.4) Hechos: Una decisión se basa en hechos adecuados. Cuando éstos se usan la decisión tiene sus raíces en datos objetivos; esto implica que las premisas de la decisión son sólidas. 4.5) Creatividad: Designa la habilidad para combinar ideas de manera única para lograr un resultado nuevo y útil. El tomador de decisiones creativo es capaz de captar y entender el problema de manera más amplia, aún de ver las consecuencias que otros pasan por alto. Éste se puede dividir en cuatro fases: 4.5.1) Exploración inconsciente. 4.5.20 Intuición. 4.5.3) Discernimiento. 4.5.4) Formulación lógica.

5) EL MODELO DE PROCESO DE ANÁLISIS DE JERARQUÍA (Analytic Hierarchy Process AHP): Es una sencilla, lógica y estructurada metodología de trabajo que permite mejorar la toma de decisiones complejas, cuando existen múltiples criterios ó atributos mediante la descomposición del problema en una estructura jerárquica. Esto permite subdividir un criterio complejo en un conjunto más sencillo y determinar cómo influyen cada uno de estos criterios individuales en el objetivo de la decisión. Esa influencia está representada por la jerarquía que cada criterio posee en la decisión final. El método AHP establece dicha jerarquía por medio de comparaciones pareadas (uno a uno), lo que facilita la objetividad del proceso. De esta manera, se eliminan las conjeturas improvisadas, el pensamiento injustificado e intuitivo que, generalmente, acompañan a la mayoría de la toma de decisiones.

Se dan varios aspectos en la toma de decisiones: 1) ESCALONADO DE DECISIONES: Se hace un incremento en la toma de decisiones para lograr un objetivo y evitar un total compromiso con una decisión que no pueda cambiar. 2) EXPLORACIÓN: Se usa la información disponible para intentar una solución. La exploración es una estrategia modificada de ensayo-y-error para manejar los riesgos. Requiere un firme sentido de propósito y dirección. 3) MANEJO POR EXCEPCIONES: Se trabaja el problema que compete en particular. Los aspectos colaterales o afines se dejan para otra toma. 4) INTUICIÓN: Estas son opciones basadas en su experiencia, valores y emociones. Sin embargo, puede producir juicios precipitados y decisiones imprudentes. 5) RETRASO: Si una decisión no es necesaria inmediatamente y hay tiempo para desarrollar opciones se retrasa la toma de decisión. El problema puede desaparecer o hay eventos que lo solucionan. 6) DELEGAR A OTROS: Si la decisión en realidad es de otra persona, entonces la decisión no compete, en primer lugar, al tomador de decisiones. Se debe delegar la toma de decisión en la persona correspondiente.

Entre los tipos de tomas de decisiones tenemos: 1) LLUVIA O TORMENTA DE IDEAS: El propósito de este método es favorecer la resolución de problemas mediante el hallazgo de nuevas e insólitas soluciones. Lo que se busca en una sesión de lluvia de ideas es justamente una multiplicación de ideas. Las reglas son las siguientes: 1.1) No criticar ninguna idea. 1.2) Mientras más extremas sean las ideas, mejor. 1.3) Alentar la cantidad de ideas producidas. 1.4) Estimular el progresivo mejoramiento de las ideas. 2) SINÉCTICA: Se seleccionan cuidadosamente los miembros del equipo sinéctico según su aptitud para la resolución de un problema, el cual puede involucrar a toda la organización. El líder dirige cuidadosamente la discusión sin revelar el problema de que se trata. El principal motivo de ello es impedir que el grupo llegue a una solución prematura. Este sistema supone una compleja serie de interacciones para el surgimiento de una solución.

La toma de decisiones en una organización comprende cuatro funciones administrativas que son: 1) PLANIFICACIÓN: Selección de misiones y objetivos así como las acciones a cumplir. Esto implica: ¿Cuáles son los objetivos de la organización a largo plazo? ¿Qué estrategias son mejores para lograr estos objetivos? ¿Cuáles deben ser los objetivos a corto plazo? ¿Cuán altas deben ser las metas individuales? 2) ORGANIZACIÓN: Establecimiento de la estructura que desempeñan los individuos dentro de la organización. ¿Cuánta centralización debe existir en la organización? ¿Cómo deben diseñarse los puestos? ¿Quién está mejor calificado para ocupar un puesto vacante? ¿Cuándo debe una organización instrumentar una estructura diferente? 30 DIRECCIÓN: Esta función requiere que los administradores influyan en los individuos para el cumplimiento de las metas organizacionales y grupales. ¿Cómo manejar a un grupo de trabajadores que parecen tener una motivación baja? ¿Cuál es el estilo de liderazgo más eficaz para una situación dada? ¿Cómo afectará un cambio específico a la productividad del trabajador? ¿Cuándo es adecuado estimular el conflicto? 4) CONTROL: Es la medición y corrección del desempeño individual y organizacional de manera tal que se puedan lograr los planes propuestos. ¿Qué actividades en la organización necesitan ser controladas? ¿Cómo deben controlarse estas actividades? ¿Cuándo es significativa una desviación en el desempeño? ¿Cuándo la organización está desempeñándose de manera efectiva?

En las organizaciones, en general, existen unos niveles de jerarquía que determinan el tipo de acciones que se realizan dentro de ésta. En consecuencia, determinan el tipo de decisiones que se han tomar. Tales niveles son: 1) NIVEL ESTRATÉGICO: Alta dirección; planificación global de toda la empresa. 2) NIVEL TÁCTICO: Planificación de los subsistemas empresariales. 3) NIVEL OPERATIVO: Desarrollo de operaciones cotidianas (diarias/rutinarias).

Conforme se asciende en la jerarquía de una organización, la capacidad para la toma decisiones no programadas adquiere mayor importancia. Ya que este tipo de decisiones atañen a los altos niveles. Por tanto, los programas para el desarrollo de gerentes pretenden mejorar las habilidades para toma decisiones no programadas, enseñando a éstos a analizar los problemas en forma sistemática y a tomar decisiones lógicas. Por el contrario, en las jerarquías más bajas las tareas que se desempeñan son más rutinarias, por lo que las decisiones son más programadas.

La toma de decisiones con influencia a largo plazo es considerada una decisión de alto nivel; en cambio, una decisión con efectos a corto plazo puede ser tomada a un nivel inferior. Si la reversibilidad es difícil la decisión debe ser a un nivel alto; si ésta es fácil la decisión es un nivel bajo. Cuando el impacto es extensivo la toma de decisión es un nivel alto; un impacto único se asocia con una decisión tomada a un nivel bajo. Si muchos factores que constituyen la calidad están involucrados se requiere tomar la decisión a un nivel alto; si sólo algunos factores son relevantes se recomienda tomar la decisión a un nivel bajo. Una decisión excepcional es una decisión de alto nivel, mientras que una decisión que se toma frecuentemente es una decisión de nivel bajo.

Los errores más comunes para la toma de decisiones son: 1) INDECISIÓN: Evitar decisiones para escapar a los aspectos desagradables del riesgo, temor y ansiedad. 2) ANDAR CON RODEOS: Rehusarse a enfrentar el tema; recolección obsesiva de hechos que no llevan a ninguna parte. 3) SOBRE REACCIONAR: Dejar que una situación salga fuera de control; dejar que las emociones tomen el control. 4) VACILACIÓN: Revertir decisiones; mediano compromiso con el plan de acción. 5) MEDIDAS A MEDIAS: Arreglárselas a medias. Tomar la decisión más segura para evitar la controversia pero sin lidiar con el problema en su totalidad.

