martes, 4 de febrero de 2025

LOS PEONES


 

En el ajedrez los peones son sacrificables, es la condición primaria de éstos. Pero no solamente ocurre esto en el ajedrez, también sucede en todas las organizaciones, no importa la naturaleza de las mismas. El peón es un sujeto sacrificable y desechable. El importante es el rey ¿Y quién es el rey? E allí la pregunta.

Para que sea sacrificable el peón debe asumir esa condición como suya, como algo propio; tal como la tiene el peón en el ajedrez. Debe ser consciente o inconsciente de su naturaleza. Además, el peón, el desechable, recibe en herencia esa condición de servidumbre, la cual se hace transferible sino se está consciente de eso.

Podemos asumir que la importancia del peón radica en que es una pieza que sirve para crear un frente de defensa, una fuerza de contención por la cantidad que el representa, es la masa sin rebelión. Por ello estratégicamente hay que conservar al peón, que no se muera en el intento; hay que mantenerlo vivo. Ya que él puede bloquear al peón adversario porque lo conoce y sabe quién es, es utilizado como un escudo para proteger a las piezas más valiosas. En este sentido, la expresión “carne de cañón” es correcta cuando se hace uso del peón.

En toda organización la gran mayoría de los miembros cumplen la función de peón, aunque tengan el cargo que se desean, en verdad, son peones. Y sirven para proteger a los miembros que se han designado como más valiosos, repito. Toda organización es una estructura de poder y, por tanto, las diferencias establecidas y aceptadas son fundamentales.

Cuando en una circunstancia la estructura de poder es difusa y desordenada se habla de “muchos caciques y pocos indios”, una expresión venezolana. Que quiere decir que hay muchos que mandan y pocos que obedecen, que hay pocos peones. Lo cual es algo caótico y hay que corregir. Por esa razón, se hace necesaria la construcción de la organización en el orden que sea.

En las organizaciones políticas y religiosas, de cualquier tipo, la figura del peón es fundamental, porque son los que hacen el trabajo del vasallaje. Para ello, el peón debe ser adoctrinado para que realice esa función y sepa que es sacrificable. Particularmente en las llamadas organizaciones totalitarias o extremistas, en éstas la función del peón es extrema, porque muchas de sus acciones son destructivas o ponen en riesgo al peón.

Con el adoctrinamiento al peón le resulta difícil pensar por su cuenta, el pensamiento busca mimetizarse con las ideas del grupo que están gravitando en el pensar colectivo. No hay una reflexión propia, a esto es lo Heidegger llamó un sujeto inauténtico, pues todo su pensar es una mimesis que derivada de una doctrina general.

El peón termina por considerar que las reflexiones complicadas no sirven. Está con el grupo, con la organización, se siente seguro en ese entorno y es eso lo único que necesita saber. Pensar mucho no es de su condición. Lo que dice la organización es lo importante, lo de afuera no. Es como si ya nada existe. Todo lo que existe está en esa organización a la que pertenece.

La solidaridad de grupo es la mayor aspiración del peón, no desea que los otros tengan una mala opinión de él o que crean que no se esfuerza lo suficiente para complacer la organización. Pertenece a ese lugar y ahí quiere estar. La organización le da todo lo que necesita. La organización sabe lo que es bueno para él y ésta tiene todas las respuestas.

Si el peón llega a descubrir, tarde o temprano, que la organización no es lo que esperaba, se encuentra en un dilema porque no puede abandonarla. No puede salir de ella, porque el peso del adoctrinamiento es muy grande. Más grande de lo que cree.

Para no derrumbarse mentalmente opta por amoldar toda su voluntad a las normas de la organización. De ese modo, se convierte en el instrumento ideal para ser manipulado, esto se da a costa de haber renunciado a su propio criterio. En eso consiste ser peón.

La postura de renunciar de forma voluntaria al juicio propio, lo denominan síndrome del peón. El individuo se convierte en pieza de un juego mayor sin darse cuenta. Lo que distingue es ese inmediato sentimiento de comunidad, un sentimiento que la organización se ocupa de reforzar. Tal sentimiento contribuye a desdibujar la identidad individual. Se convierte el sujeto en un amorfo con una esfera de conciencia compartida. Una tontería con mucho sentido para el manipulador.

