La división y la nomenclatura
formal de Primera República, Segunda República y Tercera República planteada por
Caracciolo Parra Pérez son falsas, las otras dos ni se diga. ¿Por qué son
falsas? Porque para los republicanos independentistas la República de 1811
nunca se perdió, la toma por parte de Monteverde y posteriormente por parte de Boves
de Caracas lo que produjo fue la dispersión del gobierno ejecutivo y legislativo.
Pero la República siguió siendo la que se había fundado el 5 de julio de 1811.
Aunque la provincia de
Caracas estaba tomada por los monárquicos, los republicanos combatían en
oriente, en los llanos y donde podía llevarse a cabo la Guerra de
Independencia. Cuando podían el gobierno de la República se reunía en Cariaco o
en Achaguas, incluso después que Bolívar es investido como «Jefe Supremo» donde
estaba el cuartel general de El Libertador allí estaba asentado el gobierno
ejecutivo de la República fundada en 1811.
Lo que corrobora que
la República nunca se perdió es que el Congreso de Angostura de 1819 se convoca
para modificar la Constitución de 1811, se convoca para pasar de una República
Federal a una República Centralista y crear Colombia como una República que
abarcaría a Venezuela y la Nueva Granada. Si los republicanos hubiesen pensado
que la República se había perdido hubiesen hecho una nueva Constitución en 1813
y en 1817, pero eso nunca se planteó porque para ellos la República seguía
siendo la misma.
La nomenclatura secuencial de Parra Pérez, desgraciadamente, desvirtúa el
hecho histórico y el espíritu del proceso independentista. Además, esta periodización
de las repúblicas se convirtió en el estándar oficial para la enseñanza y el
estudio del proceso independentista venezolano, teniendo un efecto
distorsionador en la comprensión del proceso histórico y de la política nacional.
¿Cuál habrá sido la intención de Parra Pérez? No lo sabemos. Tal vez, ¿una comprensión
metodológica o crear una historia heroica de ese periodo?
La realidad es que a partir de esta nomenclatura concebimos el periodo fundacional
de una manera distorsionada, a tal punto que toda la algaraca por la supuesta
fundación de la Quinta República se viene abajo, pues no tiene ningún asidero
histórico real. Sino que nace de un discurso oficialista acomodaticio, y no de una
compresión histórica sobre el campo de la batalla política del siglo XIX venezolano.
Por lo cual, arrastramos una secuencia de errores conceptuales sobre la
historia y la concepción política venezolana. Tal vez esa manía por la historia
heroica y no por la historia de carne y hueso nos lleva a estas distorsiones.
Caracas desde 1812 hasta 1821 estuvo ocupada por los monárquicos; en 1821,
después de la Batalla de Carabobo, fue recuperada por los republicanos; no
obstante, en los territorios de la Provincia de Caracas se desarrollaron grandes
combates como es el caso de la Batalla de Carabobo. La república de 1811 nunca
se perdió.
Ni siquiera cuando Venezuela se fusiona en la república de Colombia, con
la Nueva Granada y Quito, los republicanos venezolanos pensaron que la República
se había perdido, aun cuando en este periodo hablaban de la “antigua Venezuela”
para referirse a la Venezuela de antes de 1819. Con la separación de Colombia,
vuelve Venezuela a su condición originaria, es decir, a la de 1811 que es
cuando se alcanza la “independencia absoluta” de la monarquía española.
He indicado “independencia absoluta” porque la independencia de 1810 es parcial,
ya que en ese año la Capitanía General de Venezuela se independiza de la
Regencia de Cádiz, y no se considera república.
Lo planteado nos conduce a pensar que la idea de la República era para
los republicanos independentistas más grande que la que la nomenclatura nos
hace ver. Pues no se combate por algo que se ha perdido, sino por algo que ya
se ganó y que vale la causa de seguir viviendo y peleando. Monteverde y Boves
derrotan a una parte relevante del ejército, pero no a la República. La
República sigue invicta y por eso se combate hasta dejar la vida si es el caso.
Es por esa idea y por esa razón que todos los republicanos sean federalistas,
centralistas y demócratas ponen al servicio de la República todo lo que tienen,
unos sus fortunas, otros sus bienes materiales, la mayoría ponen el cuerpo porque
eso es lo único que tienen y lo dan a la causa independentista. Se combate para
consolidar una forma de gobierno que consideraban adecuada, con todos sus
bemoles que hasta hoy en día se siguen arrastrando.
Nunca hubo ni segunda ni tercera y mucho menos ni cuarta ni quinta
república, porque nunca se perdió la República de 1811. Siempre fue la
república fundacional con cambios en la Constitución Nacional, incluso posteriormente
se incluyo el adjetivo de República democrática.
Al entender que la Guerra de Independencia se hizo por una República
fundada y no por una república perdida, la visión de la historia en ese periodo
es otra.
Obed Delfín

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