jueves, 23 de abril de 2015

NUESTRA EXPERIENCIA CULTURAL NOSOTROS Y LOS OTROS: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

La asesoría filosófica centra su interés en la conexión entre lo personal y lo social. Con el objeto lograr una mejora en la calidad de nuestro pensar-hacer. En cuanto éste nos permite conocer las causas y razones por las qué las cosas acontecen en nuestro mundo personal y social. Asimismo, evaluar nuestro grado de satisfacción en ambos ámbitos, para así asumir o no un conjunto de tomas de decisiones en lo personal y social.  

Por otra parte, analizar nuestra participación en actividades que en verdad tienen que ver con nuestros intereses y metas. A partir de éstas conocer nuestras expectativas, para posibilitar el cambio o no de nuestros comportamientos, actitudes y hábitos culturales relacionados con los usos que damos a nuestra vida.

La importancia de nuestro rol social conforma nuestra importancia personal. De allí, la relevancia de establecer posibilidades de un diálogo abierto con lo social, pues por medio de éste damos de modo crítico tratamiento a los objetos culturales que nos determinan, y pasamos de una concepción meramente pasiva y recreativa, de nuestra vida, a un proyecto pedagógico personal.

De este modo, nosotros surgimos como contrapartida a una perspectiva tradicional a interpretación crítica de nuestro hacer en el mundo. Ya que, realizamos una revisión conceptual de nuestra vida y establecemos una nueva propuesta de ésta, que entendemos como una comunidad de interpretaciones-aprendizajes, en medio de los diferentes sujetos implicados en nuestro entorno.

Desde este planteamiento, encontramos nexos de unión entre nuestra acción socioeducativa y el ámbito personal de aprendizaje. Ya que la cultura —entendida como el conjunto de: cierto folklore, cierta gastronomía, el idioma, ciertas normas de conducta… esto es, prácticas y géneros culturales— nos ofrece tanto como individuo o grupo social la posibilidad de tomar conciencia de nuestro contexto socio-histórico.

En este sentido, nos convertimos en sujetos de creación cultural con miras a una proyección social. Que nos permite re-conocer la naturaleza de nuestras instituciones sociales, las cuales influyen en nuestra personalidad. Ahondamos en las temáticas sociales ofertadas por el entorno en que nos desenvolvemos. Podemos elaborar recursos debe formación para establecer diálogos, confrontaciones de opiniones, discusiones sobre lo que aprendemos en la social. Y así logramos una mayor interacción con nuestro entorno y nosotros.

Nuestra experiencia, como instrumento formativo de estimulación y motivación, nos permite ser capaces de iniciar nuestros propios desarrollos socio-culturales. Con esto podemos facilitar nuestro camino de apertura desde nosotros hacia los otros. De aprender a vivir nuestro modo cultural de una manera dinámica, activa, integradora y propia.

Nuestra experiencia cultural se relaciona, de esta manera, en un hacer socio-personal de resistencia y apertura frente a la pasividad y la indiferencia. Contra la segregación de los otros como modo de una subcultura excluyente. De ahí, el carácter de nuestra acción socio-educativa frente a los condicionamientos existentes tanto en lo personal como en lo social.

Nuestra experiencia cultural debe proyectarse como acción contra el carácter anquilosado de determinaciones que nos dominan. Esta experiencia debe ir acompañada de un proyecto que nos permita apropiarnos de nuestro desarrollo personal y social, el cual no nos sea impuestos por determinaciones de un mercado del éxito y la felicidad. Un proyecto que parta de nuestro reconocimiento personal y social.

Este reconocimiento a partir de la elaboración de un proyecto dirigido a abordar nuestro pensar-hacer como un espacio de civilidad, destaca, entre otros elementos, el desarrollo de nuestras relaciones interculturales; nuestra participación social con énfasis en el respeto y la intención de ofrecer aportaciones con significados pertinentes. Desde este punto de vista, nuestra cultura personal y social aparece como un elemento sustancial en la confección de nuestras identidades.

Nosotros somos conocedores de la permanencia y existencia de instrumentos trasformadores y de cambios personales y sociales. Así como también de aquellos instrumentos de normativización social y personal que aparentan lo contrario, de allí su eficacia y éxito de gran consumo. Modelos instrumentados para consumir productos culturales y terapéuticos. En el cual, los destinatarios solo ejercen un rol meramente pasivo, como receptores y multiplicadores de productos con valor de uso, no de reflexión y análisis personal ni social.

Desde esta perspectiva, nuestra experiencia cultural conformadora de nuestra personalidad individual y social se orienta a la actividad pensante, a través de una razón-apasionada o apasionada-razón que nos constituye como agentes de nuestro hacer, que se cuestiona permanentemente. Este aspecto, nosotros somos productores culturales. En este sentido, el énfasis recae en los procesos productivos de nuestro pensar-hacer en cuanto constructores de nuestras relaciones interpersonales.


PD. En facebook: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA OBED DELFÍN

Escucha: “PASIÓN Y RAZÓN” por WWW.ARTE958FM.COM y WWW.RADDIOS.COM/2218-ARTE  (todos los martes desde las 2:00 pm, hora de Caracas)

martes, 21 de abril de 2015

LOS OTROS Y NOSOTROS NUESTRAS IDENTIDADES CULTURALES: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Nuestras relaciones interculturales van desde intentar asimilar las diferencias culturales hasta el intento de tener una perspectiva de equidad y participación. Ya que las relaciones interculturales implican interacción, intercambio, ruptura del aislamiento, reciprocidad, solidaridad. Así como el reconocimiento y la aceptación de los valores y los modos de vida de los otros. Asunto que nunca es fácil, y que muchas veces se queda más en la palabra que en la praxis.

La aproximación a establecer relaciones interculturales representa una transformación de nosotros; pues identidad y cultura son formas dinámicas en continuo cambio. La alteridad en una sociedad compleja y multicultural siempre es un riesgo, aunque se diga lo contrario. De allí que se proponga que las relaciones interculturales sean oportunidades de enriquecimiento, de crecimiento personal y colectivo. Y de esta manera debemos verlas. No obstante, no todas las personas lo consideran así, por eso la resistencia a la alteridad.  

En las relaciones interculturales debe prevalecer la diversidad cultural, al apoyarse ésta en el respeto a los valores del pluralismo cultural como recurso de intercambio social. De este modo, podemos alcanzar la aceptación y valoración de la diversidad cultural, y superar, a la vez, la postura «asimilacionista» que hace perder al otro su cultura. Por cuanto se asimila a la otra cultura, y ésta no se enriquece de aquella.

La pluralidad intercultural a de desarrollar aspectos cognitivos y comunicativos que faciliten las relaciones entre las personas, desde posiciones de igualdad. La pluralidad cultural no algo «snob». Ésta debe considerarse un proceso y una práctica de aprendizaje mutuo.  Por lo que no se puede considerar un «instrumento» coyuntural, sino un modo de vida y reciprocidad entre ambas culturas.

Una vez que hemos reconocido la importancia de los procesos comunicativos y de igualdad en el desarrollo de las identidades culturales, nuestras relaciones culturales han de concebirse como un proceso basado en el esfuerzo; no como una actividad social puntual. Ya que nuestras relaciones interculturales suponen la valoración de cada cultura, y el respeto a los haceres de cada individuo. La convivencia y el intercambio cultural nos dispondrán, a cada uno de nosotros, a velar por las diversas formas de vidas.

Las relaciones interculturales significan alternativas de aprendizaje ante modelos mono-culturales. Debemos aceptar la complejidad de cada persona y de su cultura. Debemos reconocer que todos somos pluriculturales. Que somos constituidos por identidades, unas más fuertes que otras; pero identidades al fin. 