Otros errores para la toma de decisiones son: 1) PREJUICIOS PSICOLÓGICOS: A veces los encargados de tomar decisiones están muy lejos de ser objetivos en la forma de recopilar, evaluar y aplicar la información. Las personas tienen prejuicios que interfieren con una racionalidad objetiva. 2) ILUSIÓN DE CONTROL: Creer que uno puede influir en las situaciones aunque no se tenga control sobre lo que va a ocurrir. Ya que quienes toman las decisiones ignoran los riesgos y por lo tanto fracasan en la evaluación objetiva de las probabilidades de éxito. 3) LOS EFECTOS DE PERSPECTIVA: Se refieren a la manera en que se formulan o perciben los problemas o las alternativas de decisión, y al modo en que estas influencias subjetivas pueden imponerse sobre hechos objetivos. 4) PRESIONES DE TIEMPO: La toma de decisiones que se toman con mayor conciencia pueden volverse irrelevantes e incluso desastrosas si se toman demasiado tiempo en hacerlo.

La toma de decisiones está determinada por el estilo de administración que posee la organización o empresa. Entre éstos tenemos: 1) SISTEMA AUTORITARIO Y FUERTE: Consiste en un ambiente de desconfianza hacia los subordinados, en el que hay poca comunicación y se hace énfasis en recompensas o castigos ocasionales. Las decisiones están centralizadas en la cúpula de la organización. 2) SISTEMA AUTORITARIO BENÉVOLO: Reside en un clima de confianza condescendiente. En el que hay poca comunicación, castigos potenciales, poca interacción humana; algunas decisiones están centralizadas y se basan en prescripciones y rutinas. 3) SISTEMA PARTICIPATIVO, CONSULTIVO: Radica en un ambiente en el que hay más confianza, aunque todavía no es total. Existen algunas recompensas, hay interacción humana moderada, pequeña vinculación individual y una apertura relativa de directrices; permite que se tomen ciertas decisiones en la base de la organización. 4) SISTEMA PARTICIPATIVO DE GRUPO: Se asienta en un ambiente de completa confianza, en el que los subordinados se sienten libres para actuar en equipos, en el que las actitudes son positivas y las ideas constructivas; hay participación y vinculación grupal; de manera que las personas sienten responsabilidad en todos los niveles de la organización.

La toma de decisiones también está en función de la estructura organizacional. Ésta  representa la percepción que tienen los miembros de la organización sobre la cantidad de reglas, procedimientos, trámites y otras limitaciones a las cuales se ven enfrentados en el desarrollo de su trabajo. La estructura organizativa define como se dividen, agrupan y coordinan formalmente las tareas de trabajo. Se puede determinar de la siguiente manera: 1)  DIVISIÓN DEL TRABAJO: Es el principio de la especialización necesario para la eficiencia en la utilización de las personas. Consiste en la designación de tareas específicas a cada una de las partes de la organización. 2) AUTORIDAD Y RESPONSABILIDAD: La autoridad es el poder derivado de la posición ocupada por las personas y debe ser combinada con la inteligencia, experiencia y valor moral de la persona. 3) UNIDAD DE MANDO: Una persona debe recibir órdenes de sólo un único superior. Es el principio de la autoridad única. 4) UNIDAD DE DIRECCIÓN: Principio según el cual cada grupo de actividades que tienen un mismo objetivo, debe tener un solo jefe y un solo plan. 5) CENTRALIZACIÓN: Se refiere a la concentración de autoridad en la cima jerárquica de la organización. 6) JERARQUÍA O CADENA ESCALA: Debe haber una línea de autoridad; del escalón más alto al escalón más bajo de la organización. Toda orden pasa por todos los escalones intermedios hasta llegar al punto donde daba ser ejecutadas: es la cadena escalar o principio escalar.

Existen otros elementos de la estructura de su organización: 1) LA ESTRUCTURA SIMPLE: La estructura simple no es elaborada. Tiene un bajo grado de departamentalización, amplios tramos de control, la autoridad centralizada en una sola persona y poca formalización. Ésta es una organización «plana». Por lo general, tiene sólo dos o tres niveles verticales, un cuerpo de empleados y un individuo en quien está centralizada la autoridad para la toma de decisiones. La fortaleza de la estructura simple yace en su sencillez. Es rápida, flexible, poco costosa de mantener y es clara la asignación de responsabilidades. Una debilidad importante es que es difícil de mantenerla una vez que la organización deja de ser pequeña. 2) LA BUROCRACIA: Ésta se caracteriza por operaciones altamente rutinarias logradas por medio de la especialización, reglas y reglamentos muy formalizados. Tareas que se agrupan en departamentos funcionales, autoridad entrelazada, tramos de control estrechos y toma de decisiones que sigue la cadena de mando. La fortaleza principal de la burocracia yace en su habilidad de desempeñar actividades estandarizadas de una manera muy eficaz. Una de las mayores debilidades de la burocracia es que la especialización crea conflictos entre las subunidades, otra de las debilidades es el interés obsesivo por las reglas. 3) LA ESTRUCTURA MATRICIAL O DE MATRIZ: Esencialmente la matriz combina dos formas de departamentalización: funcional y de producto. La fortaleza de la departamentalización funcional yace en poner juntos especialistas de la misma rama, lo que reduce al mínimo el número necesario de ellos. Su mayor desventaja es la dificultad de coordinar las tareas de diversos especialistas funcionales para que así se terminen sus actividades a tiempo y dentro del presupuesto. Por otro lado, la departamentalización por productos, tiene exactamente las ventajas y desventajas opuestas. Facilita la coordinación entre los especialistas para alcanzar la terminación a tiempo y cumplir con los objetivos presupuestales.
4) LA DEPARTAMENTALIZACIÓN: La agrupación de actividades y personas en departamentos permite que, al menos en teoría, las organizaciones crezcan en un grado indeterminado. Algunos tipos de departamentalización son: 4.1) DEPARTAMENTALIZACIÓN POR TIEMPO: La existencia de turnos de trabajo es común en muchas empresas, en las que por razones económicas, tecnológicas o de otro tipo la jornada laboral normal no es suficiente. 4.2) DEPARTAMENTALIZACIÓN POR FUNCIÓN EMPRESARIAL O FUNCIONAL: Las funciones empresariales básicas son la producción, venta y financiamiento. Ha parecido lógico agrupar estas actividades en departamentos como ingeniería, producción, ventas o comercialización y finanzas. 4.3) DEPARTAMENTALIZACIÓN TERRITORIAL O GEOGRÁFICA: Es común en empresas que operan en regiones geográficas extensas. En este caso, puede ser importante que las actividades que se realizan en un área o territorio determinado se agrupen y asignen a un administrador. 4.4) OTRAS SON: Departamentalización por tipo de clientes. Por procesos o equipos; Por productos.

