domingo, 5 de mayo de 2024

SÁNCHEZ VEGAS Y LOS EJES URBANOS

 


Este viernes pasado, ya salido de la Ítaca laboral me encontraba esperando el vagón en el andén del Metro de Bellas Artes cuando vi al amigo Sánchez Vegas, quien se veía con cara de cansancio tropical, ese que produce el sol inmisericorde a lo largo de todo el día. Lo más probable es que yo tenía un modelo semejante, porque eran las dos de la tarde, en un día con mucha bruma producida por la sequía y las quemazones. O tal vez porque la fumadera de marihuana era muy grande desde la mañana en esta ciudad.

Nos saludamos y dejamos, por precaución, pasar un vagón porque venía a nivel de sardina al vapor. Comenzamos a conversar porque a una buena conversa jamás se le saca el cuerpo, más bien uno se mete al cuerpo a cuerpo cual Ali con Frazer.

Me dijo que en la retrospectiva que expuso en la Galería de Arte Nacional, el año pasado, se atendieron más 75 mil personas, él solo atendió a más de 16 mil en visitas guiadas y otros encuentros que se llevaron a cabo. Realizó un performance con la bellezura de Joselyn. Me alegra, en verdad, que su muestra haya sido todo un acontecimiento museográfico, porque es un carajo que le ha echao bolas al hacer plástico. Ahora está preparando otra muestra en el Museo de Bellas Artes, está a la espera que culminen las reparaciones del museo.

Me contó varias anécdotas que han configurado el día a día del mundo del arte. La relación traumática entre el Museo de Bellas Artes (MBA) y la Galería de Arte Nacional (GAN), desde que esta última fue puesta en funcionamiento (1 de octubre de 1974). Porque me contó que aquello fue un asalto, un golpe de Estado fue la expresión que utilizó, que realizaron Alejandro Otero, Miguel Otero Silva y Manuel Espinoza contra el Museo de Bellas Artes que en ese entonces dirigía Miguel Arroyo (años de gestión 1959-1976).

Pues al crearse la Galería de Artes Nacional esta institución se apropió del edificio viejo y parte de la colección que tenía el Museo de Bellas Artes de artistas nacionales. Esto ha sido traumático hasta el día de hoy, porque aun cuando la GAN tiene posee su sede propia sigue en disputa la colección del Museo de Bellas Artes.

Viendo el asunto a la distancia, uno puede pensar que con esa acción por parte de la GAN se perdieron varias posibilidades: La primera, que se perdió de construir la sede de la GAN en ese momento, pues estamos hablando del primer gobierno del compadre Carlos Andrés Pérez y esta gente de la GAN tenía influencia hasta los más altos niveles del gobierno; cosa importante en ese momento es que había dinero por el boom petrolero y Pérez se pensaba con proyección histórica; le hubiese encantado inaugurar esa sede para la historia.

Segunda cosa, al apropiarse de la colección del MBA se perdió la oportunidad de hacer el inventario nacional de los artistas venezolanos en ese momento. No se hizo un registro nacional. Tercero, que la GAN visitara los talleres de los artistas a nivel nacional y comprara, había dinero para eso, las mejores obras de éstos.

Parece que se apresuraron, por alguna razón, y se perdieron oportunidades que luego no fue posible recuperar porque las condiciones del país habían cambiado.

Otra vaina que me contó Sánchez Vegas es que la actual sede de la GAN fue originariamente concebida para la Asociación Venezolana de Orquideología, esto hay que averiguarlo entre los chismosos de la Nación. Porque en 1988 se empezó a hablar de la sede de la GAN y apareció la maqueta expuesta en su sede. Además, como el edificio permanecía inacabado la gente de la Imprenta Nacional quiso echarle mano, pero los de la GAN se fueron para allá y ¨montaron un campamento¨, palabras de Sánchez Vegas, para no perder su mierda.

Y así, a troche y moche, va la historia de la Galería de Arte Nacional. Pero esa gente está haciendo un trabajo arrecho para salir a flote nuevamente.