Al no tener en cuenta los diversos contenidos de nuestras culturas, estamos  frente al problema de la no pertenencia o del extrañamiento de nosotros mismos y de nuestros entornos. Esto nos produce una afectación cultural, un problema de coacción, de aculturación forzada. A esto debemos estar atentos, porque hay muchos elementos que tratan de hacernos ver que somos solo una identidad.

De allí, que al asumir la intercultural como un proceso de aprendizaje hacemos de éste una verdadera exigencia de vida. Las relaciones interculturales procuran compromisos activos, entre los que conviven en un mismo espacio social. Desde este punto de vista, las relaciones interculturales comprenden, entre otras cosas, la escucha empática, el respeto, la comunicación abierta, la conversación entre iguales, con la meta de conocer y comprender los estereotipos para liberarnos de prejuicios; y así orientarnos para crear condiciones de beneficios para cada interlocutor desde la perspectiva cultural.

De esta manera, nuestra vida social debe concebirse como un espacio de reconstrucción, representación y comunicación. A partir de aquí, nuestras relaciones se convierten en un espacio de relaciones fundadas en la diversidad cultural. Nuestros intercambios sociales se convierten en un sistema complejo de comunicación intercultural; en mediadores interculturales que ayudan a potenciar los recursos personales y culturales de las personas, para intentar conciliar posturas culturales que pueden generar conflictos.

Las relaciones pluriculturales nos ayudan a lograr un mayor conocimiento de nosotros y de los demás. En consecuencia, a favorecer el diálogo desde posiciones de igualdad y respeto. Asimismo, a rechazar la discriminación y fomentar nuestras relaciones con los otros. La interculturalidad nos permite elegir modelos culturales evitando conflictos innecesarios debido a las diferencias culturales.

Por otra parte, amplía nuestra curiosidad por los otros, el respeto y el interés por las diversidades culturales. Además, nos abre la posibilidad de poner en entredicho nuestros propios modelos y criterios culturales. Esto, de alguna manera, garantiza la conciencia, la reflexión y la visión de que la identidad es un concepto dinámico. Lo que potencia el desarrollo de actitudes que plantean acuerdos éticos con todas las diferencias incluidas, y afirma la preferencia por un mundo diverso.


PD. En facebook: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA OBED DELFÍN

Escucha: “PASIÓN Y RAZÓN” por WWW.ARTE958FM.COM y WWW.RADDIOS.COM/2218-ARTE  (todos los martes desde las 2:00 pm, hora de Caracas)

jueves, 16 de abril de 2015

ELABORACIÓN DE UN PLAN DE CAPACITACIÓN: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Los planes de capacitación de empleados y trabajadores son el recurso más valioso de toda la actividad de recursos humanos. De allí la necesidad de invertir en tales planes y proporcionarlos de una manera continúa con la meta de mejorar el conocimiento y las habilidades del personal que labora en la empresa.
Desarrollar las capacidades del trabajador proporciona beneficios tanto para éstos como para la organización u empresa. A los primeros los ayuda a incrementar sus conocimientos, habilidades y cualidades; a la empresa la favorece al incrementar los costos-beneficios.
La capacitación hará que el trabajador sea más competente y hábil, al desarrollar las actitudes de éste. De esta manera, la organización y empresa se volverán más fuertes, productivas y rentables. En el marco de estos aspectos, en este ensayo analizamos: En primer lugar, qué es un plan de capacitación. En segundo término, cómo es un plan de capacitación; el proceso de elaboración, la determinación de las necesidades y la programación y desarrollo de un plan de capacitación. Tercero, cuál es el diseño de un plan de capacitación; el cual consta de cinco fases, a saber: planificación, organización, ejecución, evaluación y seguimiento.
¿Qué es un plan de capacitación? Un plan de capacitación es la traducción de las expectativas y necesidades de una organización para y en determinado periodo de tiempo. Éste corresponde a las expectativas que se quieren satisfacer efectivamente en un determinado plazo; por lo cual está vinculado al recurso humano, al recurso físico o material disponible, y a las disponibilidades de la empresa.
El plan de capacitación es una acción planificada cuyo propósito general es preparar e integrar al recurso humano en el proceso productivo, mediante la entrega de conocimientos, desarrollo de habilidades y actitudes necesarias para el mejor desempeño en el trabajo. La capacitación en la empresa debe brindarse en la medida necesaria haciendo énfasis en los aspectos específicos y necesarios para que el empleado pueda desempeñarse eficazmente en su puesto.
¿Cómo interpretar el concepto de un plan de capacitación? El plan de capacitación conlleva al mejoramiento continuo de las actividades laborales. Esto con el objeto de implementar formas óptimas de trabajo. En este sentido, el plan va dirigido al perfeccionamiento técnico y teórico del empleado y el trabajador, para que el desempeño sea más eficiente en funciones de los objetivos de la empresa. Se busca producir resultados laborales de calidad, de excelencia en el servicio. Por otra parte, se busca prever y solucionar problemas potenciales dentro de la organización. A través del plan de capacitación, el nivel del empleado se adecua a los conocimientos, habilidades y actitudes que son requeridos para un puesto de trabajo.
¿Cómo se describe el proceso de elaboración un plan de capacitación? El plan de capacitación se asume de dos modos. El interno y el externo. El primero, se realiza dentro del mismo grupo de trabajo, se conoce también como «capacitación inmanente». El segundo, un agente externo a la empresa brinda los conocimientos que se requieren, éste se denomina «capacitación inducida». Ambos métodos son efectivos y se utilizan según las circunstancias lo requieran.
El plan de capacitación, como señalamos antes, está constituido por cinco pasos, que a continuación indicamos: 1) Detección y análisis de las necesidades. Éste identifica fortalezas y debilidades (aunque se da preferencia a las fortalezas) en el ámbito laboral, es decir, las necesidades de conocimiento y desempeño. 2) Diseño del plan de capacitación: Se elabora el contenido del plan en folletos, libros, actividades... 3) Validación del plan de capacitación: Se eliminan los defectos del plan haciendo una presentación piloto a un grupo pequeño de empleados. 4) Ejecución del plan de capacitación: Se ejecuta el plan de capacitación a los trabajadores. 5) Evaluación del plan de capacitación: Se determinan los resultados del plan, los pros y los contras del mismo.
¿Cuál es el proceso elaboración de un plan de capacitación? Para la elaboración de un plan de capacitación se consideran, por lo menos, tres aspectos, a saber: 1) Distribución personalizada de los recursos: Se enfoca en lograr que la mayor cantidad de empleados participen en el plan de capacitación; es necesario fijar el presupuesto disponible para asignar la capacitación. 2) Distribución centrada en la capacitación específica: Está destinada a resolver las fortalezas y debilidades de la organización. Por ello, las acciones se orientan a temas que son de a los intereses de los empleados. 3) Distribución orientada a la capacitación específica dando razón de la capacitación general: El proceso de detección de necesidades da cuenta de las fortalezas, en la medida que se han considerado todas las perspectivas y expectativas de la organización.
Los planes de capacitación exigen una planificación que incluye los siguientes elementos: 1) Abordar una necesidad especifica cada vez. 2) Definir de manera específica la meta de la capacitación. 3) Dividir el trabajo, que se va a desarrollar, en módulos o ciclos. 4) Elegir el método de capacitación según la tecnología que se posee. 5) Definir los recursos para la implementar la capacitación: tipo de instructor, recursos audiovisuales, equipos o herramientas, manuales, etc. 6) Definir el personal que va a ser capacitado: número de personas, disponibilidad de tiempo, grado de habilidad, conocimientos y actitudes, características personales. 7) Determinar el sitio donde se efectuará la capacitación, si es dentro o fuera de la empresa. 8) Establecer el tiempo y la periodicidad de la capacitación. 9) Calcular la relación costo-beneficio del plan de capacitación. 10) Controlar y evaluar los resultados del plan verificando puntos críticos que requieran ajustes o modificaciones.
¿Cómo se determinan las necesidades de capacitación? Según la jerarquía de las necesidades de Maslow, es posible establecer un conjunto de necesidades que pueden ser consideradas para la elaboración del plan de capacitación. Entre tales necesidades tenemos: 1) Necesidades de autorrealización: (realización potencial, utilización plena de los talentos individuales, etc. 2) Necesidades de estima: (reputación, reconocimiento, auto-respeto, amor, etc.) 3) Necesidades sociales: (amistad, pertenencia a grupos, etc.) 4) Necesidades de seguridad: (protección contra el peligro o las privaciones)
Por otra parte, dentro de una organización o empresa, la detección de necesidades de capacitación está conformada por tres aspectos: 1) De la organización: se centra en la determinación de los objetivos de la empresa, sus recursos y su relación con el objetivo. 2) De las Funciones: se enfoca sobre el trabajo, revela las capacidades que debe tener cada individuo dentro de la organización, en términos de liderazgo, motivación, comunicación, dinámicas de grupos… 3) De las personas: considera las fortalezas y las debilidades en el conocimiento, las actitudes y las habilidades que los empleados poseen.
A partir de este conjunto de necesidades, el contenido del plan de capacitación puede establecer elementos fundamentales a abordar; entre los cuales tenemos: 1) Las necesidades de las personas. 2) El crecimiento individual. 3) La participación como aprendizaje activo. 4) La capacidad para dar respuestas a necesidades de la realidad y la posibilidad de aplicarlas a la vida cotidiana. 5) Producir una mayor interacción e intercambio entre las personas. 6) Preparar al personal para la ejecución de las diversas tareas particulares de la organización. 7) Proporcionar oportunidades para el continuo desarrollo personal. 8) Cambiar la actitud de las personas creando un clima más satisfactorio entre los empleados. 9) Aumentar la motivación y hacerlos más receptivos a las técnicas de supervisión y gerencia. 10) El aprendizaje eficiente y cooperativo para la utilización de técnicas adecuadas. 11) Ayudar al individuo en la solución de problemas y en la toma de decisiones. 12) Aumentar la confianza y la actitud asertiva. 13) Forjar mejores actitudes comunicativas. 14) Subir el nivel de satisfacción con la laborar que realiza. 15) Permitir el logro de metas individuales. 16) Eliminar los temores a la incompetencia o a la ignorancia individual.
¿Cuál es la programación y desarrollo de un plan de capacitación? Un plan de capacitación intenta enseñar nuevos conocimientos, para acrecentar el valor de esa persona en la organización. Esto en función de los resultados del análisis de las necesidades. En este sentido, un plan de capacitación se enfocará, al menos, en cuatro cuestiones, a saber: 1) Objetivos de la capacitación. 2) Deseo y motivación de la persona. 3) Principios del aprendizaje. 4) Características de los instructivos.
De lo expuesto en el párrafo anterior, un plan de capacitación debe estar estructurado del siguiente modo: 1) Contenido: introducción y antecedentes; evaluación de necesidades. 2) Descripción del programa: proceso de formulación; caracterización del contexto; diagnóstico; planificación de la capacitación; esquema de conceptualización y diseño. 3) Objetivos. 4) Componentes: fortalecimiento técnico; fortalecimiento administrativo.  5) Programación esquemática: primera etapa; segunda etapa. 6) Recursos financieros requeridos.
¿Cuáles objetivos debe contener el diseño un plan de capacitación? Los objetivos de un plan de capacitación son: 1) Productividad: la capacitación ayuda a los empleados a incrementar su rendimiento y desempeño. 2) Calidad: los planes de capacitación apropiadamente diseñados e implantados contribuyen a elevar la calidad de la producción de la fuerza de trabajo; cuando los trabajadores están mejor informados acerca de los deberes y responsabilidades. 3) Salud y seguridad: la salud mental y la seguridad física de un empleado están directamente relacionadas con los esfuerzos de capacitación de una organización. La capacitación adecuada puede ayudar a prevenir accidentes laborales. 4) Prevención de la obsolescencia: los esfuerzos de capacitación del empleado son necesarios para mantener actualizados a éstos de los avances en sus campos laborares respectivos. 5) Desarrollo personal: en el ámbito personal los empleados se benefician de los planes de capacitación, pues le ofrecen una amplia gama de conocimientos, una mayor sensación de competencia, un repertorio más grande de habilidades, que son indicadores de un desarrollo personal.

