miércoles, 29 de enero de 2025

LA CISTOSCOPIA

 


Llegó el día, esto fue a principio de diciembre del 2024, y le mandé un mensaje de whatssapo a la doctora de que iba esa tarde a la consulta hacerme la verga esa del examen de la cistoscopia.

—Todo bien, me respondió.

Cómo va a estar la vaina bien, si tenía que pagarle por ese examen 250 dólares. Nunca había trabajado para nadie hasta que me encontré con esta doctora. Ahora todos los meses es guardar dinero para la cuenta de ella. En esta vaina ya llevamos como seis meses.

Además, como simón se anda devaluando que jode y esa misma mañana había completado los 250, lo mejor era irme de una vez para la consulta. A las 12:30 pm salí de la Ítaca laboral y me fui caminando para Parque Carabobo, la vaina es cerquita. Ahí mismo. Eso sí, había un sol raja piedra.

Cuando iba llegando al edificio vi a la asistente de la doctora caminando muy oronda por la acera en sentido contrario al que yo iba. Nos saludamos y me dijo que la esperara allá arriba.

—No creo que se refiera al cielo.

Seguí mi camino y la esperé en la entrada del consultorio hasta que llegó, al ratico. Nos pusimos a hablar y me ofreció café.

No sé si esa es una prueba para ver si yo estoy tomando café o no, porque la doctora hace rato que me dijo que no tomara esa vaina.

—No, gracias. Muy agradecido.

Es una muchacha muy simpática y es de los lados de Antímano. Debe ser por eso.

Al ratico llegó otro paciente y se puso a esperar igual que yo. Luego llegó otro paciente más con la esposa. Yo me imagino que cuando la esposa acompaña al marido al urólogo es para burlarse del carajo. Seguro que para sus adentros dice:

—Por coño e madre se lo tiene bien merecido el hijo de puta. Que se joda el coño e su madre.

Algo así debe pensar la mujer. O puede haber otra razón más elevada o algún remordimiento de conciencia.

Cuando llegó la doctora saludo a todo el mundo y la muergana sin saludarme si quiera, me dijo:

—¿Asustao?

Por eso es que las matan. Además, quién dijo miedo, si cualquier día es bueno para morir.

Pasaron los otros pacientes. Yo tenía varias preguntas que hacerle a la doctora. No sobre el examen de mierda ese, sino sobre otras vainas. En esa me llamó.

—Delfín, pasa.

Cualquier día de estos que me vuelva a decir Delfín le voy a arrear una patada por esas nalgas.

Será después que me opere, porque con esa cara de oriental que tiene debe ser más mala que guarda humo.

Pasé al cubículo y empezamos a hablar. Le pagué primero, no vaya a ser que me muriera durante la verga esa y las maldiciones que me echara me dirijan al infierno. Mejor era quedar en paz de una vez.

—¿Qué puedo comer? ¿Puedo beber aguardiente? ¿Fornicar? Le pregunté.

Solo preguntas metafísicas y espirituales le hice a la doctora.

Me dijo que no comiera: tomate, chocolate, ni nada oscuro, ni beber aguardiente, ni café; toda verga baja en sodio, ni picante, poco condimento y otro poco de vergas más.

—¿Pero esta vaina no es vida? Le dije.

—Puedes bailar pegao, eso sí.

—Por lo menos una.

Ya aclarado el panorama al respecto. Me dijo:

—Ahora, te quitas el pantalón, el interior y te quedas como Dios te trajo al mundo y te acuestas en esta camilla.

—Es que es una coño e madre con ropa y todo.

Me quedé en pelotas y me acosté en la camilla. Ah, me había dado una batica de esas quirúrgicas, que no sé para qué sirven esas mierdas, son la vaina más inútil. Si ya uno anda rueda libre, para qué ponerse ese puto camisón de mierda.

—Pones un píe aquí y otro aquí, está es la posición ginecológica para los hombres y echas el trasero más hacia acá, más hacia afuera.

Ahí fue cuando le pregunté si era de oriente.

—Sí, de Anzoátegui.

—Se te ve de lejito, pensé.

El examen es que meten por la uretra un endoscopio para revisar cómo está el conducto urinario, la vejiga y cuánta verga puedan ver ahí adentro. En términos platónicos, el examen sirve para ver el alma apetitiva, el alma concupiscible. La cual reside en el bajo vientre y es la encargada de la gula, del mete y saca, del perreo y el sandungueo, de los bajos instintos, de los placeres eróticos. De las vainas buenas de la vida, en pocas palabras.