Toda esta vaina la conoce Sánchez Vegas porque él ha sido y es actor de primera mano y de primera fila de muchos haceres culturales no históricos, pero si anecdóticos. Los cuales siempre son mucho más interesantes para los dedicados a los recovecos del día a día.

Entre lo que me contó dejo dos pendientes: los rechazados y los integrantes del boom del dibujo en Venezuela. Estas las voy a dejar para más luego.




Otro asunto muy interesante que me contó fue la diferencia de enfoque que se dio, durante el gobierno de Pérez Jiménez, por parte de los arquitectos caraqueños con respecto a Caracas. Esto me interesó porque yo me había preguntado de ¿cómo carajo se explica la convivencia simultanea de dos concepciones estéticas tan disimiles como son la Universidad Central de Venezuela y Los Proceres? Porque ambos proyectos y obras se dieron al mismo tiempo.

Me contó, el pana Sánchez Vegas, que de la Universidad Central hacia el Centro de Caracas predominó la tendencia modernista inaugurada con el Plan Monumental de Caracas de 1939 elaborado por el equipo de urbanistas franceses, continuada posteriormente por Rotival, Villanueva y los acólitos a esta concepción.

Que para mí es una expresión arquitectónica del positivismo venezolano, cosa que plantee en ¨1939, Claro/Oscuro¨.

La otra tendencia también modernista, que serpentea por el Paseo Los Ilustres desemboca en Los Próceres y abarca el sector de la Avenida Victoria hasta el Helicoide, estuvo comandada por unos arquitectos, entre ellos Wallis, que tenían relación con los italianos del grupo Domus. Esto explica esa concepción italianizante neoclásica del eje Los Ilustres - Los Próceres y del sector de la Avenida Victoria.

Para la historia de la arquitectura local, la tendencia Villanueva fue más fuerte en el sentido de imponer su relevancia y minimizar la otra tendencia. Se habla mucho sobre la Ciudad Universitaria y el eje de la Avenida Bolívar, pero poco del eje patriótico de Los Próceres. Aunque ambos, en última instancia, son ejes patrióticos con perspectivas y concepciones estéticas diferentes.

Aquí hay que meter una acotación, para añadir y especular que la presencia de Sofía Imber, con el apoyo de Guillermo Meneses, cambiaron la visión arquitectónica de Villanueva sobre la Universidad Central de Venezuela (UCV), ya que sin esta presencia posiblemente el lenguaje arquitectónico y artístico de la UCV hubiese sido más modesto y recatado, como lo anunciaban el Hospital Universitario, la Facultad de Medicina y la trayectoria del arquitecto jefe del proyecto. Pero se produjo un salto inesperado y aquí es donde debe tener su participación Meneses como negociador con el gobierno de turno, para que éste aceptara el nuevo lenguaje arquitectónico.

Volviendo al asunto de ambos ejes, debemos entender que éstos son expresión de la misma herencia positivista venezolana expresada con manifestaciones arquitectónicas diferentes. Junto a este positivismo que también encarna el perezjimenismo está la tendencia desarrollista presente en América del Sur en ese momento histórico y con la cual comulga Pérez Jiménez.

La convivencia de por lo menos dos tendencias o visiones arquitectónicas es lo que explica que un mismo gobierno construya y sea garante de dos arquitecturas tan disimiles.

A estas dos tendencias arquitectónicas, hay que agregar la tendencia estadounidense producto de la presencia de la industria petrolera. De la cual, la Sala Trasnocho Cultural, en el 2017, presentó la muestra “Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975: OUR architects”. Esta tendencia fue puntual, expresada en los edificios sedes de la industria petrolera presente en Caracas.

Estas concepciones no son las únicas que se han dado con respecto a Caracas, hay otras a la espera de ser mostradas.


jueves, 2 de mayo de 2024

LA GERENCIA COMPULSIVA Y LAS CAGADAS HUMANAS


 

La gerencia compulsiva es el resultado y el producto de lo no planificado. De la ausencia de una planificación mínima. De lo que va saliendo como puede. Además, contiene en sí al gerente que quiere todo para ayer. Porque éste cree que con esa actitud va a solucionar la falta de previsión y planificación.