Una de las características de las organizaciones es la variedad de grupos que conviven en su seno, cuya composición, funciones y demás propiedades difieren notablemente. Según Melinkoff, los principios de la organización son: 1) EL PRINCIPIO DEL OBJETIVO: Toda organización y cada parte de la misma debe constituir una expresión de objetivo de la empresa o carecerá de significado siendo por lo tanto redundante. 2) EL PRINCIPIO DE ESPECIALIZACIÓN: Las actividades de cada uno de los miembros de un grupo organizado deberán confinarse, en todo lo que sea posible, a la ejecución de una sola función. 3) EL PRINCIPIO DE COORDINACIÓN: El objetivo de la organización de por sí, a diferencia del objetivo de la empresa es facilitar la coordinación; unidad del esfuerzo. 4) EL PRINCIPIO DE AUTORIDAD: En todo grupo organizado, la autoridad suprema debe descansar en alguna parte. Deberá existir una clara línea de autoridad que emana de la autoridad suprema a cada uno de los individuos del grupo. 5) EL PRINCIPIO DE RESPONSABILIDAD: La responsabilidad de un superior por los actos de sus subordinados es absoluta. 6) EL PRINCIPIO DE DEFINICIÓN: El contenido de cada puesto, tanto en lo que se refiere a los deberes que implica como a la responsabilidad y autoridad que en el mismo radican y a sus relaciones con otros puestos, deberá ser claramente definido por escrito y dado a conocer a todos aquellos a quienes concierna. 7) EL PRINCIPIO DE RECIPROCIDAD: En todo puesto, la responsabilidad y autoridad deben ser equivalentes. 8) EL ÁMBITO DE CONTROL: Ninguna persona deberá supervisar a más de cinco, o como máximo seis subordinados directos, cuyos trabajos se relacionan entre sí. 9) EL PRINCIPIO DE EQUILIBRIO: Es esencial que las diversas unidades de organización se mantengan en equilibrio. 10) EL PRINCIPIO DE CONTINUIDAD: La reorganización es un proceso continuo; en toda empresa deberán efectuarse previsiones específicas a este respecto.

Se pueden tener en cuenta distintos criterios para establecer una clasificación de principios. Los más habituales, sin tener un carácter excluyente, son: 1) SEGÚN UN CRITERIO TEMPORAL: Tiene que ver con la estabilidad de las relaciones. 2) GRUPOS PERMANENTES: Se conciben como estables en el tiempo y se encargan de las tareas habituales de funcionamiento y mantenimiento de la organización. La permanencia temporal de estos grupos no impide que haya cambios en su composición. 3) GRUPOS TEMPORALES O CREADOS "AD HOC": Se conciben para realizar tareas, proyectos o actividades de carácter transitorio. El grupo tiene una duración limitada disolviéndose una vez concluida su función o alcanzado su objetivo.

Según el criterio de formalidad. Tiene que ver con el origen de los grupos: 1) FORMALES: Aquellos con unas asignaciones de trabajo diseñadas que establecen tareas. En estos grupos, los comportamientos están estipulados por y dirigidos hacia las metas organizacionales. Se trata de grupos definidos y planificados para lograr los objetivos de la organización. 2) INFORMALES: Los grupos informales son alianzas que no están estructuradas formalmente ni determinadas por la organización. Estos grupos son formaciones naturales en el ambiente de trabajo que aparecen en respuesta a las necesidades de un contacto social.

Según el criterio de finalidad. Tiene que ver con los objetivos de los grupos: 1) PRODUCCIÓN: Grupos cuyos integrantes realizan conjuntamente determinado trabajo. Configuran los equipos de trabajo, departamentos y unidades de la organización. 2) SOLUCIÓN DE PROBLEMAS: Se centran en problemas particulares de la propia organización. 3) RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS: Orientados a afrontar situaciones de enfrentamiento entre diferentes partes de la organización o de ésta con el exterior. Se trata fundamentalmente de grupos de negociación. 4) CAMBIO Y DESARROLLO ORGANIZACIONAL: Incluyen diferentes grupos y técnicas grupales. Entre otros, grupos de entrenamiento, desarrollo de equipos o grupos de sensibilización. 5) SEGÚN UN CRITERIO JERÁRQUICO: Tiene que ver con la ubicación en la estructura organizacional. 6) DIFERENCIACIÓN VERTICAL: Compuesta por los diferentes grupos que van desde la alta dirección pasando por los grupos directivos intermedios hasta los grupos no directivos. 7) DIFERENCIACIÓN HORIZONTAL: Incluye fundamentalmente los distintos grupos funcionales, grupos que proporcionan servicios especializados basados en competencias particulares.

Según el criterio jerárquico. Tiene que ver con la ubicación en la estructura organizacional: 1) ACTIVIDAD GRUPAL: Grupo con tareas interdependientes, objetivos e incentivos grupales, relaciones estables, etc. 2) ACTIVIDAD INDIVIDUAL: El grupo como un contexto en el que predominan la actividad y los valores individuales. Los miembros apenas tienen más vínculo entre sí que compartir un espacio, una tarea, una especialidad profesional o estar a las órdenes de un mismo jefe.

Según Terry, los principios son: 1) PRINCIPIOS DE ORGANIZACIÓN DINÁMICA: La organización debe ser dinámica, debe tomar en cuenta los cambios de la empresa. 2) PRINCIPIO DE FUNCIONES: Las funciones son las principales entidades en cuyo derredor forma el gerente una eficaz estructura orgánica. 3) PRINCIPIO DEL AUMENTO DE LAS RELACIONES ORGÁNICAS: Cuando se agregan personas a una estructura de organización el número de relaciones orgánicas aumenta en una proporción mucho mayor que el número de personas agregadas.
Principio de sencillez.: Al organizar, sólo hay que incluir las actividades y manejarlas con la mayor sencillez práctica. 4) PRINCIPIO QUE RIGE LOS CANALES DEFINIDOS DE SUPERVISIÓN: Para cualquier empresa, las diversas unidades de organización deben estar conectadas por canales de supervisión claramente definidos. 5) PRINCIPIO DE AUTORIDAD Y RESPONSABILIDAD: Para lograr relaciones de organización, la autoridad de un funcionario debe ser proporcionada a su responsabilidad, y viceversa, su responsabilidad debe ser proporcionada a su autoridad. 6) PRINCIPIO DE RESPONSABILIDAD DEFINIDA: En un tiempo dado una persona hará más cuando se le asigne la responsabilidad de realizar una tarea definida.

Para una organización es fundamental estar familiarizada con el conjunto de la toma de decisiones y sus componentes. Debido a que la mayoría de las tomas de decisiones tienen efecto sobre la gente, y no es posible ignorar la influencia de la toma de decisiones en las relaciones humanas. La representación de un problema puede tomar diferentes formas y es de ayuda para reunir y mostrar el problema o los parámetros de la decisión. Sin embargo, una vez que se ha procesado toda la información y comprendido cuáles son los elementos fundamentales para la construcción de la toma de decisiones, se requiere de no cometer fallas por parte de quien tomará las decisiones. El tomador de decisiones debe tener buen juicio para saber que tanta información debe recoger, la inteligencia para dirigir la información y dar el valor justo para tomar la decisión que se requiere cuando ésta conlleva un riesgo.

