jueves, 13 de marzo de 2014

INTERPRETACIÓN Y RECONSTRUCCIÓN EN LA SOLUCIÓN DE CONFLICTOS: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

La solución de problemas y la toma de decisiones en una situación de conflictos requieren el uso de la reflexión-analítica, para comprender, combinar y almacenar la información que se trata.

En este proceso crítico-analítico usamos tres tipos de almacenamiento y procesamiento de datos. El primero, es el tipo sensorial que preserva la información que recibimos por nuestros sentidos, esto es, se encargar de retener la percepción que tenemos de las cosas. El segundo, es el tipo operativo o de trabajo, éste  mantiene la información con la cual realizamos operaciones, comparamos y ordenamos diversos elementos, estas operaciones son fundamentales para el planteamiento de los problemas, su solución y la toma de decisiones. La tercera, es el tipo a largo plazo, que permite almacenar los datos e información y la recuperación de los mismos.

La calidad de la información que recuperamos de estos tres tipos de almacenamiento que llamamos memoria, en ocasiones, no es todo lo fiable que deseamos. Por ello, sin darnos cuenta, reconstruimos tales fallos, que posemos en nuestra memoria, con datos anexos no verificados, lo que conlleva a una alta probabilidad de equivocarnos. Las reconstrucciones que hacemos de los hechos ocurridos son automáticas y, por lo general, no somos conscientes de ellas. Tales reconstrucciones las realizamos y las interpretamos a partir de nuestras expectativas, motivos, necesidades y sentimientos.

En este proceso de reconstrucción, la tendencia a recordar los primeros datos de nuestra lista de recuerdos se le denomina «efecto primacía» y  «efecto recencia» a la tendencia a recordar los últimos datos de nuestra lista de recuerdos. Como apreciamos hay un conjunto de información que tendemos a reconstruir de manera automática. Por ello, cuando se ha de tratar con información para la solución de conflictos es necesario consultar en su conjunto los tres tipos de almacenamientos de información, para comprobar si se han olvidado partes, y así evitar que nuestro proceso de reconstrucción mental nos lleve a una solución errada del problema.

En la solución de conflictos se hace necesario el uso de modelos mentales que nos permitan la reconstrucción confiable de la información. Además que combinen actitudes, valores y creencias; pues éstas constituyen parte de las imágenes que tenemos acerca del funcionamiento del mundo, que nos limitan a modos automáticos de pensar y actuar, es decir, son parte de nuestra interpretación del mundo.

Nuestros modelos mentales determinan el modo de interpretar el mundo y el modo de actuar en él. Aunque a veces no nos comportamos coherentemente con las teorías que pregonamos y con lo que hacemos; por el contrario, sí nos comportamos coherentemente con nuestros modelos mentales, con nuestras interpretaciones del mundo.

Nuestros modelos mentales son determinantes en lo que hacemos, en parte porque afectan y determinan la forma en que percibimos el mundo, y de este modo inciden en nuestra realidad. El problema de nuestros modelos mentales no radica en que sean atinados o erróneos. El problema surge cuando los modelos mentales son tácticos, cuando existen por debajo del nivel de la conciencia, cuando funcionamos automáticamente a partir de ellos; actuamos de manera no-reflexiva, no crítica ante el mundo.  

La principal limitación de mantener modelos mentales no reflexivos, acríticos y rígidos es que éstos nos impiden pensar de forma sistémica, ya que sólo percibimos parte del problema; además impiden el aprendizaje y fomentan los errores en vez de la solución de problemas, pues permanecemos estancándonos en prácticas obsoletas, estamos en ausencia de creatividad. Por otra parte, permanecemos en un mundo de creencias que se autogeneran y no se cuestionan, y adoptamos tales creencias basándonos en conclusiones sobre hechos observables y en nuestra experiencia sobre el pasado.

En este sentido, nuestra capacidad para lograr resultados esperados está limitada por nuestras convicciones, por nuestras creencias que convertimos en verdad. En este aspecto, esta verdad es evidente, ya que nuestras creencias se basan en datos reales. En este conjunto de suposiciones conformamos nuestra «estructura de inferencias», la cual determina nuestras estrategias en la solución de conflictos o problemas.

Pues a partir de mi «estructura de inferencias» se realizo actos según mis creencias, adopto creencias sobre el mundo, extraigo conclusiones, tengo supuestos basados en los sentidos que añadí, y añado sentidos culturales y personales, selecciono datos de lo que observo y que están signados por mis creencias. Asumimos generalizaciones no verificadas, porque éstas se vuelven automáticas y ya no las volvemos a comprobar en las sucesivas ocasiones en que los utilicemos. La mera suposición se transforma en hecho.