Además, se necesita conformar una jerga propia para reforzar el sentimiento de comunidad. Esto se hace con juegos psicológicos y trucos de feria, que son lo bastante convincentes para que el sujeto esté dispuesto a renunciar a su particularidad. En definitiva, cuidado con los manipuladores, que puede ser cualquiera.


PROBLEMAS DE DELIBERACIÓN

 



Uno de los problemas que tenemos con esa vaina de lo que ahora se llamaba coaching y antes se llamaba de otra manera, y mañana de otra; es que considera que todos los problemas que tienen los individuos pertenecen a la voluntad, que son deliberativos y los podemos resolver con esa mariquera de ¨Querer es poder¨ o ¨Yo decreto¨ y cosas semejantes.

Y ahí, nos estamos pisando una bola. Porque muchos problemas son de carácter neurológicos, es decir, ¨satélite llamando a control, no responde¨. La torre de control tiene problemas desde hace tiempo y anda a sus anchas. Y la voluntad, aunque la piense, no le puede poner frenos. No son problemas de la deliberación, son del disco duro. Y la falta de claridad trae sus muchos problemas.

Hay que tener cuidado en qué terreno pisamos, para no hacer más daño del que ya está hecho. Porque esa manera de ver los problemas de los sujetos se ha extendido, y ahora todo se pretende resolver como un asunto de toma de decisiones. Conque ¨el universo me depara algo¨, o como ¨que somos seres de luz¨. Pero no es así. Estamos siendo simplista hasta el extremo de bañarnos en las profundas aguas de lo superficial y lo banal.

Los problemas de toma de decisión son un asunto que corresponde a la sabiduría práctica, los otros son problemas del ámbito médico. Son muchas las veces que no los vemos e insistimos en decirle a la persona que debe cambiar, que debe tomar otra posición, hacer un giro de 180 grados. Pero no es así. Ahí fallamos.

En Venezuela, entre la multitud, nunca se ha tomado en serio ni la psiquiatría ni la psicología clínica. Menos aún la neurología. Todo eso es asunto de locos. Y es cierto, porque corresponden a cuando la chaveta anda extraviada y no se puede enderezar por sí misma. Cuando esto está pasando la persona no puede hacer nada, porque no es un asunto de decisión sino del centro de control neurológico.

Ni Bambarito puede meter la mano ahí diciendo que todo fluye, o que eso ocurre por falta de amor.

Hay que repensar y re-actuar antes de que el voladero sea inatrapable.


lunes, 3 de febrero de 2025

LAS NEGOCIACIONES


 

En estos días salió la noticia de que un encargado de negociaciones de Estados Unidos, del gobierno del compadre Trump, se había reunido con Nicolás Maduro. Para que no digan que es mentira, apareció la foto del negociador y el Presidente venezolano, al fondo muy sonriente Rodríguez. Luego aparece otra foto con los intercambiados y el negociador dentro de un avión, esto es, ya estaban listos para irse.

Días después aparece la noticia donde el Fiscal General anuncia que se liberaran 1.900 presos políticos. Esta noticia no puede ser independiente de la anterior, pues debe ser parte de la negociación que sostuvieron ambos gobiernos. Entre otras cosas más, que uno ni se imagina que negociaron.

El asunto está en esto: El gobierno de Trump no buscó para negociar a la comadre María ni mucho menos al monigote Edmundo; esto quiere decir, que el gobierno del compadre a sotto voce o por debajo de cuerda reconoció al gobierno de Maduro. Porque fue con éste con quien negoció la liberación de los ciudadanos estadounidenses. Así de simple.

Quiere decir esto que la comadre y el monigote se jodieron. No hay otra forma de decirlo.

Porque llegar a viejo y pobre puede ser porque uno se gastó todo lo que ganaba en putas, aguardiente y, además, llegaba amanecío con la bragueta jueliendo a queso recién molió, como decía el Cazador Novato. Hasta ahí no hay peo ninguno, porque la vida es arrecha.

Pero llegar a viejo y guevón ya esa es otra vaina. El monigote González con esa cara de guevón al lado de la candidata, con esa cara de maricón. La verga daba hasta pena ajena. Viejo marico le hubiesen dicho antes, pero ahora estamos en tiempos de lo políticamente correcto y esas vainas no se dicen, ni siquiera se pueden pensar.