Fuentes documentales para la elaboración de este artículo:
Chiavenato, Idalberto. Introducción a la Teoría General de la Administración, México, McGraw Hill, 1999.
Ferraro, Eduardo. Administración de Personal: Funciones Fundamentales para el Desarrollo del Área, Buenos Aires, Primo Editora, 1995.
Gibson Ivancevich, Donely. Las Organizaciones, octava edición. Barcelona, McGraw Hill.
Gómez Ceja, Guillermo. Planeación y Organización de Empresas. México, octava edición, McGraw Hill.
Hall, Richard H. Organizaciones. México, Editorial Prentice-Hall Hispanoamérica.
http://gestionemprendedora.wordpress.com/2008/02/15/los-modelos-como-herramientas-de-toma-de-decisiones/
Koontz, Harold y Weihnrich, Heinz. Administración: Una Perspectiva Global, México, McGraw Hill, 1994.
Leon Orfelio, Tomar Decisiones difíciles, Madrid, segunda edición, Editorial McGraw Hill.
Maristany, Jaime. Evaluación de Tareas y Administración de Remuneraciones, Buenos Aires, Editorial Edilí, 1972.
Melinkoff, Ramón. La Estructura de la Organización, Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1969.
Moody, Paul. Toma de decisiones gerenciales, México Editorial McGraw Hill Latinoamericana.
Robbins, Stephen. Comportamiento Organizacional, México, Prentice Hall, México, 1996.
Solana, Ricardo. Administración de Organizaciones en el Umbral del Tercer Milenio, Buenos Aires, Ediciones Interoceánicas S.A., 1983.
Terry & Franklin. Principios de Administración. Caracas, Editorial Pañazo S.R.L.
Werther, William y Davis, Heith. Administración de Personal y Recursos Humanos, México, McGraw Hill, 1995.

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jueves, 1 de septiembre de 2016

LA ÉTICA CORPORATIVA Y LA RENTABILIDAD MORAL: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Las empresas, en los últimos años, se han destacado por la elaboración de códigos y declaraciones de principios. Este hecho es uno de los signos de la conmoción ética en los negocios. En nuestros días, se ha alcanzado de manera manifiesta una amplitud y una nueva significación en estos códigos internos, que formulan reglas de conducta que deben ser respetadas en el ámbito corporativo.

La élite gerencial ve en estos códigos un medio muy eficaz para hacer progresar los comportamientos éticos en la empresa, por ello la inversión realizada en los mismos. Tales códigos van junto con la ambición de las firmas corporativas, los derechos y los deberes de cada sujeto con respecto a los clientes, a los competidores o a los poderes públicos; ya que se precisa la adopción de conductas determinadas ante situaciones concretas, por ejemplo, el acoso sexual, el abuso del poder…

Algunas empresas, para dar consistencia a sus modelos éticos, hacen participar a sus empleados en la construcción éstos; por lo cual se comprometen a no transgredir tales normas. Otras organizan, es lo más común, ciclos de formación en los que se comentan e interpretan los principios éticos. De este modo, las corporaciones se adjudican una vocación digna, un objetivo noble que supera lo exclusivo de la ganancia, asume una ética que es capaz de aportar un sentido a la actividad económica, o un sentido más allá de lo económico.

Por ello, las corporaciones proclaman su preocupación por los valores. Con esto hacen que los empleados, y no empleados, sientan tales valores como factores de adhesión y de dinamización de su labor, de su interés por la corporación. Ya que éstos no son simples imperativos incondicionales o instrumentos jurídicos que permiten establecer una mera responsabilidad interna o externa de la empresa. Sino que lo hace parte de ella. Funcionan como un principio de identidad.

Los códigos éticos no son meros idealismos. Pues, éstos se fundamentan en la certeza de que la ética es esencial para el éxito comercial y financiero de la empresa. La gerencia considera que la moral contribuye al éxito de la corporación. La empresa ética se basa en la moral, en el interés bien concebido. Lo que caracteriza a este modelo de empresa es la instrumentalización utilitarista de la ética en los negocios. La rentabilidad de la ética.

Las corporaciones se abocan o expresan en sus propósitos los desafíos del liderazgo, de la calidad total, de la mejora de la productividad… Donde el sistema de valores rige tales acciones. Los códigos empresariales formalizan las obligaciones y los derechos de cada parte; los objetivos del progreso, los grandes ideales que dan sentido colectivo a la empresa. En este sentido, la dimensión ética evita el acento moralizador.

La ética corporativa privilegia la adhesión de los empleados mediante la expresión de una voluntad colectiva compartida. Esto se da, por una parte, por medio de una voluntad de bonificación moral de los comportamientos dirigida a cada uno; por el otro, por un contrato social abierto poco directivo en detalles para los individuos, el cual implica las opciones fuertes de las convicciones de la empresa.

Existe una creencia empresarial en la eficacia de los valores. Que está dirigido a un estado de responsabilidad y de implicación del personal mediante la vía cultural, distinta de la visión empresarial tradicional iniciación-sanción. La empresa ya no plantea una ley rígida e invariable. Por lo contrario, se da prioridad a la función de un debate en tanto acción colectiva. De éste se establecen constituciones, credos y proyectos de empresa que son revisados periódicamente, y adaptados al contexto inestable y multidimensional del mundo económico. La ética corporativa es una ética aproximativa y rectificada. Pues, por una parte, se da el rigor compartido de los principios; por el otro, la flexibilidad pragmática. Una figura del proceso de secularización de la moral.

Tal fenómeno se establece en la tradición democrática aplicada en la empresa. Donde corresponde, supuestamente, a los empleados determinar la deliberación racional de sus valores y finalidades. El homo democraticus es el que ahora inspira la actividad de la empresa. No obstante, el dispositivo democrático, puesto en los valores corporativos, es el que celebra la unanimidad en detrimento de la diversidad, la cohesión social en detrimento de la oposición, la legitimidad consensual en detrimento de la legitimidad conflictiva. Es lo que intenta salvar el hacer empresarial.

Lo justo se plantea como la identificación de la cooperación de todos, sinergia lo denominan. Deja por fuera el efecto del conflicto y el reconocimiento de la diferencia de intereses y puntos de vista. La adhesión colectiva y solidaria se produce la participación en los valores del grupo. En este sentido, el referente ético corporativo se constituye sobre una comunidad homogénea y sin discordancias, denegando el principio de la multiplicidad. Aunque, se insiste en la permanencia de éste, como proyecto de la individualidad y la persona. 

La ética de la empresa enaltece el espíritu de responsabilidad y de la excelencia total; más que el del deber y la obediencia a la ley. La moral corporativa afirma la adecuación de las aspiraciones individuales y del éxito colectivo; la armonía de los intereses particulares y de la competitividad. La ética empresarial, en este sentido, se une con las inclinaciones humanas de la responsabilidad, con el desarrollo personal, con el progreso social. De este modo, se conjuga la eficacia y el interés material.

La preocupación ética ya no aparece como un obstáculo o un freno a la eficacia económica, actualmente es un absurdo pensar tal cosa. La empresa ahora tiene la vocación de interrogarse sobre los fines y la moralidad de los medios. Los valores se han incorporados a la gestión empresarial como un fin ideal e incondicional. La ética es un medio económico, un instrumento de gestión gerencial.

La ética corporativa da primacía a los valores morales. De este modo, la ética se convierte en un auxiliar eficaz de lo económico. Tal conversión requiere del deber economizado en la pureza de corazón, mediante la instrumentalización de la virtud que promociona. La ética de los negocios aparece como una figura ejemplar del mundo contemporáneo, que libera a la obligación del peso de la abnegación y de lo desinteresado.

La ética empresarial se desarrolla en un discurso de gestión de contenido explícitamente moralista. Los consultores plantean a las corporaciones la idea de que la clave del éxito se denomina coraje, integridad, lealtad, perseverancia, preocupación por el bienestar del otro, en este radica el nuevo liderazgo. De esta manera, se asegura que la rectitud moral, a largo plazo, compensa que el gerente y los empleados deben comportarse siempre de manera honesta y respetar sus compromisos para con la empresa y los otros.