En función de nuestra estructura de inferencias podríamos en la solución de conflictos volvernos parte del problema más que ser agentes de solución. Necesitamos revisar nuestros modelos mentales, nuestra estructura de inferencia, nuestros tipos de almacenamientos de información para llevar a ser parte de la solución de conflictos y no una pieza de conflicto.    

martes, 11 de marzo de 2014

RESISTENCIA EMOCIONAL FRENTE AL CAMBIO, LA DESCONFIANZA PERSONAL: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

La primera consideración que se debe tener en cuenta es que las acciones que ocurren frente a un cambio se basan, por lo general, en el recelo personal o relacional, el cual puede tener diversas causas, las cuales hay que determinar. Asumamos que tal resistencia esté inducida por la respuesta al miedo, que es algo fisiológico e ingobernable. Tal respuesta puede activarse sin tener conocimiento consciente de la misma.

LeDoux, entre otros autores, señala que las emociones son el mecanismo básico de supervivencia en todo organismo viviente. Éstas son las que nos advierten del peligro y nos permiten tomar acción instantáneamente antes que nuestra mente consciente, es una acción refleja ante cualquier circunstancia, por ejemplo, al oír que algo cae inmediatamente cubrimos nuestra cabeza y nos agachamos, sólo después de esta acción buscamos lo que ha caído o ha producido tal ruido y de dónde provino este sonido.

Tomamos estas acciones impulsivamente sin que nuestra mente consciente todavía considerara o estuviese preparada para saber qué hacer. La reacción inmediata, del ejemplo anterior, ha sido proteger mi vida. Nadie nos podría juzgar porque haber tenido semejante reacción, ya que todos las hacemos. Pero en otros ámbitos, en particular en el empresarial u organizacional, si por general es juzgable tal reacción. ¿A qué se debe esto?

Por su parte, Goldratt considera que todo proceso de cambio, en lo personal, empresarial u organizacional, social, responde a tres interrogantes básicas: ¿Qué cambiar? ¿Para qué cambiar qué? ¿Cómo causar el cambio? La dos primeras interrogantes se podrían considerar de orden técnico, no necesariamente, según el modo y contexto en que ellas se formulen; la tercera la considera Goldratt de orden psicológica, aunque la podríamos considerar de orden operativo, o procedimental. La perspectiva de Goldratt es cuestionable, ya que estas interrogantes podrían ser de orden ontológico.

Cuando queremos implementar un proceso de mejora continua, donde el cambio es una regla, debemos ser mucho más precisos y metodológicos en nuestra toma de decisiones, para alcanzar aciertos que mejoren los procesos mismos y éstos no se detengan. Ahora bien, ¿cuál es la respuesta cuando la seguridad de alguien es amenazada por algún proceso de cambio? La respuesta es la resistencia emocional en su aquí y ahora; respuesta natural en tanto mecanismo de protección de sí mismo.

El proceso de resistencia emocional, sea de la naturaleza que sea, está constituido por un conjunto de etapas, las cuales carecen de uniformidad y tienden en algunas casos a mezclarse con ciclos anteriores y posteriores. Las etapas en cuestión  son: En primer lugar, la negación que es causada por el impacto inicial en el que el sujeto percibe un peligro generado por el cambio; en esta etapa el individuo siente ansiedad, pues se le dificulta dominar la nueva situación y busca como mecanismo de protección quedarse en el pasado que ya conoce.

En segundo lugar, la etapa de defensa, en ésta el individuo se aferra a las costumbres y tradiciones, con lo cual evita la realidad del cambio, de esta manera reacciona con apatía o ira negándose a cambiar, no necesariamente es un proceso consciente, ya lo ejemplificamos antes; no obstante, en esta etapa se iniciar un proceso de valoración de las ventajas y desventajas que ofrece el cambio y comenzar el proceso de aceptación, en esta etapa se debe activar el mecanismo del manejo de conflicto, con el objeto de generar una mente consciente.

La tercera etapa la constituye la aceptación, en ésta las respuestas al cambio aún puede percibirse ineficaces y la persona se siente impotente para impedir el cambio, sin embargo comienza a buscar soluciones y a desarrollar nuevas habilidades; en esta etapa es importante el proceso de diálogo, no se puede esperar que la persona haga todo el proceso por sí sola, ya que ésta podría estancarse en una posición defensiva y retornar a la primera etapa. La necesidad del diálogo es fundamental para abrir y reforzar el proceso de aceptación.

La última y cuarta etapa es la adaptación o asimilación, si ha habido un proceso de diálogo efectivo esta adaptación será favorable para el individuo y para todos, ya que no será una adaptación resignada que a la larga comenzará a minar el proceso de cambio. Por el contrario, cuando la adaptación al cambio se da dentro de un proceso favorable para todos, los resultados del cambio se percibirán beneficiosos provocando satisfacciones en el individuo, con lo cual éste adquirirá un nuevo sentido vida. De allí que los cambios efectuados llegarán a convertirse en parte de la persona, la empresa u organización.