Candidatos ha habido de todo tipo a lo largo de la historia de este país, ha habido coños e madre, ladrones, puteros, vergajos, culeros y pare usted de contar. Pero creo que éste es el primer cabeza e guevo en la historia política de la República que salió de candidato presidencial, y más que salió lo empujaron. Viejo come mierda.

Se la pasó todo el tiempo haciendo el papel de guevón, ni fuerza tenía para echarse un peo. No hay que ser tan cabrón en esta vida. Pero es que el monigote cómo que nació pa` cabrón.

María Cristina lo gobernaba y hasta le pegaría. Manclenque del coño.

Era una mentira electoral y el votante haciéndose el guevón se la tragaba. Haciéndose el Willys. Condón usao, lo debiesen llamar. Da arrechara tanta cabronería junta. Tanta mierda política.

Después unos pendejos matándose por un carajo que ni sabe quiénes son. Que si los ve aparta la mirada. Es triste, pero si te vas a meter en política tienes que tener cojones u ovarios, pero no ser un eunuco como ese monigote de mierda, eso no es posible.

La noticia de la negociación confirma que en esa campaña electoral lo que estuvieron haciendo fue un favor, porque éstos no hallaban cómo quitarse esas vainas de encima. Les pagaron y todo quedó igual.

Poco a poco irán apareciendo nuevas noticias y se podrá ir viendo algunas de las cosas que se negociaron entre los dos gobiernos. Uno nunca sabe a quién le sirve para algo. Pero de que sirve, sirve. Es interesante esa negociación. Porque el de acá, creo que ha estado aplicando aquella máxima que aplicó Lusinchi: cara de guevón pero bien administrada. Porque ha estado metido en varios bretes y ha salido del atolladero de a poquito.

¿Qué va a pasar con la comadre? Seguirá con su misma cantaleta, ese es su papel en este teatro puro teatro, cantaba la Lupe. Pero muy desaparecida y disminuida. Pero siempre tendrá su papel, porque hace falta.

Cómo seguirán las relaciones entre ambos gobiernos, tensas; porque esa es la orden. De cara para afuera no se quieren ni se reconocen, pero en la política práctica todo es posible y todo cabe, porque en ésta lo que hay son intereses, no romanticismos trasnochados.

Claro, uno siempre será la mortadela en medio de los panes del sanduche.


domingo, 2 de febrero de 2025

LA ABAYOMI Y LA QUITA PENA: MUÑECAS AMULETO




 

Sobre la hechura de la abayomi, que es una muñeca de trapo muy elemental, hay como una cierta mitología. Unos dicen que las africanas durante la travesía en el barco negrero arrancaban del ruedo del vestido una tira de tela para hacer con ésta una muñeca, que es anudada, para dársela a la niña. En este caso, hay que preguntarse si a las esclavas las transportaban vestidas, lo dudo. Si le ponían vestido, por algún pudor cristiano, sería cuando ya estaban en el puerto negrero listas para ser vendidas.

Es más factible que hicieran esas muñecas cuando ya trabajaban en la hacienda o en casa del amo. Pero, la muñeca, muy elemental, no podía ser de tela negra, porque ésta estaba reservada para el luto. A los esclavos, varón y hembra, los vestían con un camisón de tela cruda. Por tanto, la muñeca tenía que ser del color de esa tela, y no negra.

Lo que tendría era la connotación de ser una muñeca negra, porque era hecha por una mujer negra.

El niño negro a partir de los seis o siete años se convertía en laborante. Antes no, por razones de motricidad corporal y por la poca capacidad de ejecutar adecuadamente las órdenes recibidas. A partir de esa edad se convertía el niño en parte activa del modo de producción esclavista.

Ya no era un niño, era un esclavo más. Antes de los siete o seis años el niño podía tener un juguete, después si estaba trabajando tenía que esconderlo o guardarlo hasta la noche en el momento del reposo.