¿Cuáles son las fases que contiene un plan de capacitación? Un plan de capacitación consta de varias fases, entre estas existe:
FASE 1: ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN (detección de necesidades de capacitación) Permite planificación de la capacitación. Esta etapa es vital para justificar los cursos o la acción de capacitación que se solicita. En esta etapa se cumple con la detección de las necesidades de capacitación. Por tales se entienden las deficiencias que poseen los empleados o trabajadores. Para determinar las necesidades de capacitación es necesario investigar todos los hechos observables que sean generadores de causas por las cuales los trabajadores no ejecutan con éxito sus labores, o incurren en accidentes.
La evaluación de necesidades comienza con un análisis de la organización. Los gerentes deben establecer un contexto para la capacitación decidiendo dónde es más necesaria, cómo se relaciona con las metas estratégicas y cuál es la mejor manera de utilizar los recursos organizacionales. El análisis de tareas se utiliza para identificar los conocimientos, habilidades y capacidades que se requieren. El análisis de personas se emplea para identificar quiénes necesitan capacitación. Los gerentes y empleados de Recursos Humanos deben permanecer alerta al tipo de capacitación que se requiere; cuándo se necesita; quiénes los precisan; y qué métodos son mejores para dar a los empleados las capacidades necesarias.
Una vez hecho el diagnostico para el plan de capacitación, sigue la elección y prescripción de los medios de capacitación, con el objeto de satisfacer las necesidades de capacitación. Se procede a determinar los elementos principales del plan de capacitación: 1) A quién debe capacitarse: Empleado, trabajador, gerente. 2) Quién será el capacitador: Facilitador, asesor… 3) Acerca de qué capacitar: Tema o contenido del programa. 4) Dónde capacitar: Lugar físico, organismo o entidad. 5) Cómo capacitar: Métodos de capacitación y recursos necesarios. 6) Cuándo capacitar: Periodo de capacitación y horario. 7) Cuánto capacitar: Duración de la capacitación, intensidad. 8) Para qué entrenar: Objeto o resultados esperados.
FASE 2: DISEÑO DEL PLAN DE CAPACITACIÓN. Consiste en la organización de la capacitación.  Con la información recogida en la fase 1, se procede al diseño del plan de capacitación. Los expertos consideran que el diseño de un plan de capacitación debe enfocarse al menos en cuatro aspectos fundamentales: 1) Definición de objetivos de la capacitación: es el resultado al cual se quiere llegar con el plan de capacitación. Se requieren de dos objetivos: 2) Objetivos terminales: indican la conducta que mostrarán los participantes al finalizar la capacitación, pues según, la teoría de aprendizaje, todo conocimiento nuevo adquirido produce en la persona un cambio de conducta. 3) Objetivos específicos: son objetivos de menor nivel, éstos se van logrando conforme avanza el desarrollo del plan; se refieren a conductas observables que el participante realiza y, por lo tanto, son directamente evaluables; expresan un mayor grado de especificidad, por tal razón se les denomina también: objetivos operacionales. 4) Deseo y motivación de la persona: para que se tenga un aprendizaje óptimo, los participantes deben reconocer la necesidad del conocimiento o habilidades nuevas; así como conservar el deseo de aprender mientras avanza la capacitación. Las siguientes estrategias pueden ser útiles: Utilizar el refuerzo positivo; eliminar amenazas y castigos; ser flexible; hacer que los participantes establezcan metas personales; diseñar una instrucción interesante; eliminar obstáculos físicos y psicológicos de aprendizaje.
Se deben implementar los «Principios de aprendizaje»: Llamados también principios pedagógicos que constituyen las guías de los procesos por los que las personas aprenden de manera más efectiva. Mientras más se utilicen estos principios en la capacitación más probabilidades habrá que ésta resulte efectiva. Estos principios son: participación; repetición; relevancia; transferencia; retroalimentación.
Las características de los instructivos a usar deben contener y transmitir: conocimiento del tema; adaptabilidad; sinceridad; sentido del humor; interés; cátedras claras; asistencia individual; entusiasmo.
FASE 3: IMPLEMENTAR EL PLAN DE CAPACITACIÓN. En esta se lleva a cabo la  ejecución de la capacitación. Existe una amplia variedad de métodos o técnicas para capacitar. El mejor método depende de: la efectividad respecto al costo; el contenido deseado del programa; la idoneidad de las instalaciones con que se cuenta; las preferencias y la capacidad de las personas; las preferencias y capacidad del capacitador; los principios de aprendizaje a emplear.
La ejecución de la capacitación en el plan de aprendizaje presupone: adecuación del plan de capacitación a las necesidades de la organización; calidad del material de capacitación; cooperación del personal de la empresa; calidad y preparación de los instructores; calidad de los aprendices.
Uno de los métodos de uso más generalizado es la capacitación en el trabajo, porque proporciona la ventaja de la experiencia directa, así como una oportunidad de desarrollar una relación más horizontal entre el superior y el subordinado. La capacitación de aprendices y los programas de internado revisten especial eficacia porque brindan experiencia en el puesto y fuera de éste. Otros métodos fuera del trabajo incluyen las conferencias o discusiones. La capacitación en el aula, la instrucción programada, la capacitación por computadora, las simulaciones, los circuitos cerrados de televisión, la capacitación a distancia y los discos interactivos de video. Todos estos métodos pueden suponer una aportación al esfuerzo de capacitación de un costo relativamente bajo en relación con la cantidad de participantes que es posible acomodar.
FASE 4: EVALUACIÓN DEL PLAN DE CAPACITACIÓN. En esta se evalúa el proceso y la capacitación alcanzada por los participantes. Esta fase permite estimar el logro alcanzado por los objetivos propuestos y retroalimentar el proceso. Existen cuatro criterios básicos para evaluar la capacitación: 1) Reacciones: los participantes felices tienen más probabilidades de enfocarse en los principios de capacitación y utilizar la información en su trabajo. 2) Aprendizaje: probar el conocimiento y las habilidades antes de un programa de capacitación proporciona un parámetro básico sobre los participantes, que pueden medirse de nuevo después de la capacitación para determinar las mejoras. 3) Comportamiento: el comportamiento de los participantes no cambia una vez que regresan al puesto; la transferencia de la capacitación es una implantación efectiva de principios aprendidos sobre los que se requiere en el puesto; para maximizar se pueden adoptar varios enfoques: presentar elementos idénticos; enfocarse en los principios generales; establecer un clima para la transferencia. 4) Resultados: con relación a los criterios de resultados, se piensa en términos de la utilidad de los programas de capacitación.
Para realizar una evaluación adecuada, deben considerarse dos aspectos principales: 1) La evaluación del desempeño de la tarea especifica que el trabajador realiza, en ésta se examinan los siguientes aspectos: cumplimiento de la cuota de trabajo; habilidad demostrada en realización del trabajo; dominio de la técnica necesaria; interés demostrado en el trabajo; uso de elementos, materiales maquinas de trabajo, etc. 2) La evaluación de las características personales del trabajador, se analizan aspectos tales como: espíritu de colaboración; espíritu de superación; responsabilidad; iniciativa; actitud adecuada a los fines; asistencia y puntualidad; disciplina en el trabajo; relaciones humanas con sus compañeros de trabajo