No se trata de dar consejos racionales para la gestión de los recursos humanos. Se trata de armar moralmente a los gerentes y directivos, de transformar mediante los valores el espíritu del liderazgo. Ahora, los consultores intervienen en la empresa para profundizar el carácter de quienes forman parte de ella, para desarrollar el conjunto de las inteligencias múltiples, para reforzar el coraje sin el cual no hay gestión auténtica y eficaz. Se busca mejorar las actitudes y las conciencias, educar las voluntades, desarrollar el apetito de mejoramiento de los empleados, inculcar el deseo de calidad, trabajar en la expansión del espíritu; el éxito pasa a través de la transformación de uno mismo; lo cual repercutirá en el éxito de la empresa.

Se mezclan consejos prácticos e imperativos superiores, espíritu de eficacia y exigencia espiritual, gestión y existencia. La ética empresarial ha captado el espíritu de la época. No obstante, en muchos casos, la sustancia del discurso no tiene ninguna importancia, todo es equivalente, todo se vuelve legítimo apenas se invocan los valores. Acá se corre el riesgo de la estafa, de los blacamanes de oficio, de quienes solo venden oropeles, vidrio por piedras preciosas. Ya que, hoy bajo el anuncio de la ética creen que todo puede venderse.

La época coincide con cierta moda que ha logrado asumir una dimensión moral, que convierte en ingenio de circo a los valores por medio de seminarios de desarrollo, test de ética… Que promueven una moda ética sin sustancia para la empresa. Donde apenas cabe el encanto ornamental de las apariencias, de la lógica de la seducción que actúa bajo el signo de lo nuevo y el cambio, de la identidad y la búsqueda de uno mismo.

En esta época donde las determinaciones estables se confunden, todo resurge (la tradición, lo sagrado, la moral) utilizado como un instrumento de búsqueda de identidad para una gestión, aparentemente, colmada de sentido. En esta cultura desestabilizada que busca renovaciones aceleradas y promesas de eficacia se recicla la tradición en novedad; se hace metamorfosis de los ideales como afirmaciones de identidad. Tales ilusionistas reproducen vacuamente la preocupación del sentido, la preocupación de la eficacia, la preocupación de sí mismo, en un sincretismo esotérico que ambiciona sentido.

En medio de esto, la empresa busca satisfacer las esperas y demandas legítimas de la sociedad, desde el momento en que determinados problemas críticos están identificados con sus valores. De allí, que la preocupación por el bien público y los deberes hacia la comunidad se han convertido en parámetros constitutivos de lo corporativo; son temas enseñados en las escuelas de gerencia. Se trata de reformar los principios y las prácticas de la empresa, en el camino permanente y regular del respeto a las normas morales. Tal es el sentido, se afirman un conjunto de principios que dotan a la empresa de una orientación moral continua y constitutiva.

La preocupación moral coincide con la identidad de la empresa. Para ser excelente la empresa debe afirmar su un ideal superior a las normas morales. Someterse a sus propios principios. Las reglas morales la conforman como una auto-institución. La ética de la empresa resulta de una deliberación y de una intención explícita sobre el fondo de los valores comunes recibidos. La personalidad moral de la empresa se construye.

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miércoles, 13 de julio de 2016

LAS FALLAS COMUNICACIONALES: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Las fallas en la comunicación son uno de los problemas más importantes en los intercambios interpersonales dentro de cualquier ámbito. No obstante, los problemas de comunicación suelen ser síntomas de dificultades más profundas, y a ello hay que estar atentos. El sujeto perceptivo debe buscar, en primer lugar, las causas de los problemas de comunicación, en lugar de limitarse a combatir los síntomas. Primero se debe indagar, para luego actuar.

Entre los problemas de la comunicación, tenemos FALTA DE PLANIFICACIÓN de ésta. Una buena comunicación no es obra del azar, de allí la necesidad de diseñar ésta. Determinar las razones de una instrucción, seleccionar el canal más rápido, elegir el momento adecuado son acciones que favorecen la comprensión y reducen la resistencia del interlocutor. Otro problema común son los SUPUESTOS CONFUSOS. Tales supuestos son de importancia y suelen pasarse por alto; muchas veces basamos nuestra comunicación en supuestos no comunicados y basamos nuestros mensajes en éstos. Los supuestos no aclarados, por ambas partes, por lo general llevan a situaciones de confusión y, en consecuencia, en pérdida de la buena voluntad de las partes involucradas.

La DISTORSIÓN SEMÁNTICA es otro problema más. Ya que tal distorsión puede ser deliberada o accidental, en ambos casos genera confusión. Porque las palabras distorsionadas provocan reacciones distintas. Por ejemplo, para algunas personas el término "gobierno" puede significar interferencia o gasto deficitario; para otras, por el contrario, puede significar ayuda, trato igual y justicia. Qué significado tiene la palabra empleada en un contexto determinado, eso debe estar bien definido en una comunicación. Los MENSAJES DEFICIENTEMENTE EXPRESADOS, son otras de las complicaciones en la comunicación. Pues aunque las ideas del emisor están bien determinadas, el mensaje puede resentirse por el uso de palabras mal elegidas, omisiones, incoherencia, mala organización, oraciones torpemente estructuradas, obviedades, jerga innecesaria y falta de claridad respecto de sus implicaciones. Esta falta de claridad se puede evitar si ponemos más cuidado en la codificación del mensaje, y en expresar bien el mensaje que deseamos transmitir.

Otro ruido que se genera en la comunicación es el de la PÉRDIDA POR TRANSMISIÓN Y DEFICIENTE RETENCIÓN. Un mensaje al ser transferido en una serie de transmisiones, de una persona a otra, se vuelve cada vez más impreciso, se produce la pérdida de la transmisión. Igualmente, se da con la deficiencia de retención de la información. Repetir el mensaje para validarlo o constar que es correcto y emplear varios canales resulta necesario. Ya que en el camino el mensaje se diluye y en cada retransmisor puede haber una deficiencia de retención, lo cual agravando que el mensaje llegue a su destino final de manera correcta.    

La ESCUCHA DEFICIENTE Y EVALUACIÓN PREMATURA, es otra de las dificultades que se presenta en la comunicación. Escuchar exige total atención y autodisciplina. Requiere, asimismo, que quien escucha (el receptor) evite la evaluación prematura de lo que dice el hablante (emisor). Es muy común  nuestra tendencia a juzgar, a aprobar o reprobar lo que se dice, en vez de hacer un esfuerzo por comprender el marco de referencia desde el cual se está comunicando hablante. La COMUNICACIÓN INTERPERSONAL es el modo más eficaz y sencillo de transmitir algo a otra persona; ésta requiere de un contacto frente a frente en condiciones de apertura y confianza. Para mejorar nuestra comunicación no necesitamos ni costosos ni sofisticados medios de comunicación; lo que necesitamos es la disposición a participar en una comunicación frente a frente.

Si hay algo es entorpece la comunicación es la DESCONFIANZA, la AMENAZA y el TEMOR. Estas tres emociones fundadas en el miedo minan y bloquean toda comunicación. En un ambiente en el que estén presentes y sean predominantes estas pasiones, todo mensaje será percibido con escepticismo. Por ejemplo, la desconfianza puede ser producto de las incongruencias conductuales de la otra persona, o el temor debido a actitudes autoritarias y abusivas, nunca permitirán una comunicación entre iguales. Otro aspecto a tener en cuenta entre las dificultades comunicacionales es el PERIODO INSUFICIENTE PARA LA ADAPTACIÓN AL CAMBIO. Algunas comunicaciones necesitan de una capacitación o adaptación personal o ajustes profesionales, por ejemplo. Los cambios nos afectan de distintas maneras, de modo a veces necesitamos de tiempo suficiente para reflexionar sobre el significado de ciertos mensajes. Por ello, para alcanzar una mayor eficiencia en la comunicación es necesario no forzar el cambio de comprensión, ya que necesitamos adaptarnos a las implicaciones de los mensajes recibidos.