La muñeca abayomi es de origen yoruba. Por el contrario, "los esclavos en Venezuela provenían de la región del Congo. Los esclavos de la región del Congo y de Angola pertenecían a una cultura patrilineal, estructurada alrededor del linaje y del culto familiar a los ancestros. A diferencia de los yorubas, ewe-fon, mandingas y otros que, aunque son patrilineales –como la mayoría de las etnias africanas– estaban organizados en estados-naciones, con un gobierno –la casa real– y una religión de estado practicada por todos los habitantes. De modo que al transportar a un esclavo de nación Congo a América, gran parte de su cultura permanecía en suelo africano ligada a su linaje, al culto a los antepasados y al pedazo de tierra que cultivaba para vivir"[i]. La muñeca en cuestión no forma parte de la tradición venezolana sino de la tradición cubana, donde sí hubo una gran población esclava yoruba.

La muñeca en cuestión tiene raíces religiosas con función de talismán o amuleto, pues con cada nudo (seis en total) se expresaba una oración o deseo de protección. Hay otra muñeca, en este caso centroamericana, que se llama la "quita pena" o "quita pesares", creo, si no me equivoco, es guatemalteca de la región maya. Ésta es de raigambre aborigen y tiene un sentido semejante a la abayomi en cuanto es un talismán. Un ser protector, ya no del niño sino de la persona sin importar la edad que tenga.

En Venezuela debe haber algo semejante a la abayomi y a la quita pena; pero parece que no existe en la tradición hispano-venezolana. Y es factible pues para eso estaba todo el aparato religioso con sus santos y vírgenes. No obstante, debe existir en la tradición aborigen, de eso estoy seguro. Pues el talismán o amuleto pertenece a la cultura humana en general y nuestra cultura no será una excepción. El talismán es de orden religioso, pero paralelo a la cristiandad, como es el caso de la abayomi y la quita pena.

En Venezuela debe existir un equivalente, pero a las muñequeras que les he preguntado no saben. Me he propuesto indagar en la tradición muñequera aborigen este asunto, porque ahí debe haber mucho material interesante e importante que está en el rango de lo antropológico, de lo mítico religioso. La muñequería aborigen debe ser una buena cantera. Esto me interesa indagar y es lo que haré en los próximos meses.

He leído que ciertas etnias originarias de Venezuela como los kariñas, guahibos, yukpas y bari entre otras, sembraban algodón, tenían husos, hilaban y tejían. Si tal actividad es precolombina pienso que las mujeres hicieron muñecas con los retazos o desperdicios que quedaban del tejido, las hicieron de algodón. Y no solo de fibra vegetal como se repite siempre. Pero no tengo certeza aún de si tal actividad es anterior a la conquista.

En el caso de Venezuela se desmontaría el mito de que las muñecas de trapo son de origen europeo. Pienso que los incas y aztecas sí hicieron muñecas de tela, pues ellos utilizaron el telar en el periodo precolombino.

Hacer representaciones antropomórficas es parte de todas las culturas, son lo que hoy llamamos selfies, autorretratos del humano. Que es lo que es una muñeca de trapo o de cualquier otro material.

Lo que me interesa en estos momentos son dos asuntos. Primero, la semiótica y la observación etnográfica del hacer de la muñequera. Segundo, es la muñequería aborigen, porque ésta es nuestro real origen.

Y esto me trae a cuento cierto asunto que he oído algunas veces, que es el referirse a la cultura negra como nuestro origen. Eso es falso. Los negros no son nuestro origen, ellos son unos allegados juntos con los europeos, porque éstos los traen por la fuerza, donde el europeo no distinguía culturalmente a un negro de otro, para él todos eran lo mismo.

Nuestro origen son las etnias indoamericanas, los llamados pueblos originarios. Ellos sí son nuestros orígenes. Europeos y africanos son advenedizos que se mezclaron culturalmente en América.

Volviendo a nuestra muñeca o talismán desconocido. Es importante encontrarla y la veta debe ser la antropología indígena, esta rama del conocimiento debe haber reseñado la existencia de tal talismán que ha pasado desapercibido para las muñequeras tradicionales. No así para las que se dedican a la muñeca aborigen. Esto es un pendiente en la libreta investigativa.



[i] Michaelle Ascencio. "Las religiones paganas del Caribe". Antropologías hechas en Venezuela. Tomo II, Annel Mejías Guiza y Carmen Teresa García (Editoras), pp. 343-344, Venezuela, 2021.