Descartes y Aristóteles estarían encantados con estos exámenes endoscópicos, después de haber abierto a tantos cadáveres y a cualquier ser vivo que se les atravesara.

Mientras iba introduciendo la vaina esa por la uretra me iba explicando lo que se veía en la pantalla. Una vaina como si Tarantino estuviese narrando unas de sus películas. El examen es lo más parecido a una película pornográfica, la que faltaba era la protagonista de Garganta Profunda haciendo una felación.

Lo cierto es que como la puta próstata ha crecido presiona la vejiga urinaria y obstruye, no del todo, por donde sale la orina. Por esa razón es que hay que joderla, rebajarla, matarla, algún término médico más adecuado, pero eso es lo que hay que hacer con la mierda esa de la próstata.

No es una gran vaina el examen, yo no sentí nada. Según me contó la doctora hay manclenques que se ponen a chillar, a gritar, y no sé qué otras vergas más hacen.

Lo que sentí fueron ganas de mear, como si me hubiese tomado unas diez cerbatanas, unas chelitas como le dicen ahora. Y pensaba, dígame si me orino encima de la doctora, me puede caer a coñazo aquí mismo.

Terminó el examen, me vestí y nos pusimos a conversar sobre lo que viene de ahora en adelante, antes de que llegué la muerte.

Lo viene ahora es la operación porque padezco de pasión, cual heleno, de hiperplaxia prostática y contra esa mierda lo único que se puede hacer es operar. Que es más o menos la misma vaina de la cistoscopia, pero en un quirófano donde más gente lo puede joder a uno.

Como ya le había pagado estábamos en paz conversando como dos alegres compadres, mientras me hacia el informe médico.

Me han contado que se la pasa formándole peo a medio mundo en el hospital donde hace consulta y opera. Como a mí todo me vale verga, nos llevamos bien. Incluso hasta me está cayendo bien la hija de puta.

Me dio mi informe y me vine para la casa. Nos quedamos en volver a ver en enero del 2025, al cual ya hemos llegado como un amante desesperado.

La vaina es así de sencillo, sin tanta verga.

Lo que faltan son los dólares que tengo que reunir para la operación. Total, de algún culo sale sangre.


jueves, 23 de enero de 2025

LA MUÑECA DE TRAPO Y SU ESTÉTICA


 

He escuchado a Clairet y a Carmen Teo decir que la muñeca de trapo no es fea, porque se hace con el corazón. Han hecho este comentario cuando alguna aprendiz de muñequera comenta que su muñeca quedó fea o que al principio quedaban feas. Por el contrario, le he oído decir a Elva Villegas, hablando de sus muñecas, que éstas son feas y que por eso nadie las quiere hacer.

Las muñecas de Elva Villegas podemos decir que son básicas en su hechura, en algunos casos ella no les hace rostro: ni les borda ojos ni nariz ni boca, y tienen la costura por fiera. Por eso, ella dice que son feas.

Y esto nos lleva a la pregunta ¿En cuál estética filosófica se ubica la muñeca de trapo?

La muñeca de trapo se hace para agradar, esa ha de ser su primera sensación. Tal vez esto es lo que quieren decir las muñequeras cuando dicen que las muñecas de trapo se hacen con el corazón, se hacen con la intención cariñosa y amorosa de producir un sentimiento de agrado. Ninguna muñeca de trapo tradicional se hace para producir rechazo o desagrado. Por esta razón, la misma se inserta en la estética de la belleza.

Por supuesto, que la misma se puede hacerse con ese fin. En este caso, la muñeca estaría en la estética de lo feo. Cuando conocí a Malú Rengifo y vi a los monstrochicos le dije que esos muñecos pertenecían a la estética de lo feo. Pues, los monstruos por ser monstruos pertenecen a la tradición de la estética de lo feo. Como aquel muñeco hombre lobo que tenía el hijo de la familia Monsters. Pero los de Malú no producen ningún desagrado.