En este proceso de cambio es importante y fundamental la coordinación de recursos estratégicos para alcanzar las metas propuestas humanos. En las etapas de negación y defensa es necesario realizar un trabajo consciente y efectivo, el diálogo es fundamental para realizar un trabajo de concientización, de sensibilización e información acerca de los cambios propuestos; así como para proporcionar las herramientas y conocimientos adecuados que serán necesarios para la consecución del cambio o cambios propuestos.


            Descuidar cualquiera de estas etapas o no entender el proceso de desconfianza personal en tanto proceso de defensa personal ante el cambio, será un error que demorará el cambio o impedirá éste de manera efectiva.  

sábado, 8 de marzo de 2014

ARQUEOLOGÍA DE LAS EMOCIONES: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

Intentar comprender el origen, desarrollo y puesta en el aquí y ahora de la emoción es una tarea arqueológica. La emoción podría plantearse como la respuesta que ofrece el individuo a los estímulos socio-culturales y ambientales que siente o recibe del entorno donde vive. En entorno que es institucionalizado desde larga data.

Por debajo de las continuidades del pensamiento, de las manifestaciones masivas y homogéneas de un pensamiento colectivo, del devenir de una ciencia que se encarniza en existir desde su comienzo; por debajo de la persistencia de un género, de una forma, de una disciplina, de una actividad teórica, se trata ahora de detectar la incidencia de las interrupciones de la emoción.

El problema que se plantea en tal análisis no es sólo el de saber por qué vías han podido establecerse las continuidades de la emoción; de qué manera un solo y mismo designio ha podido mantener y constituir esta noción para tantos espíritus diferentes y sucesivos, establecer un horizonte único. Qué modo de acción y qué sostén implican este juego de las emociones; cómo el origen puede extender su ámbito mucho más allá de sí mismo y hasta ese acabamiento que jamás se da.

El problema no es la tradición ni el rastro, sino el recorte y el límite; no es el fundamento que se perpetúa, sino las transformaciones que valen como fundación y renovación de las fundaciones. La emoción no es esa materia inerte a través de la cual trata ésta de reconstruir lo que los hombres han hecho o dicho, lo que ha pasado y de lo cual sólo resta el surco; ahora se trata de definir el propio tejido de unidades, de conjuntos, de relaciones que se han constituido a su entorno.

En lugar de la cronología continua de la razón, que se remontaba al inaccesible origen, a su apertura fundadora; han aparecido unas escalas emotivas distintas las unas de las otras, rebeldes a una ley única, portadoras de un tipo de historia propia de cada una e irreductibles, aparentemente, al modelo general de una conciencia que adquiere, progresa y recuerda.

La noción de emoción ocupa ahora un lugar mayor en las diversas disciplinas. Lo discontinuo es, a la vez, lo dado y lo impensable; lo que se ofrece bajo la especie de los acontecimientos dispersos: decisiones, accidentes, iniciativas, descubrimientos. Y lo que debe ser por el análisis desaparece en la continuidad de los acontecimientos.

La emoción está constituida por el conjunto de lo que ha sido dicho en el grupo de todos los enunciados que la nombran, la recortan, la describen, la explican, cuenta su desarrollo, indica sus diversas correlaciones, la juzgan, y le prestan la palabra articulando en su nombre discursos que han de pasar por ser los suyos.

El objeto que se pone, como su correlato, por los diferentes enunciados emocionales no es idéntico al objeto que se dibuja a través de las diversas pretensiones de autoayuda; de la misma manera todos los objetos del discurso de desarrollo personal  son modificados, no es la misma emocionalidad de las que se trata aquí y allá, esto es, no se trata en absoluto de los mismos sujetos emocionales.

De esta multiplicidad de los objetos emocionales, se puede entresacar que no es posible admitir una unidad del discurso referente a la emoción, por lo que no es posible constituir un conjunto de enunciados posibles. Quizás haya que atenerse a los únicos enunciados que tienen un único y mismo objeto: los discursos sobre la felicidad y el éxito. Opuesto éstos a la depresión, la infelicidad y el fracaso.

Pronto nos damos cuenta de que cada uno de estos discursos constituye un tema particular, que es elaborado hasta transformar la noción de emoción por completo. De allí que se plantee el problema de saber si la unidad de tal discurso está constituido, más bien, por el espacio en el que diversos objetos son perfilados y continuamente transformados; y no por la permanencia y la singularidad de un sujeto.

La relación característica que permite individualizar el conjunto de enunciados relativos a la emoción, no será la regla de emergencia simultánea o sucesiva de los diversos objetos que en ella se nombran, se describen, se aprecian o se juzgan.

La unidad de los discursos sobre la emoción, no está fundada sobre la existencia del objeto emoción, o la constitución de un horizonte único de conveniencias; que sería el juego de las reglas que hacen posible la aparición de objetos recortados por medidas del propio discurso emotivo, sino por objetos que se diferencian en la práctica cotidiana, objetos que se manifiestan en descripciones patológicas cercados por códigos o recetas de medicación, de tratamiento, de cuidados.