 


sábado, 1 de febrero de 2025

HARRY POTTER Y LA ESTÉTICA DE LO FEO


 

Debido a que el computador estuvo unos días dañado me puse a buscar que leer en el mundo físico y me topé con los libros de Harry Potter. La historia de esta serie o zaga se basa en la dicotomía excluyente del bien y el mal. Que es la dicotomía del poder.

Pues tal dualidad establece que eres o amigo o enemigo. Tal partición es A o B, no admite la posibilidad de término medio. Por eso en Potter vemos: Luz-oscuridad; bien-mal; buenos-malos, magos-no magos. De esta manera, se estructura el relato en toda la historia.

No obstante, sabemos por experiencia de vida que tal dicotomía no existe en el mundo de acciones prácticas, porque somos a la vez buenos y malos; oscuridad y luminosidad. Ya que somos una mezcla de cosas. Por tanto, esta división es una construcción del intelecto para poder abordar y dominar el entorno en que se encuentra inmerso el sujeto de poder.

El relato está aderezado por el uso de un buen humor por parte de la autora, el cual le da frescura a la narración. Ya que los protagonistas son unos preadolescentes y hace buen manejo de los desparpajos propios de esa edad.

¿Por qué la estética de lo feo en Harry Potter?

En el siglo XX y en el siglo XXI hemos estado tan inmersos en la estética de lo feo, que lo que a ella pertenece nos parece bello. Veamos la familia de Potter, el tío y el primo parecen cochinos y la tía tiene cara de caballo. Según la descripción son grotescos.

 Lo mismo pasa con el mundo paralelo de los magos. Existe un semigigante, de manera estrafalaria se visten los magos; los animales son babosos y monstruosos; las pociones huelen a cualquier cosa, pero casi nunca huelen a algo agradable; los elfos grotescos y feos. Incluso el cabello de Potter, los dientes de su amiga, el cabello rojo del amigo, son presentados como rasgos deformados. El mundo de los magos pertenece a lo feo.

Los personajes son seres desproporcionados y así se insertan en los cánones de la estética de lo feo. No obstante, como es un relato fantástico pareciera que el mismo coquetea con lo bello, pero no es así.

El Arte Moderno excluye lo bello y se alinea con lo sublime, en el sentido que Lyotard lo aborda. Y por esa razón lo feo se ha hecho parte cotidiana del arte. Se admira a la Gioconda de Da Vinci por todas partes, pero no los retratos de la gente común que el mismo artista dibujó.

La autora nos engaña con una aparente belleza que no está en ninguna parte. Las versiones cinematográficas también contribuyeron a eso. Los personajes de los cuadros y los múltiples fantasmas que habitan el castillo son: gordos, decapitados, una fantasma que tiene su vía de tránsito a través de las pocetas, muertos purulentos y unos seres repulsivos en sus conductas. Por tanto, feos.

¿Dónde se diluye lo feo en Harry Potter?

En las aparentes acciones nobles del preadolescente. No obstante, éstas son reafirmaciones de la dicotomía del poder. Hay una interpretación de Cortázar sobre el Minotauro, en la cual el escritor considera que el Minotauro es libre, porque es el poeta y el artista; mientras que Teseo es el representante del poder represivo y por eso lo mata.

En alguna parte he indicado que la estética de la belleza es la estética del poder. Por el contrario, la estética de lo feo que es lo opuesto a aquella es, entonces, la estética de la libertad. Es el Minotauro, tal como lo ha interpretado Cortázar.

Desde esta perspectiva podemos indicar que Potter representa al poder, a lo establecido. Mientras que Voldemort, su antagónico, es lo que quiere liberarse de las ataduras de lo establecido. Por lo que viene a ocupar el lado oscuro, el mal. Y desde la perspectiva filosófica-religiosa es de algo que hay que huir, no atender.

Voldemort representa el mal y lo oscuro porque no admite los paradigmas del poder. Por lo que es cubierto de muertes y torturas. Y allí es donde hace malabares la autora, cuando trata de mostrar algo a través del mismo discurso del poder. Muestra lo feo en contraposición a las acciones bellas, y así parece ser.

Nos hace trampa la autora y nosotros caemos en ella.