Por el contrario, la agrava; pero a él no se le puede decir nada. Porque, además, de no planificar es estúpido. Y todo estúpido actúa compulsivamente en un intento de enmendar la cagada que ya ha puesto.

Este tipo de gerencia siempre está, y permanece, en el vamos hacer. Nunca hace. Y no puede hacer nada porque no planifica. Todo es compulsivo, el inicio y el final, que es corto.

Irse de pronto para la playa con los amigos puede ser una experiencia espontanea del carajo, y de allí el dicho de que lo espontáneo es lo mejor. Pero una operación a corazón abierto o la construcción de un rascacielos tal vez no lo sea.

Imaginemos a unas de esas personas que ama lo espontaneo, lo que se hace emocionalmente, que de pronto un medico le diga que hay que someterla a una operación. Que no se preocupe que el día de la operación van resolviendo como se puedan. O esa misma persona va a comprar un apartamento y el vendedor inmobiliario le diga que en los cálculos estructurales de ese edificio se hicieron de manera espontánea, a veces el ingeniero otras veces la secretaria de la oficina, quien iba llegando le iba metiendo mano al cálculo. Y que la construcción del edificio fue algo semejante con lo que iban consiguiendo lo fueron construyendo.

Tal vez no le guste mucho ninguna de las dos propuestas, aunque sea muy amante de la espontaneidad. Porque él quiere una operación con todo planificado, y el edificio donde va a vivir que no sea una chapuza ni de ingeniería ni de arquitectura.

Tal vez ahí no se queje de los que él llama cabeza cuadrada.

Así pasa con un mínimo de la gerencia. Se espera que tenga por lo menos un poco de sentido común y de previsión, para saber que se tiene que hacer a mediano plazo, en los próximos tres meses por lo menos.

Que la gente la cague no es el problema, sino que el personal se vea envuelto en esa cagada es lo preocupante. Porque la no planificación arrastra al personal, y lo más probable es que sea a ese personal al que se le eche la culpa porque la vaina no funciona.

Porque el guevón es siempre el que la va a pagar, téngalo por seguro.

Luego vienen los de las ideas brillantes, esas que resplandecen hasta cegarlo a uno.

Un carajo me decía que él le había enviado una propuesta a un ministro, una propuesta del carajo, redonda. Donde le planteaba la necesidad de implementar o activar ese eje que hay entre los museos para que los artistas vendieran sus piezas, que se diseñaran unos quioscos bien diseñados, hasta se podía llamar a concurso para esos diseños.

Yo lo miraba y pensaba: Éste es otro guevón que se cree que se la está comiendo.

En eso le dije:

—Eso es plata. Tú le estas enviando al ministro una propuesta donde tú no pones nada y quiere que te den plata.

Este carajo es el eterno pedigüeño que no aporta nada, que no propone una solución sino un problema. Y cree que está botado.

Como el mendigo que pasó cuando yo estaba comprando unos caramelos en la calle, que cuestan 1 bolívar cada uno. El mendigo le pide al vendedor y éste, que está en esa verga desde la 8 de la mañana porque yo lo veo cuando paso a esa hora, saca dos billetes de 10 bolívares y entiende la mano para darle los billetes. El mendigo le dijo que esos billetes no valían nada y no se los recibió.

Una patada por ese culo provocó darle al comemierda.

Así actúa el carajo de la supuesta propuesta. Él no está haciendo ninguna propuesta, lo que está es mendingando con la misma arrogancia del mendigo de mierda.

Una propuesta es la búsqueda de una solución. No enredar el papagayo, para ver que recojo en río revuelto.

La vaina es arrecha cuando uno no entiende lo que está haciendo y cree que está volando. La estrellada va a ser de la puta madre.


sábado, 27 de abril de 2024

ONTOLOGÍA DE LO BELLO


 

La metafísica de lo Bello en Plotino está signada, indudablemente, por la relación entre lo Bello y lo Uno. No obstante, dicha relación es problemática. Ya que la exposición de esta relación se convierte en una odisea, la cual en su conjunto se hace confusa. La dificultad de esta relación no queda resuelta del todo, quedan muchos girones que atar. Si nos atenemos al orden porfiriano de los tratados apreciamos que el periplo en torno a esta cuestión es un peregrinaje impreciso, a través del cual unas veces el filósofo considera lo Bello como lo Uno y otras veces no.