Repito, la muñeca de trapo tradicional está hecha para agradar y eso la hace parte de la estética de la belleza. Cuando la muñeca queda con desperfectos, en cuando a su confección, la cara no le quedó bien bordada o la costura no fue la mejor, o el vestido no quedó como se quería, es cuando la muñequera dice que quedó fea. Lo que quiere decir, es que la muñeca no es tan agradable como ella quería que fuese o como pretendía que hubiese quedado. Algo semejante expresa Elva Villegas cuando habla de que sus muñecas no agradan. En tal caso, lo que se reduce es la calidad de la belleza por una confección no satisfactoria a un estándar de belleza social. Pero esto no hace que la muñeca sea parte de la estética de lo feo, aunque se diga que quedó fea o que es fea, porque no es la intención primaria.

Ya que lo feo tienes sus principios y expresiones plásticas propias. Si una muñeca de trapo se hace con el fin de desagradar, es decir, dentro de la estética de lo feo. No se puede considerar una muñeca de trapo en el sentido tradicional o convencional de la misma. Tal vez, se puede considerar un muñeco de trapo, como aquel espantapájaros de Batman que se insertaba en los miedos atávicos de la gente. Y aunque se representaba a través de una máscara era un muñeco de trapo relleno de fibra vegetal, era parte de la estética de lo feo.

En este caso, sí estamos hablando de un muñeco feo con las características de pertenecer a la estética de lo feo. O el muñeco se puede considerar una escultura textil que está en el orden de lo feo.

En cuanto a la escultura textil, en el Museo de Arte Contemporáneo en el 2024, en el programa "Artista del Mes", una artista expuso unos "muñecos de trapo", pero ella no los consideraba muñecos de trapo sino esculturas textiles, y su apreciación era correcta. Pues las mismas no estaban pensadas como muñecos sino como esculturas, en este caso de tela. Las mismas no pertenecían a la estética de lo feo.

Por eso, no toda pieza antropomórfica hecha de tela, retazo o trapo puede ser considerada, en el sentido tradicional, una muñeca o muñeco de trapo.

Ahora bien, volviendo al asunto de la estética de la muñeca de trapo. La misma pertenece a la estética de la belleza porque su intención es agradar. La muñeca tradicional básica o elemental lo más probable es que no tenía ni rostro ni vestido, porque no había ni los medios ni las habilidades para hacerlos. Eran como tallar en madera una figura humana en la cual se perciben los rasgos fundamentales de un humano: cabeza, tronco y extremidades. Pero no hay detalles. Asimismo, debe haber sido con la muñeca casera, donde había una intención primaria de agrado, pero ni recursos materiales ni grandes habilidades manuales.

La intención es que la muñeca le agrade a la niña para que ésta juegue con ella. Esto es lo que estéticamente la hace bella. No obstante, está el gusto de por medio. Y entre gustos y colores no hay nada escrito, dice el dicho. A unos le gustan unas muñecas por su expresión plásticas y a otros otras. Para todos los gustos hay una muñeca de trapo.


miércoles, 22 de enero de 2025

LA CAMPAÑA BENÉFICA


 

Volví a ir a donde la uróloga, no porque quisiera sino porque me tocaba, estaba guapa con los labios pintados, debe ser que está enamorada. Estuvimos hablando del plan inmediato, que es buscar el dinero para la operación. Me dijo que no me hiciera los exámenes en este momento, porque esas vainas se vencen. El por qué se vencen lo explicaría Platón sin ningún problema. Los exámenes se vencen, diría el heleno, porque el cuerpo es corruptible y, por tanto, es mortal. Hoy estas bien y mañana mortadela. Así de sencillo.

El ateniense era una yema pelá.

Dinero yo no tengo, ni siquiera en el pensamiento.

Estoy pensado hacer una campaña de beneficencia cuyo slogan diga algo así como:

"SALVEN AL COÑO E MADRE DE OBED"

Como aquella película de la ballena, que era Willis al que tenían que salvar. No es que la humanidad vaya a perder mucho por un guevón menos. Pero como dice el Ortega y Gasset, la vida es radicalmente de uno y de nadie más. Nadie se muere por uno, ni siquiera aquella muchacha a la que le cantaba Sabina. Mucho menos le va a dolor a los demás lo que le duele a uno, eso también lo decía el Ortega.

Pensé pedirle al compadre Trump que me pagué una platica que le presté hace tiempo, pero imagino que el compadre debe andar con el culo a cuatro manos y es mejor dejarlo quieto.

Pedirles a los amigos no es posible, porque andan tan mamando como uno. Además, mis amigos son como aquellos de Serrat.

Hay que ir a otra fuente. Pero, ¿cuál será ésta? Es una interrogante arrecha, pero no estamos para estar filosofando sino para actuar y no en Broadway, precisamente.