La etapa final del plan de capacitación, es la evaluación de los resultados obtenidos. Esta evaluación debe considerar dos aspectos: 1) Determinar si la capacitación produjo las modificaciones deseadas en el comportamiento de los empleados. 2) Verificar si los resultados de la capacitación presentan relación con la consecución de las metas de la empresa.
Además de los dos aspectos anteriores, es necesario determinar si las técnicas de capacitación empleadas son o fueron efectivas. La evaluación de los resultados del entrenamiento puede hacerse entre niveles: 1) Nivel organizacional: en este nivel la capacitación debe proporcionar resultados como aumento de la eficiencia; 2) En el nivel de los recursos humanos: Proporciona resultados como aumento de la eficiencia individual de los empleados. 3) Nivel de las tareas y operaciones: En este nivel debe proporcionar resultados como aumento de la productividad, mejoramiento de la calidad de los productos y los servicios.
Para obtener datos objetivos y completos del plan de capacitación, es conveniente realizar tres tipos de evaluación. A saber: 1) Evaluación diagnóstica: Se efectúa al inicio del proceso y parte de los resultados que arroja el diagnóstico de necesidades, de las propuestas establecidas en el plan y programas, ejecución de las acciones, así como de los conocimientos y habilidades que posee el capacitando y los que requiere. Esta evaluación permite analizar la situación actual de la organización, los fines que busca lograr y sobre todo de los compromisos y responsabilidades que competen a la función de capacitación con referencia al que hacer global del centro de trabajo. 2) Evaluación intermedia: Se realiza durante el proceso con el objeto de localizar deficiencias cuando aún se está en posibilidad de subsanarlas, intenta poner de manifiesto los puntos débiles y errores cometidos de tal forma que sean corregidos, aclarados o resueltos. 3) Evaluación sumaria: Se enfoca en los logros obtenidos como resultado de las actividades efectuadas afín de establecer parámetros que coadyuven a retroalimentar y reiniciar el ciclo.
FASE 5: SEGUIMIENTO DEL PROCESO DE CAPACITACIÓN. Como parte del proceso evaluador se considera necesario llevar a cabo el seguimiento, el cual implica conocer los resultados y su repercusión en el ambiente de la organización. El seguimiento es un proceso integral, dinámico y participativo enfocado a la obtención de información para la toma de decisiones en cuanto a la planeación de las acciones y su retroalimentación, la ubicación, desempeño y desarrollo profesional del capacitando para determinar si su formación fue la requerida, o no y por qué.
Un buen plan de capacitación debe contemplar acciones de monitoreo y seguimiento, no sólo con respecto a los aspectos logísticos sino a la organización y planeación de reuniones orientadas a verificar el impacto que ha logrado la capacitación en el incremento de la productividad, verificar la pertinencia metodológica y pedagógica con relación a la transferencia del aprendizaje a los puestos de trabajo. El seguimiento precisa de acciones y solicitudes que deben atender quienes están participando en los diferentes programas y acciones de capacitación, tales como reuniones, informes, formatos que deber ser llenados, etc..
Los aspectos a considerar en el seguimiento serán aquellos que tienen que ver con los recursos humanos, materiales y financieros utilizados durante la realización del plan. La obtención de información es relevante para una nueva planeación y operación de las acciones de capacitación. Se obtiene utilizando diferentes instrumentos tales como el cuestionario, mediante el cual el personal capacitado proporciona datos acerca de los aspectos que intervinieron en su formación y la forma en cómo estos están siendo aplicados en la práctica laboral cotidiana (organización, efectividad, evaluación, intereses, experiencias adquiridas durante el curso, etc.).
Los resultados que se obtienen del seguimiento son: 1) Análisis el desempeño profesional del personal capacitado. 2) Comparación del desempeño del personal capacitado con el no capacitado. 3) Orientación de la planeación en las acciones para su mejor operación. 4) Valoración de las capacidades de las entidades responsables del programa (recursos humanos y materiales). 5) Identificación de necesidades no satisfechas, condiciones actuales y deseadas. 6) Determinación de los objetivos y metas a cubrir en la empresa.
Algunas consideraciones finales con respecto a  la capacitación en recursos humanos es un factor determinante para el cumplimiento de los objetivos de una organización. Desarrollar tanto actitudes como destrezas, crecimiento personal y profesional en los trabajadores y empleados permite que éstos desempeñen su trabajo con mayor eficiencia y calidad. La capacitación es, por tanto, una inversión para la organización. Pues los resultados que se obtienen de ella no sólo benefician al empleado, sino que contribuye al logro de los objetivos empresariales.
La utilización efectiva de los recursos humanos de una organización depende de la correcta aplicación de un plan de capacitación, descrito anteriormente, tales como: Detectar necesidades de capacitación; identificar los recursos para la capacitación y adiestramiento, diseño del plan de capacitación; ejecución del programa de capacitación, y la evaluación, control y seguimiento del mismo. Esta labor permite establecer y reconocer requerimientos futuros, asegurar a la empresa el suministro de empleados calificados y el desarrollo de los recursos humanos disponibles. El plan de capacitación juega un papel muy importante en el desarrollo de los recursos humanos de una organización, pues su correcta aplicación se convierte en un medio de motivación y estímulo en los empleados, que finalmente termina beneficiando a la organización.
Las fuentes documentales para la elaboración de este ensayo fueron:
Aquino, Jorge y Arecco, Marcelo J. Recursos Humanos, Buenos Aires, Ediciones MACCHI, 1996.
Chiavenato, Idalberto. Introducción a la Teoría General de la Administración, México, Mc Graw-Hill, 1998.
Fernando Arias Galicia. Administración de Recursos Humanos, México, Editorial Trillas, 1979.
Garry Mitchell. Manual del capacitador, Grupo editorial Ibero América, 1995.
Gary Dessler. Administración de Personal, Ed. Prentice Hall.
Guzmán Valdivia, Isaac. Capacitación y Desarrollo de Personal, México, Editorial Trillas, 1989.
Molina B., Zaida. Elementos del Planeamiento Didáctico, Apuntes, 1996.
Mondy, R. Wayne y Noe, Robert M. Administración de Recursos Humanos, México, Editorial Prentice-Hall Hispanoamericana, 1997.
Newman, William. H. Capacitación del Servidor Público, México, Nueva Editorial Interamericana S.A., 1990.
R. Wayne Mondy Robert M. "Administración de Recursos humanos". Ed. Prantice Hall.
Rodríguez S., Manuel. Recursos Humanos: Su Misión Trascendente y ética, México, Editorial Grijalbo, 2000.
Schultz, Duane P. Psicología Industrial, México, Editorial Mc Graw-Hill, 1991.
Siliceo, Alfonso. Capacitación y desarrollo del personal, México, Editorial Limusa, 1980,
Werther, William B. y Keith, Davis. Administración de Personal y Recursos Humanos. México, Mc Graw-Hill, 1995
William B. W, Jr. Y Heinth Davis. Administración de Recursos Humanos. Ed. Mc. Graw Hill.