Queremos ver lo bello porque rechazamos lo feo. En este sentido, somos excluyentes y por eso repetimos los paradigmas del poder. Vemos a Potter como el sujeto bello rodeado del mal, aunque el permitirá la continuidad de los parámetros del poder.

La convivencia de lo feo como algo fantástico se cuela en el discurso de manera muy natural. De allí su franca aceptación. Sin embargo, en la vida real esto no es así. Aunque lo grotesco y repulsivo generan rechazo nos hemos acostumbrado a ellos a través del mismo arte, en particular del cine. Porque lo feo es una representación, un algo que no nos puede afectar mientras sea arte y está alejado de nosotros. Pero cuando se convierte en vida, la visión es otra.

El mundo de los magos se nos presenta como el mundo de lo posible, y dentro de él es que se desarrolla la historia del bien y el mal. La cual replica lo mismo que pasa con estas categorías en el mundo de lo no-magos. Va a funcionar de espejo con las mismas implicaciones ético-religiosas, de allí que lo feo queda como un sucedáneo, como un algo que ocurre sin mayor importancia que se puede obviar o hacer de él un chiste.

Lo feo, tal vez por vía del cine y la televisión se ha trasmutado en algo abiertamente aceptado. Siempre y cuando lo feo se asemeje a lo bello. Sea feo, pero tierno. Es donde se le encasilla para poder dominarlo. Pero lo feo se resiste y lo bello siempre triunfa por es la voz del poder.


viernes, 31 de enero de 2025

EL METRO Y EL CONCILIO DE TRENTO


 

Cuando entré esta tarde al vagón del Metro en Bellas Artes la temperatura rondaba, mínime, por los 60 grados centígrados. Cuando eso pasa pienso que esos vagones van directo a Auschwitz. Así no más.

Con ese nivel de temperatura, y como es natural, no puede faltar el esquizoide del predicador. Ese que nos anuncia que ya las puertas del infierno están de par en par para recibirnos por todo lo alto. Es algo alentador tal discurso religioso.

Pero hoy, además del esquizofrénico de turno, estaba una vieja que le refutaba las vainas al carajo. Aquello más que un viaje en Metro parecía un concilio teológico. El carajo decía algo y la vieja le decía que tenía en demonio dentro. Cada uno elevaba la voz más que el otro.

Una escena de Tarantino. La vieja reprendía al predicador y éste esgrimía algún versículo bíblico. Ni en el Nombre de la Rosase ve una vaina así. El predicador refutando las impertinencias de la vieja decía:

—Quién le ponga trompiezo a la palabra del señor…

Esa vaina debe estar escrita en arameo o en un griego muy antiguo, pensé yo. Claro uno no sabe nada de esas disquisiciones teológicas, mucho menos de la palabra escrita en la lengua divina, como para venir a opinar sobre el tema.

—Porque quién le ponga trompiezo a la palabra del señor…

Repetía el predicador.

Que como todo predicador se pone a modo predicador; asume un tipo de voz y un modo particular de gritarle la palabra del señor a los que no le paran bolas.

Menos mal que eran dos estaciones. Porque cuando el Metro está a esos niveles de temperatura yo me bajo en la estación Plaza Venezuela, no vaya a ser que me debe un veri veri.

Uno sale con las vedijas sudá.

Y calándose a esa parranda de desquiciados la vaina se pone intensa, y no de mente. La vieja se bajó también en Plaza Venezuela y desde el andén le gritaba al predicador:

—¡Arrepiéntete! ¡Arrepiéntete!

Un poco más y llaman a Linda Blair.

El Metro se ha convertido en un recoge locos, se ha convertido en la Stultifera Navis de Caracas.

No he dicho nada del perro que andaba por el andén y del loco que carga con un cachorro de perro. Éste no dijo nada cuando se montó al vagón, incluso se fue rápido para otro vagón. Porque la discusión religiosa no daba cabida ni siquiera a los vendedores de caramelos.


jueves, 30 de enero de 2025

LA CONSTITUCIÓN FUNDACIONAL


Si la Constitución de 1811 hubiese dicho en la introducción “váyanse a mamarse un guevo” hubiese sido algo espectacular, porque eso fue lo que en realidad hicieron los próceres y cuanto carajo peleó en esa vaina, con toda la intención de realizar un matricidio contra el reino de España. En esa expresión se reflejaría el espíritu venezolano en toda su dimensión. Pero aquella gente era gente seria y no se podía permitir decir esas vulgaridades, aunque ganas tenían. Porque más de un prócer era de hablar grueso, y la vaina no estaba para andarse con rositas.