La unidad de los discursos sobre la emoción sería el juego de las reglas que definen las mismas transformaciones de esos diferentes objetos; su no identidad a través del tiempo, la ruptura que se produce en ellos, la discontinuidad interna que suspende su permanencia; la ambigüedad de la multiplicidad propia de lo deseante.

Es manera paradoja intentar definir un conjunto de enunciados sobre la emoción en lo que hay en ésta de individual consiste en describir la dispersión de esos mismos objetos, intentar captar todos los intersticios que los separan, medir las distancias que reinan entre ellos; es intentar formular una ley de repartición.

La narrativa de la emoción se caracteriza menos por sus temas o sus conceptos que por un determinado estilo, por un constante y determinado carácter de la enunciación. El discurso no está constituido por un conjunto de observaciones, de recetas heterogéneas, sino por un corpus de postulados que suponen una misma mirada fija en las cosas, una misma cuadricula del campo perceptivo, un mismo análisis del hecho patológico según el espacio visible del cuerpo, un mismo sistema de transcripción de lo que se percibe y en lo que se dice —el mismo vocabulario, el mismo juego de metáforas—, esto es, una serie de enunciados descriptivos.

Hay que reconocer que el discurso de la emoción es un conjunto de hipótesis sobre la vida, de elecciones éticas, de decisiones terapéuticas, de reglamentos institucionales, de modelos de enseñanza, así como un conjunto de descripciones que en todo caso no puede separarse de la enunciación descriptiva ni de las formulaciones del discurso terapéutico. Y al margen de este discurso se han constituido masas documentales, instrumentos de correlación, técnicas de análisis que tienen que utilizar para modificar al individuo en su situación de sujeto.


Todas estas narrativas, nos conducen a una reminiscencia terapéutica depositada lentamente en el transcurso de los siglos en el discurso del yo. Si se deseara definir esta narrativa de la emoción en un sistema codificado y normativo de enunciación, hay que reconocer que esta terapéutica se ha podido formular en un contexto de discontinuidad, en los entresijos sobre los placeres del espíritu y en medio de la fragilidad de los sentimientos.

viernes, 7 de marzo de 2014

EL ERRAR COMO OPORTUNIDAD EN NUESTRO PROYECTO DE VIDA: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

La posibilidad es errar es amplia y es parte inherente de todo proyecto de vida. Considerar el errar como un fracaso es una forma de concebir mi proyecto de vida, otra puede ser verlo como otra oportunidad de aprendizaje. Muchos de nuestros errores son conformados por lo que se denomina la “trampa de la inteligencia”.

Tal  trampa consiste en que nosotros podemos justificar, prácticamente, cualquier punto de vista. De este modo, cuanto mejor elaboramos un razonamiento justificable menos necesidad tenemos de indagar sobre la situación que lo genero, y menos de contrastar nuestros argumentos con otras opiniones o datos. De esta manera, quedo prisionero en mis propios puntos de vista, en mis argumentos. Ya que siento la necesidad, defensiva, de tener la razón, esto es un hecho natural. Pues mi imagen y el status de mi persona dependen  de mi grado de inteligencia.

Es difícil profundizar en la búsqueda de alternativas posibles, aceptar errores, o encontrar soluciones que puedan ser consideradas incómodas. La postura crítica suele producir una satisfacción más inmediata que la postura constructiva. Pues al mostrar que estoy de acuerdo con otro, mi rol parece superfluo y subordinado. Y si propongo una idea, me he puesto en manos de aquellos que tienen ahora la función de juzgar. Si priva la idea de que mi rol o el de otros es el de juzgar, hemos iniciado toda búsqueda de alternativas de solución por el camino errado.  

Ahora bien, si asumo que mi rol es el de criticar, parece que yo controlo la situación. Pues prefiero la seguridad del pensamiento reactivo a la del pensamiento creativo. En el rol del pensamiento reactivo reacciono ante los datos, los argumentos que me entregan. Este rol lo puedo ejercer contra mí mismo. Por el contrario, en el pensamiento creativo tengo que crear, plantear el contexto, los conceptos, los objetivos. Y aquí estoy, aparentemente, a modo de riesgo, estoy expuesto. Esto depende de cuál es mi concepción sobre cómo afrontar el pensar en la solución de los problemas.

El pensar arbitrariamente es lo opuesto al pensar lógico. Pues el primero es impreciso, no comprueba la veracidad de lo que afirma, no analiza, crea sus propias reglas, y discurre a saltos. Lo contrario el segundo. No obstante, ambos modos de pensar son necesarios. Ahora bien, cuando un razonamiento lógico tiene aspecto de ser válido sin serlo, lo llamamos falacia. Otro son las argumentaciones aparentemente válidas que pretenden inducir a error, estos se denominan sofismas. Es necesario estar atentos a estas trampas del pensar lógico. Porque puede suponer una satisfacción pasajera.   