PD. En facebook: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA OBED DELFÍN

Escucha: “PASIÓN Y RAZÓN” por WWW.ARTE958FM.COM y WWW.RADDIOS.COM/2218-ARTE  (todos los martes desde las 2:00 pm, hora de Caracas)

martes, 14 de abril de 2015

NUESTRA EXPERIENCIA CULTURAL NOSOTROS Y LOS OTROS: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

La asesoría filosófica centra su interés en la conexión entre lo personal y lo social. Con el objeto lograr una mejora en la calidad de nuestro pensar-hacer. En cuanto éste nos permite conocer las causas y razones por las qué las cosas acontecen en nuestro mundo personal y social. Asimismo, evaluar nuestro grado de satisfacción en ambos ámbitos, para así asumir o no un conjunto de tomas de decisiones en lo personal y social.  

Por otra parte, analizar nuestra participación en actividades que en verdad tienen que ver con nuestros intereses y metas. A partir de éstas conocer nuestras expectativas, para posibilitar el cambio o no de nuestros comportamientos, actitudes y hábitos culturales relacionados con los usos que damos a nuestra vida.

La importancia de nuestro rol social conforma nuestra importancia personal. De allí, la relevancia de establecer posibilidades de un diálogo abierto con lo social, pues por medio de éste damos de modo crítico tratamiento a los objetos culturales que nos determinan, y pasamos de una concepción meramente pasiva y recreativa, de nuestra vida, a un proyecto pedagógico personal.

De este modo, nosotros surgimos como contrapartida a una perspectiva tradicional a interpretación crítica de nuestro hacer en el mundo. Ya que, realizamos una revisión conceptual de nuestra vida y establecemos una nueva propuesta de ésta, que entendemos como una comunidad de interpretaciones-aprendizajes, en medio de los diferentes sujetos implicados en nuestro entorno.

Desde este planteamiento, encontramos nexos de unión entre nuestra acción socioeducativa y el ámbito personal de aprendizaje. Ya que la cultura —entendida como el conjunto de: cierto folklore, cierta gastronomía, el idioma, ciertas normas de conducta… esto es, prácticas y géneros culturales— nos ofrece tanto como individuo o grupo social la posibilidad de tomar conciencia de nuestro contexto socio-histórico.

En este sentido, nos convertimos en sujetos de creación cultural con miras a una proyección social. Que nos permite re-conocer la naturaleza de nuestras instituciones sociales, las cuales influyen en nuestra personalidad. Ahondamos en las temáticas sociales ofertadas por el entorno en que nos desenvolvemos. Podemos elaborar recursos debe formación para establecer diálogos, confrontaciones de opiniones, discusiones sobre lo que aprendemos en la social. Y así logramos una mayor interacción con nuestro entorno y nosotros.

Nuestra experiencia, como instrumento formativo de estimulación y motivación, nos permite ser capaces de iniciar nuestros propios desarrollos socio-culturales. Con esto podemos facilitar nuestro camino de apertura desde nosotros hacia los otros. De aprender a vivir nuestro modo cultural de una manera dinámica, activa, integradora y propia.

Nuestra experiencia cultural se relaciona, de esta manera, en un hacer socio-personal de resistencia y apertura frente a la pasividad y la indiferencia. Contra la segregación de los otros como modo de una subcultura excluyente. De ahí, el carácter de nuestra acción socio-educativa frente a los condicionamientos existentes tanto en lo personal como en lo social.

Nuestra experiencia cultural debe proyectarse como acción contra el carácter anquilosado de determinaciones que nos dominan. Esta experiencia debe ir acompañada de un proyecto que nos permita apropiarnos de nuestro desarrollo personal y social, el cual no nos sea impuestos por determinaciones de un mercado del éxito y la felicidad. Un proyecto que parta de nuestro reconocimiento personal y social.

Este reconocimiento a partir de la elaboración de un proyecto dirigido a abordar nuestro pensar-hacer como un espacio de civilidad, destaca, entre otros elementos, el desarrollo de nuestras relaciones interculturales; nuestra participación social con énfasis en el respeto y la intención de ofrecer aportaciones con significados pertinentes. Desde este punto de vista, nuestra cultura personal y social aparece como un elemento sustancial en la confección de nuestras identidades.

Nosotros somos conocedores de la permanencia y existencia de instrumentos trasformadores y de cambios personales y sociales. Así como también de aquellos instrumentos de normativización social y personal que aparentan lo contrario, de allí su eficacia y éxito de gran consumo. Modelos instrumentados para consumir productos culturales y terapéuticos. En el cual, los destinatarios solo ejercen un rol meramente pasivo, como receptores y multiplicadores de productos con valor de uso, no de reflexión y análisis personal ni social.