Pedirle a Dios, no tiene sentido. Nos llevamos bien porque mutuamente nos ignoramos. Y a mí, en particular, me gusta el dios de Plotino, que es indiferente a toda verga. A nada le para bolas, y por qué, en última instancia, tenía que pararle bolas a tanto comemierda junto.

Los milagros ni se digan. Ni cuando las múltiples veces que me rasparon matemáticas en bachillerato se cumplieron. Yo tampoco los pedía. Las divinidades no son una caja de ahorro, para estar dándole a la gente las vainas que les piden.

Ya en el Metro el cupo para pedir y mendingar está reservado hasta el 3.500 después de la era cristiana. Ahí la gente si quiere se puede morir en el vagón y nadie le va a parar bolas. Hasta ajo venden en esa vaina y que para las caraotas.

Las opciones no son muchas, siempre han sido dos. El dualismo pitagórico es real.

La campaña va, eso sí. Nada de dejarse morir; porque si te dejas o no, igual te va a llegar.

También hay que contar que yo era individuo de número en aquel club que llevaba la Nacha Guevara con no sé quién, el "Club Pro Burla al Desvalido". Entonces no me puedo quejar, tampoco es que lo esté intentando.

Lo que si intento es conseguir ese dinero. El dinero está en alguna parte, no creo que me esté esperando. Pero yo lo estoy buscando, así como Rubén Blades busca guayaba.

Por ahora, en lo inmediato, me dedico al divino Plotino. Porque después de darle vueltas durante unos cinco o seis años a un problema filosófico ya lo encontró, como Plotino encontró la luz del entendimiento en la escuela de Ammonio Sacca. Y está saliendo de lo lindo. Pero eso no me genera dinero, sino hedoné.

Sigamos con la vaina de la campaña "PRO BURLA AL DESVALIDO OBED".

Ahora, hay muchos medios por donde uno puede pedir dinero. La vaina es que se lo quieran dar a uno. Primero dan el culo, que dinero. A esto ha llegado la humanidad.

Si Eva consiguió que la botaran del Edén, no puede ser imposible conseguir unos reales para una vaina tan insulsa como una operación de próstata. No estoy pidiendo para arreglar el yate que tengo Dubai, ni para la mansión que tengo en las afueras de Milán, ni para el ranchito en Venecia.

Es para una causa humanitaria que solo me compete a mí. Y ahí es donde está la vaina. Si fuese para una guevonada farandulera que moviera una masa de gente sería más fácil. Pero no es así.

Después hablan mal del individualismo, pero la verga es de cada quien. Como dice el dicho, cada quien lleva su procesión por dentro. Algunos hasta por fuera. Pero eso es otra vaina.

Tal vez necesite un manager, un influencer, un youtuber, una tiktok. Preparar una campaña de marketing. Algo así como:

"EVITEMOS LA EXTINCIÓN DE LOS DELFINES"

Y los delfines somos bonitos y les caemos bien a casi todo el mundo, porque nunca falta un coño e madre al cual uno le cae mal, y con razón.



lunes, 21 de octubre de 2024

EL EXAMEN PROSTÁTICO


—¿Doctora ochenta dólares por mear en este pote?

—Sí, eso cuesta.

—Doctora si yo he meao en las principales calles y avenidas de esta ciudad y de otras. Además, he meao en cuanto monumento patrio nacional y extranjero hay en la República y lo he hecho de gratis.

—Sí, pero aquí hay que pagar.

Tenía ganas de seguir diciéndole vergas a la doctora, pero la miré y pensé: ésta debe ser de aquellas que jodía, a coñazo limpio, a los carajitos en primaria. Mejor no le dijo más nada.

Porque me había dicho que posteriormente tenía que hacerme una cistoscopia y más adelante operar por la uretra. Y es capaz que por estar yo discutiendo con ella posteriormente se podía ensañar contra Manuel Fulvio, cuando estuviese anestesiado.

Mejor era dejar la vaina de ese tamaño y hasta pagarle la consulta a 45 el dólar, por si acaso.

—Tienes que tomar agua hasta llenar la vejiga para hacer el examen de la uroflujometría. Me dijo.

—No hay problema.

Me tomé medio botellón de agua de esos de 25 litros

—Ya estoy listo doctora.

—Te acuestas aquí para hacerte un eco para saber cuanto líquido tienes en la vejiga.