En Enéada I, 6, Plotino señala que se dice correctamente que el bien y lo bello nacen en el alma, por semejarse al ser de dios. Por esta razón, lo bello y las partes de los otros son del ser… A manera de aquel, que en sí mismo es a la vez el bien y lo bello, lo bueno y la belleza[i]. Según el pasaje, en cuestión, el bien y la belleza son análogos o son la misma cosa; aparentemente, son el mismo Uno.

De esta manera, se continúa la tradición clásica de la relación bello-bueno, donde lo divino es simultáneamente belleza y bien. De esta manera, lo bello-bien a de corresponder a la primera hipóstasis, ser parte de ésta. Pues de ella emana la inteligencia divina que posee la belleza como atributo divino; razón por la cual los restantes seres son bellos a partir de esta belleza. Si la belleza pertenece a la primera hipostasis lo abarca todo, nada se encuentre ausente de ella. Es la causa productora superior, cualitativamente, a lo producido.

Más adelante el filósofo agrega que primero se asienta lo bello y luego el bien. No lejos está lo bello de la recta inteligencia. Por lo cual, nuestra alma es bella[ii]. Aparentemente lo bello corresponde a la primera hipóstasis y a nivel de esencia es lo mismo que el bien. Sin embargo, ¿Qué quiere decir primero se asienta lo bello? Acaso quiere decir ¿Qué está antes del bien en el sentido de la procesión y, por tanto, es posterior a éste en el sentido de la emanación?

Si lo bello es equiparable a lo Uno, entonces ésta no es ni género ni categoría. Pues aquel está fuera del género y la categoría, y por ende lo estaría lo bello en sí. Además, lo bello no podría ser género porque su unidad quedaría destruida. Lo bello, parece estar allende de toda determinación, de toda definición y de toda distinción. Por tanto, sería anterior a la esencia. Tendremos que considerar a lo bello como algo supra-categorial; porque, como señala Plotino, la naturaleza de lo anterior —esto es, de lo Uno— engendra todos los seres, pero no se engendra a sí mismo; ni tiene, en efecto, clase o cualidad ni magnitud ni inteligencia ni alma. Tampoco tiene movimiento ni quietud o reposo, ni tiene lugar ni tiempo. Sin embargo, es en sí mismo y de una sola forma, más es libre de toda forma, de todo ser, de todo movimiento y de toda quietud[iii].

Esto quiere decir que no hay forma de definir ni a lo Uno ni a lo bello, tampoco al bien. Porque carecen de género y categoría. Lo Bello en sí carece de cualidad y cantidad, no pertenece a la inteligencia ni al alma, no es ser ni es movimiento ni reposo, ni está en lugar ni en tiempo alguno. Solo se puede decir de él que es simple por sí mismo, ausente de forma y antes de toda forma.

¿Podemos decir que lo bello en sí es supra-bello? En una interpretación externa a la concepción plotiniana, podemos decir que de asumir esta condición convierte a la metafísica de lo bello en una metafísica de lo inenarrable, de lo no-predicable, porque excluye a lo bello de todo discurso de los razonamientos. En primera instancia, esto da como resultado una metafísica negativa, pues el discurso sobre lo bello tendría su fundamento en lo que éste no es. En segundo lugar, de asumirlo nos coloca más en la perspectiva de lo sublime, lo cual a lo interno de la concepción plotiniana no resulta posible.

No obstante, si apelamos al discurso de los razonamientos podemos indicar que lo bello es unidad que se corresponde a sí misma, principio y devenir de toda cosa bella, y es eterno. Lo bello es real e idéntico a sí, no es afectado ni por generación ni por corrupción, se encuentra entero en todo lugar, ya que posee una razón que se da en todas partes y en sí misma. Y esto por la necesidad que tenemos de hablar de manera positiva de un elemento y sus atributos.