Desde esta perspectiva, nuestra experiencia cultural conformadora de nuestra personalidad individual y social se orienta a la actividad pensante, a través de una razón-apasionada o apasionada-razón que nos constituye como agentes de nuestro hacer, que se cuestiona permanentemente. Este aspecto, nosotros somos productores culturales. En este sentido, el énfasis recae en los procesos productivos de nuestro pensar-hacer en cuanto constructores de nuestras relaciones interpersonales.


PD. En facebook: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA OBED DELFÍN

Escucha: “PASIÓN Y RAZÓN” por WWW.ARTE958FM.COM y WWW.RADDIOS.COM/2218-ARTE  (todos los martes desde las 2:00 pm, hora de Caracas)

jueves, 9 de abril de 2015

EL OTRO EN SU COMPLEJIDAD ANTE MÍ: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Hablar de los otros es hablar de pluriculturalidades. Es plantear inter-espacios de derechos y de deberes compartidos. Es hablar de condiciones de justicia e igualdad, de integraciones en la que cada persona, en particular, pueda oponerse a la asimilación que, muchas veces, encierra la propia integración. De este modo, el discurso acerca del otro es más complejo que un mero mentar. Todo discurso sobre el otro es insuficiente, porque tiende a reducirlo a una identidad.

En la relación con el otro sería más adecuado hablar de construir una relación integrada e integradora, y no tanto de integración. Esto implica redefinir nuestras relaciones sociales, es decir, redefinir el modo en que convivimos y en el que queremos convivir con los demás.

Adquirimos la plena relación con el otro, cuando tenemos el derecho de acceder a su legado cultural  y cuando permitimos que incida y modele nuestra cultura. En esta relación, se difuminan en nosotros sus bienes culturales al proporcionarnos sus conocimientos culturales. De este modo, en la relación planteada se asegura que cada persona ejerza esa construcción con libertad, responsabilidad y autonomía. Cada uno de nosotros puede conducir su cultura y su vida con especial respeto a la cultural del otro.

En este sentido, cada uno de nosotros es un sujeto de encuentro en el marco de una pluriculturalidad. Desde ese momento, empezamos a vislumbrarnos como sujetos de reflexión, como individuos de adquisición de culturas y de entornos centrados en los otros. Pasamos a ser sujetos de intercambio cultural en el contexto de una interculturalidad permanente, más que ser un mero sujeto de recreación.

Poseemos un patrimonio cultural que es de todos, y de cual todos podemos y debemos participar. Lo que necesitamos es promocionar, gestionar y compartir ese patrimonio que somos. Es importante tener esto en cuenta en las sociedades pluriculturales, donde «la identidad» se esgrime como elemento diferenciador y, muchas veces, excluyente. Ya no somos una identidad. Somos identidades porque pertenecemos a diversos contextos, y en éstos configuramos una unidad múltiple de identidades. Las identidades, además, se construyen con el roce social.  

Ante la ausencia del roce desarrollamos unos modos de asociacionismo, que funciona a modo de sucedáneo de ese roce, eso lo apreciamos en las redes social de internet.   Donde se desarrolla un acompañamiento virtual, que supone un campo de sustitución. No obstante, hemos de reconocer que, en la práctica social, estas asociaciones no tienen los medios necesarios para cohesionar de manera clara a las personas, porque muchas se escudan en fotos y nombres falsos. Ocultan su identidad, ocultan su patrimonio, ocultan su personalidad. Ni siquiera podemos saber si realmente existen en tanto personas. De allí que los asuntos cotidianos quedan afectados por estas incertidumbres.

Plantearse la participación con el otro significa, en primer lugar, atender a nuestra integración y a nuestros vínculos sociales; ya que éstos presiden nuestras relaciones mutuas, y el grado de nuestras articulaciones sociales y culturales. Consideramos que podemos ser sujetos capaces de propiciar las relaciones interculturales y ser multiplicadores de la social.

De este modo, podemos contribuir a la tolerancia, al fomento y al respeto por la diversidad. Nos convertimos en sujetos de aprendizaje interdisciplinario, multidisciplinario e intercultural. Por eso nuestro interés, en tanto sujeto social, debe estar centrado en los saberes culturales que podemos intercambiar. Saberes son el resultado de nuestras necesidades culturales. Si partimos de este enfoque podemos conseguir llegar a ser un factor de dinamización cultural.

En nuestras relaciones con los otros buscamos nuestras identidades, nuestros anclajes y la comprensión del mundo que nos rodea. Esto nos aleja de ser meros sujetos recreativos, en donde sólo cabe mirar cuánto tienes. Los valores que tenemos son movibles, porque son una construcción cultural y, por tanto, son susceptibles de ser modificados. No hay valores inmutables, ni de primera o de segunda. Por tanto, no hay personas ni culturas de primera o de segunda.

Los valores son una construcción histórica. Esta consideración es peligrosa, inmoral y está fuera de la civilización que se adjudica para sí poseer los verdaderos valores de la humanidad. Esta visión que aún perdura es necesaria desecharla, porque en ella radican las conductas irracionales. Debemos promover, por el contrario, una sociedad intercultural.

El perspectiva intercultural nos indica que la diversidad cultural ha de ser la norma que debe caracterizar toda situación educativa, tanto formal como informal. Es necesario tener en cuenta, que todos tenemos referentes culturales diversos —visión del mundo, expectativas, creencias, significados— que influyen en nuestro modo ser y hacer, en nuestro pensar-hacer. Y éstos inciden en los procesos y en los resultados sociales.

Por ello, nuestras relaciones con los otros deben construirse en función de estas características. Al considerar al sujeto intercultural nos abrimos al pluralismo social; ya que la interculturalidad supone el respeto a todas las identidades, a la capacidad de integrarse social y culturalmente sin perder nuestra propia identidad, que es múltiple.


PD. En facebook: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA OBED DELFÍN

Escucha: “PASIÓN Y RAZÓN” por WWW.ARTE958FM.COM y WWW.RADDIOS.COM/2218-ARTE  (todos los martes desde las 2:00 pm, hora de Caracas)

martes, 7 de abril de 2015

EL SENTIDO DEL COMUNISMO EN LA POLIS DE PLATÓN: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Señala Bobbio, que en el libro Historias (libro III §§ 80-82) de Heródoto se da una discusión entre tres personajes, a saber, Otanes, Megabyzo y Darío. Quienes discuten sobre las formas de gobierno, y señalan que estas formas son tres: el gobierno de muchos, de pocos y de uno, es decir, democracia, aristocracia y monarquía[1]. Estas son las formas clásicas de gobierno porque permanecen en el tiempo como formas actuales de gobierno.

Además, éstas corresponden a las tres formas buenas de gobierno, de ellas se derivaran las formas malas. Por tanto, como señala Bobbio, tenemos seis formas de gobierno. Las malas serían la oclocracia, la oligarquía y la tiranía. Que las formas de gobierno sean buenas o malas reside en el hecho de ¿cómo se gobierna? Es decir, ¿cuáles son las acciones y actitudes del gobernante?

Como vemos, en esta breve exposición, el comunismo no es una forma de gobierno. En la antigüedad no se concibe como tal. Y esto es lo que me interesa averiguar ¿Qué es, entonces, el comunismo platónico? ¿Cuál es su función dentro de la forma de gobierno que Platón ha elegido para la polis?

En República, Platón plantea la polis ideal a través de la descripción de la politeia necesaria a ese fin. La polis platónica “tiene como fin la realización de la justicia entendida como la atribución a cada cual de la tarea que le compete de acuerdo con las propias aptitudes. Esta república es una composición armónica y ordenada de tres clases de hombres: los gobernantes-filósofos, los guerreros y los que se dedican a los trabajos productivos”[2]. En esto consiste la justicia-matemática del divino Platón.