Me acosté en la camilla y la doctora se puso a medir la vaina con otro aparatico.

—Tienes 380 cc de orina. Ahora si puedes orinar, yo salgo y tú orinas. Cuando termines de orinar le das "Stop" en este botón.

Eso cualquier primate lo sabe hacer, me dije. Y me puse a mear.

—"Que linda es la vida en mi barrio", canturreaba mientras orinaba.

Terminé y le di al botón "Stop", salió un papelito con una línea toda quebrada, miré el recipiente y dije: En esta vaina no hay mucho meao.

La doctora entró y me dijo:

—¿Le diste al botón de "Stop"?

—Sí, cómo tú me dijiste.

—Qué raro, porque el papel debe indicar al final unos valores. Lo vamos a tener que hacer de nuevo.

Quién dijo miedo, pensé para mi coleto.

—Acuéstate en la camilla para medir cuanto líquido retienes.

—Para luego es tarde.

—Estas reteniendo un 55% de orina.

Ya sabía que por ahí iban los tiros, porque en los primeros exámenes había salido en el eco que tenía una retención de orina del 51%.

—Vuelve a tomar agua para hacer el examen de nuevo.

Me tomé la otra mitad de agua del botellón. Vuelvo a mear en el potecito, le di de nuevo a "Stop" y salió el papelito, me fijé que tampoco salieron los datos que ella quería.

Hizo nuevamente la medición con el eco y la misma vaina.

—Vamos a enchufar este aparato, porque lo más probable es que no está funcionando de manera inalámbrica. Vuelve a tomar agua.

Enchufó el aparato y me volvía rellenar de agua. Hubiese sido más productivo irnos a beber cerveza en una tasca con ese aparato. Ahí en la barra bebiendo y cuando me diesen ganas de mear de una vez ahí mismo.

A la tercera es la vencida.

—Ahora sí, orina de nuevo. Y le das a "Stop".

Así lo hice. Ya para ese momento estaba más entrenado que un chimpancé para la Misión Apolo.

Ahí sí salieron los valores en el puto papelito.

—Bueno, el chorro de orina es pobre, marginal, tercer mundista, clase baja. Esto refleja que hay un patrón obstructivo.

—Ya hicimos este examen. ¿Qué viene ahora? Pregunté.

—El próximo examen es la cistoscopia que se hace por la uretra.

—¿Y cuánto cuesta eso?

Ya en ese momento estábamos hablando en inglés.

—Ese examen cuesta 250 dólares.

—Cuando los reúna me aparezco por aquí. ¿Y después?

—Con la cistoscopia tenemos el diagnóstico final y podemos ir a la operación.

—¿Para la operación cuántos dólares necesito?

—Si la operación es por la uretra unos 3.500 dólares.

¿Cuánto costará la cremación? Pensé en ese momento.

Debe ser más barato.

Eso deben ser, en verdad, unos 4.000 dólares o un tantico más, porque esto debe ser como en la construcción, donde la obra siempre excede el presupuesto original.

No está fácil, pero no imposible.

—Reúno los 250 dólares y vuelvo. le dije a la doctora.

Esperemos que llegue ileso a la operación, pensé.

Así está la vaina. Por eso es que la gente cree en José Gregorio Hernández, en la virgen de Los Dolores, en el Transhumanismo, en cualquier vaina. Porque la vaina no es morirse, sino vivir con un cuerpo enfermo.

Salí de ahí y me viene con ganas de mear.

 

sábado, 14 de septiembre de 2024

LA NECESIDAD DE LA EXPRESIÓN


 

Todo viviente tiene la necesidad de expresarse, por una u otra razón. Algún motivo individual lo impulsa a eso. Y por uno u otro medio lo realiza. La expresión no es potestad de un limitado número de vivientes, y me refiero a la expresión que va desde el llanto por hambre hasta las expresiones intelectualmente más elaboradas.

Cuando esta necesidad se decanta por lo que se ha determinado como arte, se habla de expresión artística. Pero esta es una manifestación más dentro del universo total de la expresión de los vivientes. Tal vez, la más alabada y reconocida. Pero no las abarca a todas.

El llanto de un neonato es una necesidad de expresión, como lo es una protesta ciudadana. Así mismo lo es la canción de cualquier cantante, o el baile en un teatro o en una fiesta familiar. El mendigo que solicita una limosna expresa su estado de indigencia. El buhonero que está ocupando un lugar en la calle expresa una necesidad económica para sobrevivir.