Por esta razón, lo bello es descrito por el filósofo como el brillo que resplandece de la idea; el cual no se ofrece de la misma manera en todos y se da con posterioridad al ser. En cambio, no es otra cosa que la esencia, pues lo afirmado de la esencia se aplica a lo bello. Aún cabe considerarlo de otro modo: en referencia a la afección (estética) particular que produce en nosotros cuando somos sus contempladores. Este acto es un movimiento que tiende verdaderamente hacia aquél, pero es, en verdad, un movimiento[iv].

Este movimiento es una aisthesis y el mismo corresponde al espectador, esto es, al sujeto que contempla lo bello. No a la bello en sí. Por otra parte, lo bello es posterior al ser, es decir, a lo primero y más antiguo, en sentido cualitativo. En tanto brillo, no es la luz en sí, sino una emanación de la luz. Lo bello, según el pasaje, está determinado por los géneros al ser, la esencia y el movimiento. No es supracategorial como habíamos indicado antes.

Por otra parte, aquel —se refiere a lo Uno— suministra a todos y engendra en sí mismo el propósito, el cual ofrece sin recibir nada en sí mismo; se muestra y permanece en la contemplación de sí mismo y disfruta semejándose a sí mismo. ¿Qué necesidad tiene de lo bello? Porque en sí mismo, el ser en sí (ὂν αὐτὸ) es más bello y elabora al enamorado de lo bello mismo y al productor enamorado[v].

Ninguna necesidad tiene lo Uno de lo bello porque es superior a éste, ya que lo antecede. Es lo que da a lo bello el ser de su belleza. Lo que nos está diciendo el filósofo es que aquel está más allá de lo bello, es más bello que lo bello; de allí que elabore al enamorado y al productor enamorado de lo bello.

A partir de acá se produce la distinción entre lo bello y lo Uno, aparentemente no son análogos. Aquel es suprabello, mientras que lo Bello es bello en sí.

Que lo bello es un comienzo, sí lo es. Pero un comienzo de otra naturaleza. Si lo relacionamos con la estética —entiéndase sensación o afección— del contemplador, que antes ha sido expuesta, lo bello es un comienzo posible en la vía de la procesión o retorno a lo Uno. Como posibilidad de contemplar a aquel. En este sentido, lo bello es un comienzo que tiende hacia aquel. Pues todo comienza y tiende a aquel. Lo bello no es principio y fin de todo, porque quien todavía no lo ha visto —a aquel— lo desea como el bien; sin embargo, al ver el principio, que es causa de lo bello y de lo bueno (καλῶι ἄγασθαί), queda maravillado y se llena de placer[vi]. Este ver no es sensible, se refiere el filósofo a la contemplación mística.

A nivel ontológico estamos muy lejos de lo antropológico, nos hemos remontado al primer principio. Si lo bello fuese semejante a lo Uno, sería unidad absoluta, idéntico a sí mismo, indivisible poseyendo una razón que se abarcaría a sí mismo. ¿Realmente es así? Por lo que hemos mostrado, parece no serlo.

El filósofo indica que lo que está más allá del bien, es origen y principio de lo bello; en sí mismo es primero que el bien y lo bello. Y está más allá de lo bello[vii]. Lo que está más allá del bien es lo Uno; éste es origen de lo bello, el cual es posterior a él. Lo bello aparece como un velo que se antepone a lo Uno y cubre, de alguna manera, al Bien; como algo que está entre la inteligencia y aquel. Debemos entender que esta es una forma de expresarse, la cual le otorgarle categorías a las hipostasis divinas.

Por otra parte, más allá de lo bello mismo se dice de aquella naturaleza que imprime a lo bello fuera de sí mismo; ya que por sus razones lo bello primero (πρῶτον καλόν) asciende a la inteligencia, por cierto, lo bello inteligente se manifiesta en lugar del conocer[viii]. Lo bello inteligible se equipará con la Inteligencia por ser la belleza que compete a ésta. ¿Por qué este cambio?