Al iniciar el libro VIII, Platón, República 543a[3], le plantea expresamente a Glaucón lo siguiente:

Bien. Hemos convenido, Glaucón, que el Estado que haya de alcanzar la más elevada forma de gobierno debe contar con la comunidad de las mujeres, la comunidad de los hijos, y la educación íntegra debe ser común, del mismo modo que las ocupaciones en común, tanto en la guerra como en la paz, y sus reyes han de ser los que se hayan acreditado como los mejores respecto de la filosofía y respecto de la guerra. (República 543a)

Como apreciamos, Platón determina a priori la «comunidad» o comunismo en que deben vivir la clase gobernante. Sabemos, por otra parte, que la forma de gobierno determinada por Platón para la polis es una aristocracia, en particular, una aristocracia intelectual representada por los guardianes-filósofos, sean éstos hombres o mujeres.

Varios aspectos a considerar. En primer término, lo antes señalado que el comunismo no es una forma de gobierno lo apreciamos acá; no importa la forma de gobierno, el comunismo puede ser parte de alguno de estos; bien lo determina el filósofo ateniense para la polis. En segundo lugar, esta forma de comunismo propuesto por Platón es algo extraño a los helenos y a las concepciones políticas del momento, así lo expone Aristóteles en Política[4]. Sobre el tema de la atopia en la polis de Platón pueden ver el trabajo realizado por el autor de este artículo[5]. Tercer aspecto, este comunismo debe ser mantenido tanto en la guerra como en la paz, es decir, debe ser aplicado permanentemente. Cuarto, el mismo sólo debe ser potestad de la clase gobernante, al resto de la población no le es conferido tal comunismo; es de uso particular no general. Quinto, tal comunismo no tiene nada que ver con el comunismo moderno y contemporáneo, no hay relación ninguna. Sexto, por el hecho de que solo esté asignado a la clase gobernante éste debe tener un fin específico, ¿cuál es el mismo?

Con respecto al último punto, que es la preocupación de este artículo, Fernández-Galiano indica que es “para la mayor eficacia de su desempeño, Platón desliga a estos hombres de las preocupaciones y afanes de la propiedad y de la familia y los organiza en comunidad”[6]. En términos actuales, podemos considerar que Platón está aplicando un principio de bio-gerencia para la polis. Pues, el fin de este comunismo está en función del mejor funcionamiento de la polis.

El comportamiento y la actitud de los guardianes deben semejarse a la de perros de rebaño y no a lobos; ya que actuando, según estos últimos, por el desenfreno, el hambre y malos hábitos atacaran y dañaran a los ciudadanos. Esto sería cosa vergonzosa.  “Pues entonces debemos vigilar por todos los medios que los guardias no se comporten así frente a los ciudadanos, y que, por el hecho de ser más fuertes que ellos no vayan a parecerse a amos salvajes en vez de a asistentes benefactores” (República 416b)

El fin del comunismo platónico está en el bienestar o el bien de la polis, que se aplica en la forma de gobierno de la aristocracia intelectual. Tales guardianes tienen a disposición todos los bienes de la ciudad, los cuales le son otorgados. Nada debe perturbarlos de su función principal, que es el pensar-hacer de la polis, es decir, atender al mejor desarrollo de la politeia.  Para ello, “es necesario que los guardianes cuenten con la educación correcta, cualquiera que ésta sea, si han de tener al máximo lo posible para ser amables entre sí y con aquellos que estén a su cuidado” (República 416c)

Ahora bien, una educación correcta no es suficiente. A ésta debe añadirse “que estén provistos de moradas y de bienes tales que no les impidan ser los mejores guardianes ni les inciten a causar daños a los demás ciudadanos” (República 416d). Estar provistos de educación correcta, morada y bienes evitará que puedan causar daño a los ciudadanos. Los gobernantes son atendidos en el aspecto racional e irracional, constitutivos éstos de sus almas.

Para que así sea, no les será forzoso el siguiente modo de vida y su vivienda. En primer lugar, nadie poseerá bienes en privado, salvo los de primera necesidad. En segundo lugar nadie tendrá una morada ni un depósito al que no pueda acceder todo el que quiera. Con respecto a las vituallas, para todas las que necesitan hombres sobrios y valientes que se entrenan para la guerra, se les asignará un pago por su vigilancia, que recibirán de los demás ciudadanos, de modo tal que durante el año tengan como para que no les sobre ni les falte nada. Se sentarán juntos a la mesa, como soldados en campaña que viven en común. (República 416e)

A nuestro modo de ver, hay cierto ascetismo pitagórico en la actitud que se pretende de los guardianes-filósofos. Además, aparentemente es una vida sacrificada. Por ser excelentes o ser los mejores —almas de oro y plata— tienen el privilegio supremo de regir la polis. Privilegio que comparten con este comunismo. Porque “únicamente a ellos no les estará permitido manipular ni tocar oro ni plata, ni siquiera cobijarse bajo el mismo techo que éstos, ni adornarse con ellos, ni beber en vasos de oro o plata. Y de ese modo se salvarán ellos y salvarán al Estado”. (República 417a) La preocupación platónica por la prevalencia del alma apetitiva y volitiva es grande. Pues considera que por éstas se han dado los mayores males de la polis. La función del comunismo-aristocrático de Platón es evitar males a la polis, y aportarle a ésta los mayores bienestares.

Por una parte se atiende al alma racional; por la otra se atienden a los apetitos materiales, que parecen no ser muchos; ya que éstos son gobernados por la racionalidad. Todo en función del bien social de la polis. Cualquier posesión material por parte de los guardianes-filósofos pondría en riesgo la polis.

Si en cambio poseyeran tierra propia, casas y dinero, en lugar de guardianes serán administradores, y labradores, en lugar de asistentes serán déspotas y enemigos de los demás ciudadanos, odiarán y serán odiados, conspirarán y se conspirará contra ellos, y así pasarán toda la vida, temiendo más bien y mucho más a los enemigos de adentro que a los enemigos de afuera, con lo cual se aproximarán rápidamente a la destrucción de ellos mismos y del Estado. (República 417a-b)

Adimanto objeta este comunismo expuesto por Sócrates (República 419a). La respuesta de Platón a tal objeción es que “modelamos el Estado feliz, no estableciendo que unos pocos, a los cuales segregamos, sean felices, sino que lo sea la totalidad” (República 420c) Para el filósofo, los gobernantes son feliz con esta vida comunitaria. Además, esta felicidad se suma a la felicidad de la sociedad toda. La felicidad de los guardianes-filósofos reside en la razón, no en la posesión de bienes. De allí que Platón señale: “no me obligues a otorgar a los guardianes una felicidad de tal índole que haga de ellos cualquier cosa menos guardianes” (República 420d) La felicidad del alma irracional no es lo que busca Platón para los filósofos-guardianes. El comunismo, en este caso, es un medio que facilita alcanzar un mayor grado de razón filosófica. Por tanto, de felicidad a la aristocracia gobernante.

La bio-gerencia platónica es extrema en cuanto a los filósofos-guardianes, ya que éstos son una élite de «alto rendimiento» y de «alto perfil»; podemos decir que son unos «comandos especiales de gobierno» que no pueden distraer su atención en asuntos de poca monta, como es el caso de los bienes materiales. Pretende Platón, que los guardianes-filósofos alcancen la mayor eficacia y eficiencia posible en sus funciones de gobierno, de allí el régimen comunitario que aspira para esta élite gobernante.