 Otra contrariedad en la comunicación, y muy común, es la SOBRECARGA DE INFORMACIÓN. Podemos pensar que un abundante flujo de información puede ayudar a resolver los problemas de comunicación. Sin embargo, un flujo desmesurado de mensajes puede dar como resultado un exceso de información, lo que trae consigo un embotamiento en la persona, una indigestión comunicacional. Cada uno de nosotros responde a la sobrecarga de información de manera distinta. Primero, debemos seleccionar la información para desestimar la que no consideremos pertinente en cierto momento. Segundo, si estamos o nos sentimos abrumados por demasiada información podemos cometer graves errores al procesar ésta. Tercero, por lo general, reaccionamos a la sobrecarga de información rehuyendo de ésta; la desechamos sin procesarla para buscar alivio a tal sobrecarga.

            Debemos estar atentos a estas situaciones para que la comunicación puede ser fluida y bien definida. Lo que nos permitirá establecer diálogos más eficientes y con resultados exitosos. Que es lo por lo general buscamos al comunicarnos con otra persona, sea en el ámbito que sea. 

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miércoles, 29 de junio de 2016

FALLAS Y DESARROLLO DE NUESTRA ORGANIZACIÓN FUNCIONAL: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Las fallas en nuestra organización funcional pueden darse en nuestro hacer personal, profesional, laboral, organizacional, empresarial… Porque todo nuestro pensar-hacer es una organización funcional, aunque éste no esté planificado. No obstante, los éxitos o fracasos que alcancemos devienen de si nuestra organización funcional es eficiente o no. Expondremos varios aspectos, aunque nunca serán todos.

 La primera falla es la DISPERSIÓN Y CONSECUENTE PÉRDIDA DE AUTORIDAD DE MANDO. La pérdida de nuestra autoridad funcional nos lleva a la merma para controlar el funcionamiento de nuestro pensar-hacer, nos volvemos erráticos, deficientes e ineficaces. Así mismos, adquirimos una minusvalía funcional en nuestras relaciones. Ya que, comenzamos a manejar nuestras situaciones de manera torpe, distraída, porque perdemos el control en el funcionamiento de nuestros inteligencias.

Segundo aspecto es la SUBORDINACIÓN MÚLTIPLE. Si en nuestra organización funcional tenemos dificultad para determinar la distribución de prioridades, esto nos trae los problemas para limitar nuestras responsabilidades. Como dice Covey, sino sabemos determinar lo que es importante y lo que es urgente esto nos lleva a una pérdida de tiempo y a confusiones imprevisibles. Igualmente nos hacemos erráticos, desacertados en nuestra tomas de decisiones. Todo nos parece que tiene igual importancia. Por lo que, no podemos ni sabemos definir que va primero, ni en cual orden de prioridades debemos actuar. Estamos en una situación de confusión. Tenemos que aprender a subordinar cosas, para así establecer escalas de prioridad eficientes.  

Tercer elemento que debemos considerar en nuestra organización funcional, es la TENDENCIA A LA COMPETENCIA DE ESPECIALISTA. Esto es, todo lo sabemos hacer, somos excelentes en todo. Tal cosa es falsa. Según nuestra inteligencia múltiple nos desenvolvemos adecuadamente en algunos ámbitos, es decir, tenemos fortalezas para algunas cosas, para otras no. Sabemos hacer algunas cosas inteligentemente, para otras somos torpes. Por ejemplo, para futbolista derecho no es recomendable que patee a la portería con la pierna izquierda, porque lo más probable que falle la oportunidad de gol. Así somos con nuestras inteligencias. Somos especializados, por decirlo de alguna manera, en determinadas actividades, por lo que no podemos imponernos en nuestras funciones a hacerlo todo. Debemos delegar, para enfocarnos en los problemas que estamos inteligentemente preparados para resolver; en lo demás buscamos ayuda. Sin orgullos tontos.

Un cuarto aspecto a considerar es la TENDENCIA A LA TENSIÓN Y A LOS CONFLICTOS. Esto se da cuando somos uno de esos criticones, todo lo sabemos y en todo nos metemos, sin que nadie nos llame por supuesto. Damos opinión sobre lo divino y lo profano. Con lo cual generamos tensiones y conflictos a nuestro alrededor, que poco a poco nos pasa factura. Nos convertimos en sujetos tóxicos. Estamos en una permanente competencia. Por lo cual, la visión de conjunto de nuestra vida, es decir, de nuestra organización funcional. Esto nos lleva a una permanente divergencia, y una multiplicidad de objetivos, que por lo general, son antagónicos.  Producimos por ensalmo tensiones y conflictos con nosotros mismos y con los demás. Somos cuestionadores vacuos y sin sentidos. Después apelamos a que somos unos incomprendidos y terminamos en que nadie nos trate. Nos lo ganamos.

El quinto aspecto a considerar es la CONFUSIÓN EN CUANTO A LOS OBJETIVOS. Cuando estos nos pasa hemos perdido la brújula y con ella el rumbo. No sabemos qué es lo que queremos. Al poseer una brújula defectuosa vamos sin sentido, nuestro pensar-hacer es errabundo. Uno cosa o la otra nos es igual, ya que no están ni definidos ni determinados nuestros objetivos. Todo es igual al mismo tiempo. No sabemos exactamente qué hacer, la vida se nos vuelva algo gris. No sabemos a dónde dirigirnos, estamos como Alicia en la encrucijada. Queremos ir a algún lugar pero cualesquiera nos dan igual. Sin objetivos, las metas se vuelven difusas, borrosas, inmateriales. Caemos en la molicie. Somos parte del problema. Queremos hacer todo y nada. Somos una paradoja.       

Para superar la anterior falla funcional debemos plantearnos OBJETIVOS CORPORATIVOS. Es decir, debemos plantearnos objetivos que contribuyan al éxito de nuestra empresa, de nuestro emprendimiento, de nuestro pensar-hacer. A eso que nos hemos propuesto hacer en la vida y que responde a las destrezas de nuestra inteligencia múltiple. La administración de de nuestros objetivos no es un fin en sí mismo, es una manera de apoyar las metas que nos hemos planteado. Asimismo, debemos proponernos OBJETIVOS FUNCIONALES. Que contribuyan a mantener nuestros recursos, en todos los sentidos, a un nivel apropiado a las necesidades de nuestra organización funcional. Debemos hacer una administración personal que se adecua a nuestras necesidades produciendo las mayores ganancias de los recursos que poseemos.

Asimismo, debemos plantearnos OBJETIVOS SOCIALES. Esto quiere decir que debemos responder a los desafíos sociales a partir de una ética coherente. Con ello reduciremos las tensiones y las demandas inadecuadas a nuestros fines que la sociedad ejerce sobre nuestro pensar-hacer; si no hacemos frente a tales tensiones terminamos por disminuir y fulminar nuestra organización funcional. Ya que tales demandas que no son adecuadas a nuestras metas van ganando terreno en nuestro hacer, y terminamos por enajenarnos en ellas. Terminamos siendo otro. Nuestra personalidad se fortalece en la medida que nos planteamos objetivos sociales, es decir, objetivos éticos.   