El pensar creativo contiene sus dificultades, que son las limitaciones y restricciones que nosotros mismos nos imponemos al intentar resolver un problema. Entre estas limitaciones tenemos: el síndrome de Herodes, la costumbre de criticar las ideas en el momento mismo en que éstas se producen, naciendo son asesinadas. Otro aspecto es la resistencia al cambio, ya que éste implica momentos de desorganización, desconcierto e indefinición, algo que muchas personas le da miedo. La sumisión sin crítica, esto es, la obediencia ciega a las ideas dominantes y a las opiniones de los demás, con esto abandonamos nuestras propias ideas. El miedo personal a cometer errores destruye cualquier pretensión de un pensar creativo; que se une al miedo a quebrantar las normas del grupo que traza las normas de la conducta que debo seguir. Muchos de estos aspectos se fundan en la desconfianza que tengo de mis propias capacidades creativas.

El errar en nuestros proyectos se da, en muchos casos, al confundir el pensar sistémico con el pensar mecanicista. El segundo presenta una visión simplista y sesgada de los hechos, ya que tiende a fijarse en las partes en una sucesión lineal, sin conexión unas con otras. Algo semejante, en tanto confusión, ocurre con el pensar optimista y el pensar pesimista. El pensar pesimista es más aceptado socialmente, como un estado de rebeldía, pero lo que incuba es una estrategia de defensa en la creencia de conclusiones catastrofistas.

Muchos de estos errores del pensar están signados por los mismos sesgos del pensar. Por ejemplo, en el sesgo de representatividad tenemos una idea previa en nuestra cabeza, y nos dejamos llevar por esta idea sin tener en cuenta otras posibles alternativas con relación a la información que se nos proporciona. O el sesgo retrospectivo relacionado con nuestra memoria, a través del cual modifico mi opinión en función de los sucesos, es decir, acomodo mi criterio a la realidad aunque anteriormente haya pensado de otra forma.

O estoy influenciado por un sesgo de pensamiento grupal, en el cual el grupo muy cohesivos dirigidos, generalmente, por un líder directivo. En el cual puede darse un excesivo optimismo sin fundamento, por lo que infravalora las posibilidades de fracaso, con lo que produce una ilusión de invulnerabilidad. El grupo puede rechazar de ideas diferentes, con lo cual cuando algún integrante sugiere alguna idea diferente es inmediatamente obligado a retractarse de sus ideas, lo que genera una autocensura.


Dentro de este conjunto de elementos que nos pueden inducir a errar están asimismo nuestras oportunidades. Cada error es una experiencia vital para reorganizar nuestro proyecto de acción, nuestro proyecto de vida, en ese aprende a pensar en la búsqueda de alternativas de soluciones posibles. 

sábado, 1 de marzo de 2014

LA SYMBOLIQUE PLATON

Le symbole est le signe de transmué, qui s'élève à la symbolique et est capturé dans un réseau de relations entre signifiants et leur signification. La symbolique donne seulement compte de ce qu'il représente, cela apparaît comme une catégorie dès que le signe acquiert la dimension supplémentaire de symbole. La symbolique assure l'accès à une compréhension ouverte de la relation entre le signe et l'objet[1] .

La valeur symbolique représente un rôle dans la représentation urbaine parce qu'elle établit les références symboliques de la ville. Le symbolisme de l'espace comprend la qualité, la quantité et l'emplacement du présent dans les zones urbaines. La ville, de ce point de vue, est un ensemble de messages symboliques qui sont compris par la  personnes [2] .

Les qualités émotionnelles et morales, attribuées à la vie urbaine sont une démonstration de l'importance symbolique de la ville. Cela peut être considéré comme l'incarnation du bien ou le mal, représentant du progrès ou recul, lieu de perdition ou de Salut. Cela signifie que l'homme n'est pas neutre en face de la ville, étant donné que cela vise les valeurs et les croyances. La ville se transforme en un symbole[3] .

La ville est la coexistence de tissus réalisés par des particuliers dans la mesure qui l'habitent, il est conseillé et représenter. La ville est la création esthétique et symbolique de tissu permanent[4] .

Le symbolisme est la possibilité de placer un lien permanent entre les deux signes. La relation symbolique est déterminée par le rôle de l'imaginaire et le domaine de la fonction rationnelle ; qui établit l'identifiant du lien entre le signifiant et le signifié, le symbole et la chose, c'est-à-dire, entre les espèces imaginaires[5]. En ce sens, la ville est un réseau symbolique.

Symbolique de l'expérience de noms, il organise et rend transmissible[6], dans les structures de contenus qui correspondent à un ensemble d'expression. Il y a symbole chaque fois qu'une séquence donnée des signes suggèrent l'existence d'une signification indirecte[7]. À cet égard, hommes impliqués dans les formes linguistiques, images artistiques, symboles mythiques ou les rites religieux, donc voir et apprennent grâce à l'interposition de ces manifestations expressives[8] .