Al proponer Platón separar a los gobernantes de las preocupaciones y los afanes de la propiedad y de la familia está determinando una particular politeia para estos filósofos-guardianes. Ya que solo le corresponde a éstos vivir o llevar tal modo de vida. Esto en función del bien y la justicia de la polis, ambos conceptos más ligados al pensamiento matemático que al moral. El comunismo platónico es una bio-gerencia que trata de salir y superar la degradación de la polis de su tiempo, producto de los deseos superfluos e ilícitos[7] propios de formas de gobiernos degeneradas. Además, de frenar la fuerza que puedan generar los gobernantes sobre los ciudadanos, es una de las principales preocupaciones de Platón. “Si los guardianes del Estado y de sus leyes parecen guardianes sin serlo, ves bien claro que corrompen por completo todo el Estado, y sólo ellos tienen la oportunidad de organizarlo bien y hacerlo feliz” (Rep. 421a).

Otro aspecto de la bio-gerencia platónica es la especialización de cada clase social, en particular de la clase gobernante. Ya que, la polis bien ordenada “requiere que los gobernantes gobiernen, que los auxiliares cumplan con sus deberes militares y policiales, y que las clases productivas perseveren en los trabajos que tienen asignados”[8]. Es un sistema de clases sociales con sus funciones muy bien definidas. Platón trata de evitar el desorden, porque éste surge en el polis cuando los individuos no realizan la función para la que están mejor preparados. De aquí la necesaria especialización de funciones. Para ello los guardines “deben ser obligados o persuadidos a hacer lo que los haga ser los mejores artesanos de su propia función” y de este modo “cada una de las clases podrá participar de la felicidad que la naturaleza les ha asignado”. (Rep. 421c)

Para alcanzar tal felicidad de la polis, Platón busca alcanzar un término medio en tanto proporción matemática. No hay riqueza no hay pobreza en la clase gobernante. “Pues la riqueza y la pobreza, ya que una produce el libertinaje, la pereza y el afán de novedades, mientras la otra genera el servilismo y la vileza, además del afán de cambios” (Rep. 422a) Es necesario determinar ese término medio ente la riqueza y la pobreza, esta es otra de las funciones del comunismo platónico. Como apreciamos el comunismo platónico es operativo, es un medio con vista a un fin. Además, no hay ningún sacrificio en la clase gobernante, éstos son felices, tal como lo expresa el filósofos en República 466a.

La felicidad coincide con el gobierno de la virtud, la sabiduría y con el alma bien ordenada. El desorden, por el contrario, conlleva a la persecución del interés egoísta, el poder y la licencia, que es el reflejo del desorden interno de los sujetos.

La especialización y la separación de los gobernantes de las preocupaciones y los afanes de la propiedad y de la familia es lo que se hace con los Presidentes de cualquier país. Al asumir el cargo de Presidente de un país, a persona inmediatamente se le son otorgadas prebendas y beneficios propios a su cargo; se ponen a su disposición sirvientes, choferes, casas de residencia y trabajo, guardias de seguridad… Se le «quitan de encima» las preocupaciones cotidianas de cualquier ciudadano, por ejemplo, el Presidente no va cobrar su cheque mensual a una agencia bancaria, ni sale los sábados a hacer mercado. Esto con el fin de que solo atienda los asuntos del Estado. Esto es lo busca Platón con su concepción comunista o comunitaria. “De este modo, al ocuparse de lo único que le es adecuado, cada uno llega a ser uno y no múltiple” (República 423d)   

Muchas veces nosotros aspiramos a que nuestras preocupaciones y afanes materiales puedan ser solventadas, de manera tal de poder dedicarnos a ciertos asuntos que nos parecen más importantes. El pintor o escultor poder dedicarse por entero a su arte, lo mismo el músico; el investigador dedicar la totalidad de su tiempo a la investigación, el estudioso aspira a lo mismo. Una beca de una gran institución o corporación tiene este mismo fin, especializarnos en los que estamos haciendo sin preocupaciones materiales. En una familia, los padres asumen la responsabilidad del mantenimiento de los hijos para que éstos solo se dediquen a los estudios, sin tener otras preocupaciones. La biogerencia platónica, al respecto, no es tan descabellada, aunque los mecanismos sean tan atópicos.

¿Por qué este comunismo en la doctrina de la polis? La biogerencia comunitaria o comunista se justifica o tiene su fundamento en la concepción platónica de la justicia o de lo que es justo. Ya que para el filósofo, “la justicia ha de consistir en hacer lo que corresponde a cada uno, del modo adecuado”. (República 433b) Y esto solo es posible en los gobernantes filósofos por medio del comunismo. “Convengamos en que la realización de la propia labor por parte de la clase de los negociantes, de los auxiliares y de los guardianes, de modo tal que cada uno haga lo suyo en el Estado -al contrario de lo antes descrito-, es la justicia, que convierte en justo al Estado”. (República 434c) Cada uno cumple su labor. Y la más importante, por su envergadura, es la de gobernar la polis. Por tanto, ésta necesita la mayor atención por parte de quien la realiza. Para ello necesita de este comunismo. 

¿Qué lugar ocupan los deseos? Nos referimos a los deseos pasionales y apetitivos. Los deseos se definen por sus objetos, y no pueden adoptar en sí mismos diferentes roles, aunque pueden ser reprimidos y sustituidos por otros deseos. A Platón, no le preocupa tanto que los deseos cambien de objeto, sino que éstos traten de arrogarse una autoridad que no les pertenece, como señala en República 442b. El hacer moral se equipara al autogobierno, un elemento fundamental en el pensamiento de Platón; quien está a favor de la templanza y en contra de los caprichos y los excesos. “Platón se mantenía fiel al modelo simple según el cual los desatinos y los vicios de los estados particulares no solo serían el resultado, sino también la reproducción a gran escala, por así decirlo, de los desatinos y los vicios de los individuos que los integran”[9].

Como hemos podido apreciar el comunismo platónico no es un asunto político, en tanto forma de gobierno. Éste es más bien una politeia particular aplicada a la clase gobernante. Lo que hemos llamado una biogerencia, que está en función del bienestar de la polis, y por ende, del bienestar de los filósofos-guardianes. Busca esta biogerencia comunitaria hacer más eficaz y eficiente el hacer de la clase gobernante; liberarlo de las ataduras de las necesidades y preocupaciones materiales, que son obstáculos para el logro del buen y justo gobierno. Es una atopia, ya lo señalaba Aristóteles; y Platón mismo veía en esto ciertas dificultades que perduran hasta nuestros días.           


PD. En facebook: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA OBED DELFÍN
Escucha: “PASIÓN Y RAZÓN” por WWW.ARTE958FM.COM y WWW.RADDIOS.COM/2218-ARTE  (todos los martes desde las 2:00 pm, hora de Caracas)



[1] Norberto Bobbio. La teoría de las formas de gobierno en la historia del pensamiento político, Fondo de Cultura Económico, México, cuarta reimpresión, 2006, p. 15.
[2] Norberto Bobbio. La teoría de las formas de gobierno en la historia del pensamiento político, Fondo de Cultura Económico, México, cuarta reimpresión, 2006, p. 21.
[3] Platón. República, Diálogos Vol. 4, Editorial Gredos, Madrid, 1986. Esto mismo es determinado en República 424a.
[4] Aristóteles, Política, Libro II, Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1951.
[5] Obed Delfín. “Atopia de la ciudad”. La polis de Platón (configuración, representación y significado) Caracas, Editorial el perro y la rana, 2011, pp. 98-104. 
[6] Manuel Fernández-Galiano. “Introducción”. Platón. República, Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1969, p. 14.
[7] Ver. República 558d-e 559a.
[8] Simon Blackburn. La historia de la República de Platón, Editorial Debate, 2007, p. 84.
[9] Simon Blackburn. La historia de la República de Platón, Editorial Debate, 2007, p. 133.