A nivel de la metafísica plotiniana debemos entender los diversos grados que conforman las hipostasis, y con ellas la ontología que está implícita en las diversas categorías y en los matices del discurso. De ahí la dificultad de comprender la transición de un nivel ontológico al otro, de entender las variantes de la esencia que define lo bello según el nivel en que se desarrolla el discurso.



[i] Cfr. Plotino. Enéada I 6, 6, 19-24.

[ii] Cfr. Enéada I 6, 6, 26-27.

[iii] Cfr. Enn VI 9, 3.

[iv] Cfr. Enn VI 2, 17, p. 118.

[v] Cfr. Enn I 6, 7, 26-30.

[vi] Cfr. Enn I 6, 7, 15-16.

[vii] Cfr. Enn I 6, 9, 37.

[viii] Cfr. Enn I 6, 9, 40.


viernes, 19 de abril de 2024

19 DE ABRIL


 

El 19 de abril siempre es un día difícil de entender como parte del proceso libertario, y es difícil porque ese día, creo que todas las provincias, declararon permanecer junto al rey cabeza de machete de España. Fernando verga creo que se llamaba.

El Bonaparte le había dado el coñazo parejo a este rey y hasta preso creo que lo tenía. Le había dado más que a tambora en temporada de gaita. Los de España estaban reunidos en Cádiz para ver como se repartían esas tierras de España, porque unos estaban con Bonaparte y otros con el mamerto del Rey.

Aquí en Caracas se reunieron también los delegados de las provincias, y entre estira y encoje se decidió apoyar al Rey y no a los franceses. Una verga rara, porque después, en los primeros años de la Guerra de Independencia, Francia apoyaba a los republicanos y hasta nosotros nos quedamos con el remoquete de latinoamericanos que nos habían encajado los franceses.

La vaina era medio jodida porque unos venezolanos estaban a favor del rey y otros a favor de Bonaparte. El compadre Emparan, que no era ningún guevón, apoyaba al francés. Por eso se hizo el pendejo aquel 19 de abril de 1810.

El primo Alexander von Humboldt cuenta en su libro ¨viajes por las regiones equinoséque¨, que cuando él llegó a estar tierras el Emparan era gobernador de Cumaná, y eso había sido al final del siglo 18. Además, el chismoso de Humboldt cuenta que los hermanos de Emparan también eran milicos, uno en la flota inglesa y el otro en la española. Y que por vainas del destino una noche se enfrentaron, sin saberlo, en ese charco que está entre España e Inglaterra y ambos murieron en el enfrentamiento, ya que ambos barcos se fueron a pique al cañonearse mutuamente los hermanos.

Es decir, que el Emparan sabía como se batía el cobre.

¿Por qué los venezolanos no se unieron a los franceses?

¿Por qué prefirieron a los españoles? E ahí la cuestión.

La vaina es que el 19 de abril de 1810 les puso la cabeza caliente a los venezolanos, y desde ese momento se armó el peo de la Guerra de Independencia.


jueves, 18 de abril de 2024


 

A finales de septiembre comencé a ahorrar para comprar un equipo nuevo, porque el pianito ya tiene sus años y los otros dos, como comenté, se tiraron en diciembre tres peos y una plegaria.

No fue fácil, pero tampoco tan arrecho.

En primer lugar, hablé con la Sofita para saber qué equipo tenía y, además, equipos estaban mortadela y ella los revivió. Pero la Sofitasa estaba muy ocupada en sus asuntos y le dije que como estaba muy ocupada iba a buscar unos panas para conseguir el equipo.

Así fue.

Me dije: Voy a buscar a los muchachos allá en la esquina de Alcabala. Al pana Luis y José Luis.

Ahí es peligroso porque el local de los muchachos queda entre La Cita y La Tertulia. Y si a uno le provocan unas frías puede caer en la tentación.

Me acerqué un día, y desde la entrada se veía que todo estaba oscuro.

—A lo mejor es que no han llegado, regreso otro día.

No estaba apurado porque seguía reuniendo la plata. Ya estaba en enero y todavía no tenía lo suficiente como para pedir el equipo.