La ville est reliée à un ordre imaginaire avec différentes transcriptions symboliques. La ville passe par différentes actions de représentation, qui permettent à certains niveaux de certitude et d'affirmation de soi de la symbolique. Il s'agit d'un lieu symbolique, puisque la morphologie urbaine est imprégnée de significations, par exemple, les caractéristiques des rues utilisés dans les processions, la forme des temples et leur situation dans la ville, la géométrie de l'avion. En ce sens, la ville transmet les actes de la société, parce que c'est une expression symbolique de la présente.
           
La relation entre le symbolisme et rituels, valeur et fonction explique la forme architecturale comme iconographie urbaine. Dans les cas où le contenu symbolique est lié à une tradition formelle, c'est essentiel du point de vue historique et esthétique de la formalisation de la ville ; Puisque la Constitution urbaine est déterminée par idéologique, religieux exigences et pratiques[9], entre autres. Platon au début de la gestion officielle de la ville fait remarquer: « définissant d'abord un lieu sacré d'Hestia, Zeus et Athéna, qui s'appellera citadelle (acropole)»[10]

At le temps de la formation de la ville, les religieux, marqué par son caractère aristocratique, définie comme un élément symbolique dans le centre de la ville de new. Elle détermine l'Acropole comme centre de l'espace urbain. Le lieu sacré identifie le symbole aristocratique platonique polis. Espace sacré est un symbole de l'univers terrestre.

Le symbole de la ville est expression de la puissance économique, politique, religieux ou de toute autre puissance. En ce sens, la ville est un symbole architectural. Une construction est symbolique lorsqu'elle s'exprime dans sa forme et figure du sacré, qui en soi et pour soi unifie les hommes[11]. Un tel sens se révèle à travers l'espace, des volumes et des formes urbaines.

Critias, Platon a que Poséidon, qui a présidé à Atlantis, creusé au Mont rond un fossé circulaire formant
« Ceintures de terre et mer, entourant et alternant les uns des autres; » "un peu plus petit, un autre plus grand, deux au sol, trois mer, qui, se torneara à partir du milieu de l'île, comme partout, infranchissables pour les hommes »[12] .

La configuration de l'Atlantide en anneaux concentriques symbolise la Constitution tripartite de l'âme exposée dans la République[13]. L'âme sphérique, Atlantis circulaire. L'âme l'un constitué par trois pièces dans un état d'esprit ; Atlantis un conformé par trois anneaux alternées de terre et d'eau. République et Critias se croisent symboliquement dans la mythique-urbain.

Dans le Timée, pour exposer l'ordre à tous les distingue deux mondes. L'Éternel est toujours qui n'est pas, le monde des idées ; et c'est toujours et jamais, monde sensible[14]. Le premier sert de modèle à la seconde, qui imite le premier.
           
Étant donné que le cosmos est un cela être possède une âme qui donne le mouvement vivant à tous et qui sont identifié avec le ciel[15]. Le cosmos a une silhouette parfaite, est sphérique. Vous avez à la terre dans le centre, autour sont les planètes et tout entouré par les étoiles fixes. Tous, ensemble, répond aux proportions numériques et des harmonies musicales.
           
Platon la figure sphérique donne le cosmos. Parce que cette forme tout en vivant permet de contenir tous les êtres humains, c'est-à-dire, le domaine comprend tous les autres. « Construit il est sphérique, avec la même distance du centre aux extrémités partout, circulaire, le plus parfait et aime elle-même de toutes les figures, car il était considéré comme beaucoup plus beau en tant que tel pour les différents»[16]. La perfection du champ symbolise les logos régit l'univers tout entier.
           
En revanche, Platon fait une interprétation mathématique des quatre éléments d'Empédocle. Feu correspond à un tétraèdre ; la terre, le cube ; L'octaèdre est équivalent à l'air ; et l'icosaèdre à l'eau. Platon a assimilé le dodécaèdre à la sphère par comparaison avec la totalité de la cosmos[17] .

Dans les lois, présente une ville de rond et centralisé, semblable à Atlantis. La ville de magnésie est organisée à partir du centre de la ville, il s'agit de l'Acropole, site consacré aux dieux, qui est entouré d'une périphérie circulaire ; de ce centre de la ville et sur tout le territoire sont divisés en douze parties[18]. La division en douze lots et en douze tribus est, selon Platon, division inhérente à toute ville[19], puisqu'il correspond au nombre de mois et de périodes en tout.

La forme de la ville de magnésie, quant à elle, est déterminée selon un dodécagone avec organisation centralisée[20]. Cette forme urbaine est le « cinquième élément », lequel Dieu, dans le Timée, est servi pour tous[21] .
           
Le symbolisme des figures géométriques pures montre que leurs significations sont imbriquées dans les notions cosmologiques de Platon ; Étant donné que cette fonction est liée à son interprétation du cosmos. En conséquence, le cosmos Platon définit la forme de la ville, associée au culte du sacré.

