sábado, 3 de octubre de 2026

TIPOS DE PENSAMIENTOS

 


En la psicología y las ciencias cognitivas no existe una clasificación única del pensamiento ni uno es más importante que los otros, según la forma en que procesamos la información tenemos aproximadamente entre 9 y 15 tipos de pensamiento, ya que éstos se agrupan según su función, a saber:

Pensamientos lógicos y analíticos:

Pensamiento analítico: Descompone la información en partes más pequeñas para entender la estructura de un problema y evaluar cada componente al detalle.

Pensamiento lógico: Utiliza reglas formales y la relación causa-efecto para llegar a conclusiones ordenadas y estructuradas.

Pensamiento inductivo: Parte de observaciones particulares o experiencias individuales para generar una conclusión o regla general.

Pensamiento deductivo: Parte de afirmaciones, leyes o principios generales para aplicarlos a casos particulares y comprobar su validez.

Pensamientos creativos y de resolución de problemas:

Pensamiento creativo: Rompe las estructuras tradicionales para generar ideas novedosas, originales, soluciones fuera de lo común o expresiones artísticas.

Pensamiento divergente: Busca múltiples soluciones, alternativas o caminos distintos ante un mismo problema o una pregunta abierta.

Pensamiento convergente: Sigue un camino directo y ortodoxo para encontrar la única respuesta correcta o estándar a un problema estructurado.

Pensamientos de evaluación y perspectiva:

Pensamiento crítico: Examina, evalúa y cuestiona las afirmaciones, creencias o informaciones de manera objetiva, buscando evidencias antes de aceptarlas como verdaderas.

Pensamiento sistémico: Analiza las cosas como parte de un sistema interconectado, evaluando cómo una decisión afecta a las demás variables del entorno.

Pensamiento deliberativo: Se utiliza al momento de tomar decisiones complejas, sopesando pros, contras, valores y criterios éticos.

Pensamientos prácticos y cotidianos:

Pensamiento reflexivo: Analiza las propias ideas, experiencias o actos pasados de forma consciente para aprender de ellos.

Pensamiento práctico: Se enfoca en la acción y en aplicar conocimientos de forma inmediata para resolver problemas cotidianos con la mayor eficacia posible.

Pensamiento analógico: Conecta experiencias actuales con situaciones parecidas vividas en el pasado para entender el presente mediante comparaciones.

Cómo aplicar estos pensamientos en la toma de decisiones o en el estudio, debemos ver cómo funcionan estos pensamientos en la vida real, imaginemos dos situaciones cotidianas: 1) una decisión profesional importante y 2) la preparación para un examen difícil.

Caso 1: En la Toma de Decisiones imagina que debes decidir si cambiar de empleo a una empresa nueva o quedarte en tu puesto actual.

Pensamiento crítico: Lo usas para investigar a fondo a la nueva empresa. No te dejas llevar por promesas exageradas; analizas su estabilidad financiera, la rotación de personal y si el salario realmente compensa el cambio.

Pensamiento analítico: Desglosas la decisión en variables específicas. Separas los factores en categorías: sueldo, prestaciones, tiempo de traslado, oportunidades de crecimiento y ambiente laboral para evaluarlos uno a uno.

Pensamiento deliberativo: Pones en una balanza tus valores personales y metas a largo plazo. Sopesas los pros y los contras, evaluando si el riesgo de renunciar se alinea con lo que quieres para tu vida familiar y profesional en cinco años.

Pensamiento creativo-divergente: Lo activas cuando las dos opciones tradicionales no te convencen. Te ayuda a plantear terceras alternativas, como negociar un aumento en tu empleo actual o proponer trabajar a distancia de forma parcial.

Pensamiento sistémico: Lo aplicas para ver el panorama completo. Analizas cómo cambiar de empleo afectará otras áreas de tu vida: tus horarios con tu familia, tus niveles de estrés, el tiempo libre para tus pasatiempos y tus finanzas generales.

Caso 2: En el Estudio imagina que debes prepararte para un examen final de historia o ciencia muy extenso.

Pensamiento práctico: Te ayuda a planificar tu estrategia de estudio con los recursos que tienes. Decides hacer un calendario detallado, usar técnicas y métodos de gestión del tiempo y seleccionas solo los temas que tienen más peso en la calificación.

Pensamiento deductivo: Lo usas cuando el profesor te da una regla general de la materia y tú la aplicas para resolver los ejercicios prácticos de la guía de estudio.

Pensamiento inductivo: Lo aplicas cuando, al revisar exámenes pasados del mismo profesor, notas que siempre incluye tres preguntas de análisis de texto. Con base en esas observaciones particulares, concluyes que en este examen pasará lo mismo y te preparas para ello.

Pensamiento analógico: Lo utilizas para memorizar conceptos complejos asociándolos con cosas que ya conoces. Por ejemplo, comparas el funcionamiento de una célula con el de una fábrica para entender mejor sus partes.

Pensamiento reflexivo: Lo pones en marcha al final de una sesión de estudio fallida. Te preguntas: ¿Por qué no me concentré hoy?, detectas que el teléfono fue el distractor y decides apagarlo en la siguiente sesión para mejorar tu rendimiento.