Como he dicho las más ensalzadas son las llamadas expresiones artísticas. El artista, en cualesquiera de sus disciplinas, antes de denominarse de esa manera es un viviente cualquiera que siente la necesidad de decir algo: sea cantando, bailando, interpretando con el cuerpo. Ese viviente ha terminado consiguiendo el rumbo o camino a través del cual él puede decir lo que necesita decir.

Si no lo logra se sentirá frustrado. Y posiblemente esto es lo que pasa en la mayoría de los casos. Po razones propias o del contexto.

Unos se expresan mejor que otros, he ahí la diferencia entre las categorías de los artistas. Unos son más destacados que otros. Entre mejor el artista exprese lo que quiere decir mejor artista se considerará. Hay unos que no consiguen expresarse tan fácilmente. Pero todos parten de la forzosidad de decir algo que quieren decir. Esto es lo fundamental.

Esta necesidad de expresarse la apreciamos en la música, tal vez el género artístico más difundido. En las canciones, los vivientes encuentran de que el bardo dice lo que él quiere decir, el cantante, de esta manera, se convierte en quien traduce o manifiesta un conjunto de sentimientos que el viviente tiene dentro de sí.

Por esa razón, existe la identificación con ciertos cantantes y con géneros musicales. Lo mismo sucede con las artes escénicas, la plástica y las otras actividades artísticas. Porque son haceres y todo hacer es un modo expresarse. Sea carpintero, albañil o un barítono. Está haciendo y se está expresando.

En una conversa de la producción "El Apartaco", la rapera Mestiza indicaba que de niña (12 años) ella encontró en el rap y en el baile que lo acompaña la manera decir lo que quería expresar. Ese fue su medio expresivo. Ella llegó al rap y en éste tuvo la posibilidad de manifestar lo que estaba viviendo, fue su medio de expresarse.

Indudablemente, todas las expresiones de los vivientes no son constructivas, bien sabemos que hay muchas que son destructoras. Como el asesino, el castrador, el vampiro energético, el narcisista entre otras muchas patologías humanas. Y contra estas hay que enfrentarse al día a día.

Las expresiones constructivas, aunque no sean plenamente logradas, satisfacen al viviente.

La forzosidad de expresarse es algo biológico, algo de todo viviente natural. No es una construcción intelectual, eso llegará después con los estudios, las justificaciones, las influencias y otras más. La expresión es la necesidad de un impulso biológico. Por eso es natural y el cuerpo está comprometido en esta necesidad, porque él es el elemento fundamental de la misma. Luego vendrá lo intelectual, que si no lo daña lo coarta.

El principio expresivo le pertenece a todo viviente, es parte de su configuración. Pero necesariamente no es artístico. Puede darse en cualquier hacer: los trabajos mecánicos, los ejercicios de gimnasios, lo que sea que haga el viviente. Porque la expresión se manifiesta a través del hacer, por eso no es potestad de lo artístico. 

Por eso la primera manifestación del viviente no es la pintura rupestre sino el llanto del neonato.


martes, 10 de septiembre de 2024

ANTONIA AZUAJE LA TOTALIDAD DE LA EXPRESIÓN


 

La artista autodidacta o popular, como así también se les denomina, tiene la particularidad de que vive su vida cotidiana y, simultáneamente, se ocupa de los fenómenos de la creación artística. No hay distinción entre una y otra, el vivir ya es creación artística. Por lo cual, su obra carga a cuesta el espíritu de lo que ella es en sí misma.

La creación plástica de la artista se arraiga en la vida de lo colectivo, no en patrones personales. Motivo por el cual todo lo referente a la colectividad es parte de su vida y de su hacer. No hay un discurso individual, como sucede con el artista académico.

La postura de la creadora autodidacta expresa lo esencial de la vida, lo biológicamente determinado que tiene la intención de hacer arte, esto es, de manifestarse en su totalidad. Por eso recurre a lo minúsculo, a lo irrelevante, a lo cotidiano, a una estética derivada del paso del tiempo, de lo meramente subjetivo. Que es lo que la hace universal, ya que es parte de un todo.

En su obra no hay oposición entre la creación plástica y la vida, todo está ahí. Todo está presente. Los elementos y los medios de expresión no pretenden crear arte, son arte. Es el arte de la expresión de la totalidad arraigada en lo biológico, el cual se manifiesta de manera plena.