La géométrie avec lequel le démiurge a configuré le cosmos est la matière avec laquelle Platon organise la ville. Par conséquent, ce qui explique les qualités formelles de la ville, situé dans l'espace, tout en structure mathématique. Platon définit la ville comme un plan géométrique.

La symbolique de la ville de Platon est l'exhaustivité. La ville est entièrement terrestre représentation sensible de l'éternelle cosmos. Tout d'abord, la ville est donc circulaire parce que l'univers est circulaire ou sphérique. En second lieu, la ville est une harmonique à la ressemblance de système de l'univers, parce que si c'était dans la discorde il ne serait pas ensemble. La ville circulaire proposée par Platon est symbole du total et juste assez.



[1] Cf. Guy Rosolato. Essai sur la symbolique, Barcelone, Anagrama édition, 1974, pp. 128-130.
[2] Cf. Amos Rapoport. Les aspects humains de la forme urbaine, éditions Gustavo Gili, Barcelone, 1978, pp. 285-286.
[3] Cf. Noel Gist. Société urbaine, Barcelone, Ediciones Omega, 1973, p. 683.
[4] Cf. Armando Silva. "La ville dans leurs symboles : une proposition méthodologique pour la compréhension de l'urbain en Amérique latine", grandes villes d'Amérique latine, Mexique, F. c. E., 1993, p. 100.
[5] Cf. Cornelius Castoriadis. L'institution imaginaire de la société, Vol. I, Barcelone, Tusquets Editores, 1983, p. 221.
[6] Cfr. Umberto Eco. Sémiotique et philosophie du langage, Editorial Lumen, 2000, pp. 236-237.
[7] Cfr. Umberto Eco. Sémiotique et philosophie du langage, Editorial Lumen, 2000, p. 244.
[8] Ernst Cassirer. Anthropologie philosophique, Mexique, F. c. E., 1945, pp. 58-59.
[9] Cf. Giulio Carlo Argan. Projet et la destination, Caracas, U. c. V, 1969, p. 58.
[10] Platon. 745 parenthèses b. les lois nos.
[11] Cfr. G. W. F. Hegel.Leçons sur l'esthétique, Madrid, Ediciones Akal, 1989, p. 469.
[12] Platon . Critias 113 c.-e. ; et 114-119 b. En outre, les lois 713 c - e
[13] Platon. République 435 b. Aussi Rep. 580 d
[14] Platon . Timée, 28 a-c.
[15] Platon . Timée 30D - 31 un
[16] Platon . Timée 33 b. de même, Timée 62 d.
[17] Platon . Timée 53 b - 56 b.
[18] Platon lois 745 b - 745 e.
[19] Platon . Lois 771 b - 771 e. de même, Loi une 848-849 à.
[20] Cette forme est inscrit dans un cercle, si ses coins sont courbés seront traduira par la forme d'un cercle.
[21] Platon . Timée, 55c. Pour les mathématiques mystiques, c'est la forme géométrique ne pas nommée par Platon, qui contient tous les autres organes. Voir Luca Pacioli, de divina proportione, Madrid, Ediciones Akal, 1991. Matila Ghyka, le nombre d'or, Buenos Aires, Editorial Poseidon, 1978.
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Original
PLATÓN LO SIMBÓLICO


jueves, 27 de febrero de 2014

ALTERNATIVAS DE SOLUCIÓN DE PROBLEMAS Y CUATRO MODOS DE PENSAR: CONSULTORÍA Y ASESORÍA FILOSÓFICA

La solución de problemas tiene como fin alcanzar el éxito de solución en una situación conflictiva. Para ello se requiere el conocimiento de técnicas, de estrategias adecuadas y la práctica de éstas.

Las metas que guían tales acciones formativas son: Primero, conocer cómo funciona nuestra forma de pensar, esto es, los aspectos que limitan el uso eficaz y las potencialidades que tengo que manejar para la solución exitosa de problemas. Segundo, aprender estrategias de dominio de mis procesos mentales, para implantar nuevos modos para la solución de problemas. Tercero, y último, utilizar eficazmente las herramientas de trabajo individual y grupal para optimizar las decisiones.

El primer aspecto que planteamos fue el de cómo funciona nuestra forma de  pensar, es decir, cómo pienso yo; cuáles son mis potencialidades en esta forma que tengo de pensar en las cosas y cuáles elementos pueden estar limitando el uso eficaz de mi modo de pensar. El primero aspecto que constituye mi forma de pensar es el pensamiento intencional; en éste modo de pensar opero sobre la experiencia a partir de un propósito que me he fijado. El mismo está conformado, a su vez, por cuatro modos de pensar dirigidos a una meta y con unos objetivos establecidos, a saber, estos son el pensamiento lógico, el pensamiento intuitivo, el sistémico, y por último el pensamiento optimista. De Bono, por su parte, asume seis modos de pensar, por ahora sólo trataremos estos cuatros.