Los anteriores objetivos desembocan en la propuesta de OBJETIVOS PERSONALES. Necesitamos tener presente que cada uno nosotros es integrante absoluto de la organización funcional que nos hemos planteado. Por lo cual, aspiramos a lograr metas personales legítimas. Reconocemos, entonces, que una de nuestras funciones es apoyar las aspiraciones que nos constituyen, que nos hemos propuesto, las cuales configuran nuestro hacer. Los objetivos personales nos hacen ver como sujetos de acción. Como sujetos de nuestra propia autonomía.

Tales objetivos nos llevan pensar en función de una justicia organizacional, que tiene efectos más allá de las actitudes, del compromiso y del esfuerzo). Se trata que apreciemos nuestra sustantividad y los efectos que ésta tiene en nuestros logros. Esto nos lleva a tratarnos con equidad y plantearnos, por una parte, una JUSTICIA DISTRIBUTIVA, esto es, a darnos los incentivos necesarios para seguir adelante. Por otra parte, proponernos una JUSTICIA PROCEDIMENTAL, es decir, determinar los procedimientos por medio de los cuales adoptamos las decisiones para distribuir nuestros incentivos.

Podemos plantearnos nuestra organización funcional desde tres enfoques. El primero, el ENFOQUE FUNCIONAL, éste lo orientamos a integrar la razón de nuestro ser; la búsqueda de relaciones equitativas, flexibles e integradas para aumentar nuestra productividad, mejorar nuestra eficacia, para asegurar los compromisos en el cumplimiento de nuestros objetivos. El segundo, el ENFOQUE ORGANIZATIVO. Con éste buscamos dar la calidad a lo que estamos haciendo; intentamos conciliar nuestras necesidades con los objetivos planteados. Usamos instrumentos, herramientas y programas para el desarrollo y cumplimiento de nuestro hacer exitoso. Por último, el ENFOQUE ESTRATÉGICO. Lo concebimos como una función de asesoramiento de las estrategias necesarias, para fomentar una organización de aprendizaje capaz de cumplir exitosamente las metas propuestas.


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martes, 21 de junio de 2016

NUESTRO PATRÓN MENTAL DE ÉXITO: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Importante es saber cuál es nuestro patrón mental de éxito. Porque cada uno de nosotros tenemos un esquema mental de éxito y con éste realizamos nuestros haceres en el mundo. Éste determina cual será o es nuestra trayectoria para el éxito o no. No obstante, nos preguntamos ¿Qué es el patrón mental de éxito?

Este patrón es un plano o un diseño específico (personal) de nuestra relación con el mundo, con los demás, con nuestro pensar-hacer, con el éxito. Es nuestro modo de ser, de actuar, de nuestra relación con resultados exitosos. El modo de cómo producimos el mismo es Deseo + Razón + Acción = Resultados (D + R + A = R) Es, como apreciamos, la sumatoria de diversos elementos con el fin puesto a unos resultados. Resultados que han de ser felices, para que los mismos sean exitosos.
 
El deseo desea algo, es el primer movimiento como diría Aristóteles es lo que mueve. A éste deseo se suma la razón, que en este caso es una razón deseante, la cual organiza y encauza al deseo con vista a un fin. La razón en conjunción con el deseo está dirigida a un acto, a una acción. El deseo mueve a la razón y ésta dirige a aquella a una acción productiva. Y toda acción produce, entonces, un resultado. Si cada elemento se ha producido en armonía con el otro, podemos esperar que el resultado sea exitoso. Por el contrario, el resultado podría no ser exitoso.  

Podemos expresarlo en otros términos, es decir, inteligencia del deseo (Inteligencia Emocional) + Inteligencia de la razón (Inteligencia Racional) + Inteligencia en las acciones (Praxis Racional) = Resultados (Exitosos). Porque estamos tras la búsqueda de resultados beneficiosos. Cuando este esquema falla no encontramos los resultados que deseamos. Ahora bien, esta formulación no contempla a un sujeto aislado, sino que está en función de relaciones con el mundo, para ello es la razón. Además, no es un esquema lineal, aunque así pareciera. Tiene bucles.    

También lo podemos expresar de esta manera: Pensamiento → Sentimiento → Acciones = Resultados (P → S → A = R). Se produce en nosotros un Pensamiento de algo, una idea que nos lleva a un Sentimiento que desea, una emoción que nos impulsa a realizar una Acción para lograr un Resultado que satisfaga aquel primer Pensamiento. Acá parece circular. Sin embargo, lo mismo ocurre en el anterior esquema, el resultado debe satisfacer al deseo o pensamiento inicial. 

Como apreciamos nuestro patrón mental de éxito está conformado por la combinación de: pensamientos, razón, deseos, sentimientos, acciones con vista a un resultado. Somos dueños de nuestros deseos, pensamientos y acciones. Pero debemos trabajar para ser dueños de nuestros resultados también. Porque a veces los resultados no son los que esperábamos o no somos propietarios de éstos. Aunque somos responsables del éxito o del fracaso.

Tal como hemos expuesto el esquema de nuestro patrón mental éste resulta muy aséptico. Entonces nos interrogamos ¿Cómo se formó nuestro patrón mental de éxito? Acá es bueno aclarar una cuestión, muchas veces y es lo más común, nuestro patrón mental es más un patrón de fracaso o de conformidad que de éxito. Por ello, es importante que nos planteemos estas dos preguntas: ¿Cuál es nuestro patrón mental de éxito? Y ¿Cómo se formó éste? Porque en gran medida trabajamos más con un «patrón mental de conformidad o de fracaso»

¿Cómo se ha formado nuestro patrón mental? —Voy a excluir de éxito, por el momento— Nuestro patrón mental se ha formado, en primera instancia, a partir del «conjunto información que hemos recibido», de nuestra familia, amigos, escuela, trabajo, entorno social… En segundo lugar, se ha conformado de la manera en cómo hemos «procesado esa información» que hemos recibido a lo largo de nuestra vida, de nuestras interacciones sociales y de nuestras reflexiones. En tercer lugar, se ha conformado a partir de esa «visión del mundo» que hemos elaborado para nosotros. En cuatro término, se ha conformado a partir de «cómo hemos manejado nuestras circunstancias». Estos cuatros elementos son los que han conformado nuestro patrón mental, sea éste de éxito, fracaso o conformidad.

Según sea nuestro patrón mental tenemos «un modo» de pensar y tratar el éxito. ¿Hemos aprendido a cómo pensar acerca del éxito? ¿A cómo tratar con relación a él? Porque muchas veces, e insisto es muy común, que tratamos al éxito con rechazo, esto es, lo rechazamos. Incluso, le tenemos miedo. Eso se debe a nuestro patrón mental. Por ejemplo, en nuestra familia nos enseñaron a trabajar, a ser responsables; pero no a ser exitosos. Son dos cosas diferentes.  

Ahora bien, pensar y tratar con el éxito es un «proceso de aprendizaje». Y como en todo proceso de aprendizaje éste trato y este pensar se aprenden. Este aprendizaje se ha de convertir en norma, en ley. En comportamiento adecuado a un fin; en respuesta automática ante la vida. Aprendizaje que terminará por dirigir nuestras vidas hacia el éxito.

A partir de lo anterior tenemos que el proceso de aprendizaje nos coloca en un esquema del tipo: Aprendizaje → Pensamiento → Sentimientos → Acciones = Resultados (A → P → S → A = R) o Aprendizaje + Deseo + Razón + Acción = Resultados (A + D + R + A = R). Recordemos que nuestro patrón mental, como hemos visto, es un proceso social. Por tanto, el aprendizaje es un factor relacional en la modificación de ese patrón que hemos conformado.