Esta plenitud es la obra de arte total. No hay especializaciones, cualquier posibilidad es factible porque abarca la totalidad de su vivir. En su obra la vida fluye mezclada, todo se da a la vez. Es una reunión de todos los momentos de la vida, por eso es una totalidad. Incluye todas las cosas de las vivencias y anula cualquier posible separación, es una mezcla en la que todas las experiencias surgen de la necesidad biológica y desembocan en una expresión universal.



En su obra todo está aparentemente simplificado y en apariencia inacabado, pero es que así es la vida que se vive. En su obra el espíritu está abierto, es dependiente y dinámico.

En su obra las relaciones expresivas están determinadas por lo que se vive, no por lo que se estudia. La relación entre las partes y el todo es absoluta, no hay intermedios. No hay elementos positivos y negativos, ni elementos intercambiables. Todo participa de todo.

De este modo, la obra de la artista hace frente al movimiento de la fortuna, de la necesidad y de las pasiones que impulsan al alma. Por todas partes la obra es soberana y, a la vez, sometida por las circunstancias. Es lo que es con sus azares, sus necesidades y pasiones así se manifiesta la obra, junto a lo que acontece o no.

Para el hacer autodidacta todo es voluntario, no hay coacción sobre él. Ya que, siendo soberano actúa libremente. En él, el hacer-pensar es una sola cosa, hacer y ser son uno y lo mismo, no hay diferencia. Es todo en sí mismo y por sí mismo. Su obra sucede por el principio que tiene en sí, porque produce como vive.

El alma artística posee en sí lo que realiza, como el fuego que genera lo que produce. La artista vive lo que produce y produce lo que vive. Es plenamente aistesis. Conoce lo que hace por sí misma y reúne en sí todo su hacer, más allá de la razón produce su obra bajo el dominio de su búsqueda. Así, todo se reconcilia en sí misma.

En su obra ella está en sí misma, que es su hacer. En su hacer predomina la disposición pura de lo que es y tiene como ser. La obra conduce al espectador hacia su deliberación, que es quién asigna razones. La artista, por el contrario, tiene la esencia propia del hacer, sin que el azar ni la imaginación impidan la producción, porque está en su autodominio. Por un lado, obra por sí misma; por otro, no se atribuye a sí misma lo voluntario.




Al hacer, lo artístico por el principio de la autonomía, se eleva a la actividad productiva y por ello posee el ser libre. Sus apetencias, además, la conducen hacia lo interior, por eso su actividad produce tal como produce, por tener libertad y estar en sí misma. Tiene en sí su producir y reúne en sí la praxis de la necesidad interior y la expresión exterior.

El autodominio de la obra está en sí y en el alma según la virtud del hacer. Ella es dueña del azar y de lo bello que lo produce por sí mismo. Porque la actividad está en sí según la excelencia que le sobreviene y está dirigida por la virtud del obrar, donde la artista fija lo justo y lo ordenado.

De esta manera, lo que es libre y está en sí mismo busca la gracia de lo bello, en tanto su actividad es según el bien. Porque se tiene a sí misma y al estar en sí misma se encadena a la vida, a la expresión de la totalidad. La obra popular en sí la producción del ser.

Su hacer artístico es una acción voluntaria que desea el hacer. Su naturaleza es plena y la actividad una. La esencia de su actividad es la esencia de su ser, en sí misma armonizada. Su obra es más grande por ser en sí misma, por ser producida por una actividad que es soberana, pues es principio de sí misma.

Desprovista de considerar lo que hace, en sí misma se determina por la excelencia. Que es la virtud de la disposición y la cualidad. Lo cual genera según dispone la libertad que está en ella, como algo superior. A través de su obrar da a conocer su libertad, que junto con todo su ser conduce a la tranquilidad terapéutica que está encadenada a sí misma. La excelencia al obrar en el hacer artístico tiene la necesidad de prestar ayuda.

Se hace ser en sí misma, sin dueño. Pues es en sí misma. El alma produce por la libertad que tiene en sí se atribuye a su esencia, al ser dueña de su actividad y de la excelencia de la contemplación. Como el ser evidente, lo inmaterial es libre y forzosamente está en sí. En su esencia y por mandato va al exterior, esto es, a la expresión sin separarse, permanece fuera y en sí misma.