Cada una de estas formas de pensar es adecuada o se adecua para problemas y situaciones determinadas. Al hacer uso de manera indiscriminada es lo que conlleva a cometer errores en el modo de tratar los problemas y las situaciones.

El pensar de modo lógico sirve para analizar, argumentar, razonar, justificar o probar razonamientos. La característica del pensar lógico es que éste utiliza términos precisos, por ejemplo, no es lo mismo decir «todos», que decir «la mayoría o algunos». La búsqueda se basa en datos comprobables, en hechos que se pueden confirmar, busca una información válida.

Esta forma de pensar se lleva a cabo a través de un modo analítico, que divide los razonamientos en partes, que examina los elementos de la información para establecer relaciones posibles; el razonamiento lógico sigue reglas, por ello se estructura en base a secuencias lógicas. Los razonamientos se enlazan como eslabones de una cadena manteniendo un orden riguroso. Las conclusiones estarán fundadas en los planteamientos o proposiciones anteriores.  Según el modo de razonamiento se divide en deductivo e inductivo; el razonamiento deductivo obtiene conclusiones particulares a partir de premisas generales, el inductivo, por su parte, obtiene conclusiones generales a partir de premisas particulares.

El modo de pensar intuitivo es eficaz para producir ideas sin reglas, pues genera alternativas, planteamientos nuevos mediante la re-estructuración de los esquemas conceptuales por medio de la intuición. Establece relaciones entre los elementos del análisis no necesariamente estructurados, por ejemplo, no sólo determina una relación A+B, sino que A se relaciona con B de cualquier otra manera incorporando otros elementos; genera múltiples alternativas.

Los rasgos destacados de este modo de pensar lo constituye su flexibilidad, ya que establece un conjunto de alternativas probables, y no una única solución. Difiere el juicio aprobatorio o desaprobatorio; primero piensa, imagina, fantasea, busca alternativas; luego valora si cada idea o alternativa es adecuada o no. No desecha ninguna alternativa. Funciona sin normas estrictas, esto es, no hay reglas obligatorias, utiliza éstas en la medida en que sirven para producir alternativas. Se plantea qué ocurriría si las cosas fueran de otra manera. Por ello acepta cualquier idea y la ambigüedad en las que las cosas no están claras o los roles no están bien definidos.

En el modo de pensar sistémico interpreto situaciones o procesos globales. Este modo de pensar no va de hecho en hecho, sino que analiza la situación en su globalidad, en todo su conjunto; se trata de ver todo en el conjunto que conforma una organización, un organismo; de este modo establece nexos entre los elementos individuales, pues trata de determinar si hay algún patrón indicativo, alguna pauta que se repite dentro de los hechos puntuales.

Antes de tomar decisiones, en el pensar sistémico, estudio las repercusiones de las mismas en el sistema global; pues se considera el corto plazo, el mediano y largo plazo, ya que todos los elementos de un sistema se influyen entre sí y, a su vez, son influidos por el sistema. Por lo que cada elemento de un sistema no es separable de su posición en el mismo.

En el modo de pensar sistémico se potencia el trabajo en equipo; al trabajar en equipo se crean sinergias que enriquecen y facilitan el resultado total, y en consecuencia a cada uno de los miembros del sistema u organización. El proceso más habitual en los sistemas es la retroalimentación. Ésta se divide, primero, en retroalimentación reforzadora, que refuerza e intensifica el efecto que se viene produciendo; tal efecto puede ser, por una parte, de crecimiento donde el sistema crece, se desarrolla y mejora; por otra, de involución o deterioro, en ésta el sistema intensifica un efecto negativo y se degrada cada vez más. Segundo, la retroalimentación compensadora, la cual tiende a compensar el efecto para mantener el equilibrio del sistema.

El modo de pensar optimista o más favorable nos ayuda a movernos mejor en la vida y a ser más felices. Nos ayuda a manejar nuestras emociones respetándolas y valorándolas. Este modo de pensar permite que seamos nosotros los que guiamos nuestra vida. El modo de pensar optimista trasciende la individualidad, ya que formamos parte de diferentes sistemas, en los que influimos y nos influye; no somos individuos aislados.

El pensar optimista se centra en lo más favorable. De las diferentes facetas que tiene la realidad, éste se fija en aquéllas que le pueden ser favorables a sus metas y objetivos, las que lo ayudan a sentirse mejor en esta vida. Es impulsador, pues los objetivos se logran más fácilmente si se tiene una visión favorable sobre los mismos. El pensar optimista valora todos los elementos de la personalidad, las emociones, los sentimientos y los aspectos corporales.


Es modo de  pensar se centra más en comprender que juzgar. Escucha  antes de emitir juicios. Porque considera que las opiniones son relativas y no impone la suya a los demás. Está abierto a otras formas de conocimiento y de realidad; no desprecia ninguna forma de conocimiento, pues cualquiera puede ser favorable para sus objetivos y metas.