El aprendizaje nos da la libertad de revisar, interceder y modificar nuestro patrón mental. Si éste es un esquema de fracaso o de conformidad lo podemos re-configurar para que sea un verdadero patrón mental de éxito. La condición está en re-estructurar el aprendizaje y el condicionamiento que rige nuestro pensar-hacer, para así lograr un esquema mental adecuado a unos resultados exitosos.

Ahora bien, para que uno se plantee realizar un cambio es porque debe pasar algo, darse alguna situación. ¿De dónde proviene un deseo o pensamiento de cambio? Proviene de una insatisfacción. De no estar satisfecho de algo y ser consciente de ello. A partir de eso asumimos llevar a cabo un conjunto de acciones para cambiar esa situación.

Tales circunstancias, que ahora nos abruman, se han ido conformando a través del tiempo. Viene, entonces, la siguiente pregunta ¿Cómo hemos llegado a estar condicionados? ¿Cómo hemos podido estar atrapados en esa situación? Por varias causas, entre éstas tenemos, en primer lugar, el «Condicionamiento Verbal», es decir, lo que hemos estado oyendo permanentemente, por ejemplo, el éxito es malo; entonces, se hace necesario preguntarnos ¿Qué hemos estado oyendo durante toda nuestra vida? En segundo término, el «Condicionamiento de Modelos de Referencia», lo que hemos visto e imitado, antes dije que por ejemplo nuestra familia nos ha enseñado a trabajar y ser responsables; eso hemos visto, trabajamos y somos responsables pero hasta allí; Debemos que preguntarnos ¿Qué hemos visto, qué estamos imitando? Tercero, el «Condicionamiento de Incidentes Concretos», esto es, las experiencias de nuestra vida, los asuntos en que nos hemos vistos envueltos, cómo hemos resuelto o interactuado en esas situaciones; en este caso, tenemos que preguntarnos ¿Qué hemos experimentado? o ¿Cuáles han sido nuestras experiencias hasta ahora?

Al comprender estos diversos condicionamientos de nuestro pensar-hacer podemos reestructurar, reorientar, desde el aprendizaje nuestro patrón mental de éxito. Como apreciamos estamos ante una situación reflexiva-praxis para poder superar nuestro modo de vida, darle un giro hacia unos resultados que deseamos llevar a cabo, y así alcanzar una vida exitosa.


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martes, 14 de junio de 2016

NUESTRO APRENDIZAJE PARA RESULTADOS EXITOSOS: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Tenemos que observar permanentemente nuestros resultados. Para saber si éstos nos gustan o no. Porque tales dicen mucho de los que somos y hacemos, esto es, de nuestro pensar-hacer. ¡Cuidado con ellos! Porque de alguna manera son como una matriz de evaluación de nosotros mismos.

Cuando atendemos a nuestros, a la vez, tenemos que poner atención al ser que somos. Repito a nuestro pensar-hacer. Ya que esto que somos  es lo que produce nuestros resultados. Si deseamos producir resultados diferentes a los que hemos alcanzados o estamos alcanzando. Entonces, tenemos necesariamente que modificar lo que somos. Tenemos que modificar nuestro pensar-hacer. No podemos creer que cambiaremos nuestros resultados manteniendo nuestro mismo modo de pensar.

Si queremos resultados diferentes en nuestra vida tenemos que analizar, en primer lugar, nuestro «patrón mental de éxito» en función de lo que estamos alcanzando o no. Tenemos que saber y entender cómo está constituido tal patrón, pues de él devienen nuestros resultados. Nuestro patrón mental determina nuestro hacer, y en consecuencia lo que logramos o dejamos de lograr.

Nuestra vida fluye a través del patrón mental que hemos ido construyendo, o el cual hemos conformado. Nos regimos por éste. Buscamos la luz, la oscuridad o ambas, según el patrón mental que nos planteamos. Damos respuestas a los asuntos en que interactuamos desde un patrón mental determinado. Que nos define como sujetos y define nuestras actuaciones.

Los resultados obtenidos nos sirven para analizar nuestra situación, nos hacemos cargos de ellos para entender que ha estado pasando. A partir, de este análisis comenzamos a poder cambiar los resultados que están por venir, pues nuestras acciones derivaran de un enfoque diferente. Ya que, nuestro patrón mental hemos tenido que reconfigurarlo.

En nuestro hacer vivimos en cuatro ámbitos. Éstos son el físico, mental, emocional y espiritual. Los cuales están relacionados entre sí y se influyen unos a otros. Si modificamos uno cambiamos los otros. Por ejemplo, nuestro mundo físico o material está condicionado por los otros tres; si deseamos cambiar las condiciones de nuestro mundo material tenemos que cambiar las condiciones desde los otros tres ámbitos. Los resultados que ahora deseamos lograr, los podemos alcanzar a partir de los cambios que hagamos de nuestro mundo mental, emocional y espiritual.

De este modo, la carencia de éxitos materiales es el resultado de nuestro mundo mental, emocional y espiritual. Para cambiar nuestro «universo de resultados» es necesario transformar nuestro pensar-hacer. El mundo que es causa de nuestros resultados.

Porque nuestro universo de resultados es producto de nuestra toma de decisiones; y ésta está determinada por nuestro patrón mental de éxito. Sean los resultados que sean. Si Los resultados obtenidos nos resultan deficientes o no están bien, es porque nuestro patrón mental es deficiente o no es adecuado para la búsqueda de tales resultados. Tenemos acá una relación de causa-efecto.
Ahora bien, esto no es un problema irresuelto. Pues tenemos la libertad de poder transformar nuestro patrón mental y con él los resultados que deseamos obtener. Para ello está el aprendizaje. Lo que oímos y vemos lo aprendemos; lo que pensamos-hacemos lo aprehendemos. Por tanto, cada «aprendizaje » nos tiene que llevar a una acción en la búsqueda del éxito. Cada quien determina cual es su «universo de éxito» y de qué trata éste.

Porque el aprendizaje tiene que contener la intención de emprender una acción, y de adoptar una posición precisa para lograr un resultado determinado o que nos proponemos. Con el aprendizaje debemos manifestar nuestra intención de hacer o ser algo. No puede ser un aprendizaje que se queda en sí mismo. En tal caso, el aprendizaje no tiene sentido. Por cuanto todo aprendizaje, en tanto aprendizaje, contiene en sí una transformación. En este caso, es un aprendizaje que tiene la mira puesta en alcanzar resultados exitosos.

Con el aprendizaje para el éxito asumimos una postura ante un hecho determinado que queremos realizar. Y desde esta postura emprendemos todas las acciones necesarias para realizar de ese objetivo o hacer realidad el mismo. Al llevar a cabo un aprendizaje para el éxito  se abre un torrente de actitudes adecuadas para éste. Aprendemos a preservar y canalizar nuestras actitudes y disposiciones. Aprendemos a mantener en lo más alto nuestra capacidad de proyectar hacia un presente y un futuro, a proyectar nuestro pensar-hacer en la búsqueda de una vida exitosa.

            Tal aprendizaje lo realizamos en función de transformar nuestro patrón mental en un patrón mental enfocado al éxito. Porque todos tenemos un patrón mental determinado, pero generalmente éste no está dirigido al éxito. Entonces, debemos comenzar un aprendizaje para el éxito, para así llegar alcanzar los resultados felices y satisfactorios.  


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