Toda la obra vuelve hacia sí misma y es obra en sí misma, es libre y plena de posibilidades, como vida que se vive. Así es Antonia Azuaje en su obra.


lunes, 9 de septiembre de 2024

LA URÓLOGA


Los urólogos no lo pueden ver a uno, porque de una vez le quieren meter el deo en el trasero. No importa dónde uno esté, sea en la Avenida Bolívar, en la Baralt, en la Avenida Urdaneta, no importa lo primero, incluso antes de saludarlo a uno, es meterle el deo en el rabo.

Eso carajos lo agarran a uno como si fuese violín prestao o la Billo's Caracas Boys en carnaval.

—"Magallanes será campeón y palo y palo…"

La vaina tampoco es así.

Después del juramento hipocrático, el lema de esos carajos es:

—"Dele que son pasteles".

Fui a consulta con la uróloga, porque tenía años que no me hacia un chequeo médico de esa vaina. La busqué por Petare, por San Bernardino, por Instagram, Whatsverga. Ya parecía a Papa Montero, canalla rumbero.

Hasta que la conseguí ahí mismo, al laito de la Ítaca laboral. A pata e mingo, en Parque Carabobo al lado de la PTJ. Más fácil que pelar mandarina.

Fui el día que cayó la tormenta y se inundó media Caracas. Cuando yo salí de la consulta ya había pasado el aguacero y me vine caminando por las estaciones de Bellas Artes y Parque Carabobo estaban inundadas.

Uno llega y le empiezan a preguntar que esto y aquello, que el pato y la guacharaca.

—No doctora, los tiempos de hacer la firma en la pared meando ya pasaron, eso era antes. No está mal, pero nunca esos tiempos.

Vamos a hacer el tacto prostático.

Esa tarde, por el aguacero, se había ido la luz y para poder hacer la consulta la doctora tuvo que abrir la persiana.

La vaina parecía el cine Urdaneta.

Empezó a hacer el tacto:

—Aquí hay cierto endurecimiento y siento un nódulo, me dijo la doctora.

—Se jodió la verga, pensé para mi coleto. De aquí pa´ la morgue. Ni modo.

Y seguía con el tacto, hasta que le dije:

—Doctora, esto es un chequeo no un Only Fans.

—Ay, si es verdad.

A los urólogos hay que tenerlos a raya, porque se emocionan.

Tienes que hacerte estos exámenes: sangre tal, orina verga, 15 ecos.

—Será que esta verga es la Novena Sinfonía de Beethoven.

Pagué mi consulta, barata 40 dólares. Y salí con mi lista de exámenes, una vaina que me tengo que tomar por tres meses.

A buscar presupuesto para los exámenes, pregunté dónde me había dicho el pana Gustavo y me dijeron:

—Son 95 por el pecho.

Me faltaba una ñinguita, pero con la próxima quincena completo mi vaina.

Ahora todos los resultados los mandan por whatsverga, es un solo cholazo. Nada de que estar yendo a buscar papeles ni nada de esa vaina. Armé mi historia médica digital y de vuelta para que la doctora viera cómo estaba el cuerpo, que es mortal.

A lo mejor hay que despedirse a la llanera de toda esta cuerda de coños e madre. A lo mejor estoy más de allá que de acá.

Fui hoy a la revisión de los resultados.

La doctora empezó a ver la guarandinga y explicarme que esto y que aquello.

—¿Cómo está la jugada doctora?

—Estamos terminando el segundo tiempo cero a cero. Pero puede entrar Cristiano Ronaldo por el equipo contrario. Hay que tener cuidao, me dijo ella.

Ya decía el Canserbero, que "la muerte está tan segura de ganar que de ventaja te da una vida".

Y cualquier día es bueno para morir, no le quepa duda.

La verga de la muerte no me importa mucho. Me vale a verga, en verdad. Porque como me dijo una vez el viejo Eugenio: "Usted no tiene quien lo llore".

Ahora estoy en estudio, porque la mortadela está barata. Me mando a tomar una vaina antes de dormir, porque baja la tensión. Si yo que caigo muerto en vez de dormido, con esa pastilla va a ser más arrecho.

Después hay que repetir el antígeno prosverga.

La vaina va bien. Quién coño dijo miedo. Me vine en el Metro y me compré medio kilo de queso pa' rayar porque las arepas no pasan solas.

Entre las vergas que había en el Metro, había un carajo pidiendo abrazao con un perro y otro durmiendo en el piso del vagón.