Además, en el escrito fundacional estaba el cuidado de las formas, ya que tal expresión no es muy jurídica. Sin embargo, expresa en toda su dimensión lo que se pretendía hacer y se hizo.

Total, con más o menos fórmula jurídica fue eso lo que se hizo durante la Guerra de Independencia. Porque ahí el pellejo se puso en riesgo. Y había que ser cuatriboleao para tirarse esa gesta encima y esos carajos lo hicieron por lo que pensaban y creían. Por eso se ganaron la gloria eterna.

En ese marasmo de cosas que pasó en ese siglo convulso y jodido en el cuadro la "Firma del Acta de Independencia" de Tovar y Tovar, el artista se tomó ciertas libertades en cuanto al calzado, porque todos los presentes en esa firma, que fue un jolgorio, calzan botas o zapatos, según el pintor. Pero la verdad, es que ahí hasta el más despabilado sabía que lo que venía era joropo. Por tanto, todos debían haber comprado alpargatas.

Porque la vaina no fue fácil.

El siglo XIX de nuestra historia fue salvaje y sangriento. Si en América, por tres siglos, los putos europeos habían hecho sus guerras, ahora los americanos hicimos la nuestra. Y la hicimos a nuestra manera. A coñazo limpio, dejamos el cuero en esa vaina. No la hicimos solos, es verdad. Pero le echamos bolas parejo.

Nos cagamos en Europa y en su cultura.

Otra vaina más, ahora hay gente que dice que el macizo guayanés es la tierra más antigua del planeta. Entonces ¿cómo coño ellos son el viejo continente y nosotros somos el nuevo mundo?

Si somos más viejos que ellos.

Eso no tiene explicación.

Una pregunta que hay que plantearse es ¿Qué pasó en estas tierras para que los sapiens desaparecieran? ¿Y los rusos-chinos tuviesen que venir por el estrecho de Bering a poblar este continente?

¿Sería que nos exterminamos a coñazo limpio? Incluso ¿acabamos con los grandes animales? Porque los aztecas que también inventaron la rueda no la pudieron aplicarla porque no había animales grandes para cargas. Solo usaron la rueda en juguetes.

¿O sería que el puto meteorito fue tan devastador que nos dejó en cueros durante tantos siglos? Nos volvió verga.

Porque los procesos civilizatorios son simultáneos, y ese coñazo nos sacó de la escena mundial.

Por eso es que yo no creo que la vaina que se dio entre los helenos haya sido un asunto solo de ellos. Esa filosofía debe haberse dado entre varias civilizaciones a la vez, pero solo en ellos se conservó lo escrito, tal vez gracias a los romanos.

Y en los demás pueblos se perdió.

Porque los sucesos humanos se dan de manera simultánea en varios lugares. Esa es una constante histórica. De allí mis dudas.

El siglo XIX fue un siglo de libertades: La liberación de la esclavitud; del feudalismo; de lo artesano; de lo religioso. Un siglo de muchas libertades. Y la América estuvo ahí. Y otros muchos continentes seguro que también participaron de ese concepto de libertad.

Empecé por nuestra Constitución, pero gracias al ron amargo me extendí hacia otros asuntos. Sin embargo, todo está entrelazado, porque nosotros los actuales americanos estamos muy entrelazados con el siglo XIX. No obstante, somos más antiguos, unos diez o quince mil años por lo menos. El mismo tiempo que el Gran Fértil, porque cuando la Mesopotamia daba sus primeros pasos aquí también se dábamos nuestros primeros pasos, y en siete lugares más hacían lo mismo.

Somos hijos del mismo tiempo.

No hay nuevas y viejas culturas. Esos son inventos, para jodernos, de los alemanes del siglo XVIII y XIX.

Volvamos a nuestra Constitución. Sí. Cada cultura americana lo dirá a su manera, nosotros vulgarmente lo decimos así. Es nuestra expresión más sincera.