En febrero regresé a ver si los muchachos estaban trabajando, fui un poco más tarde. Y nada, la vaina se veía oscuro. Por suerte en el negocio de la entrada había una señora y le pregunté:

—-¿Usted sabe si los muchachos están trabajando? Los del local del fondo.

A lo que ella me contestó:

—Ahí no hay nadie, lo que hay es un deposito de un chino.

A vaina, dije para mis adentros.

Tengo que escribirle al pana Luis por la Facebook, para ver si está armando equipos.

Le escribo y el pana, porque pana es pana, me respondió, de una vez, que él no estaba en Venezuela, que ya tiene seis años fuera del país. Pero que me iba a ubicar a José Luis o a otro pana de su absoluta confianza.

A Luis Andrade lo conocí cuando él tenía un local entre Peligro y Miguelacho. Y yo estaba buscando unas memorias para un equipo, que en ese entonces las memorias se parecían a unas arañas. Pasé por el local, hablamos del asunto, le llevé el equipo y las memorias. Pero algo pasó que el equipo no las quiso reconocer.

Cargué de nuevo con el equipo para la casa 8 del callejón San Luis y lo dejé ahí.

Al otro día mientras iba pasando frente al local de Luis, éste me llamó y me dijo:

—Traeme el equipo, que ya sé que pasó.

Le volví a llevar el equipo y esta vez todo fue sobre ruedas.

Desde hacia rato ya Luis estaba platinado. Ese local lo cerró y se mudó para la esquina de Alcabala donde puso un cyber y su taller de reparación y venta de equipos de computación.

Eso hace su rato. Por allá en los noventa.

Lo cierto es que Luis contactó con otro pana y éste me llamó.

Este es el panela Boby, también conocido como el Serafín. Es guerrero el hombre, echao pa´lante.

Hablamos, le dije lo que necesitaba como equipo según los programas y lo que hago. Me hizo un presupuesto y ahí nos tranzamos. Le di una parte para que fuese armando la maquinaría y el chasis, quedándole debiendo unos reales, que se los pagaría en las próximas tres quincenas.

Porque el pobre siempre está jodido, porque siempre vive con una mano adelante y otra atrás.

Le terminé de pagar lo que le debía y le dije que trajera el equipo.

Le revisamos las tripas al equipo y los programas que estaban instalados. Y nos sentamos a conversar largo rato.

Me puse a trasegar la información del pianito al equipo nuevo, 14 años que el pianito guapeo conmigo, el Nigno me sacó las patas del barro con ese pianito. Pero ya ha envejecido tecnológicamente.

Tengo que sacarle la información a los otros dos Lazaros. Que solo me es posible acceder a ellos por el ¨modo seguro de prueba¨. El Serafín me planteó la idea de convertirlos en equipos para almacenar información con lo que ya tienen.

Esa es la idea. Pero ahora viene la etapa de empezar a reunir para comprar un televisor de 32 pulgas para conectarlo al PC.

Ya compré el cable HDMI, por lo menos.

La vaina no ha estado mal. Hacia falta un equipo nuevo, éstos tienen mínime 20 años llevando más que violín prestao.


miércoles, 10 de abril de 2024

EL ARTESANO Y LA ARTESANÍA


El artesano no es un sujeto que se parece a un hippie, que tiene el cabello largo, que calza sandalias de cuero y vende sobre un tapete en algún bulevar de la ciudad.

No.

Un artesano es quien domina una técnica. Es lo que los antiguos helenos llamaban un τεχνικός, porque tenía una τέχνη.

Hasta ahí, la vaina iba bien. Hasta que llegaron los romanos y dijeron imitando a Don Vito Corleone:

—Eso es lo que nosotros llamamos Ars, y de ahora en adelante le decimos arte.

La cagaron.

Porque de ahí en adelante hasta estos días hay un enredo de Dios padre sobre qué vaina es arte y que es artesanía. Pero eso es harina de otro costal.

Volvamos a lo nuestro.

El artesano y la artesanía indudablemente han mutado en el tiempo, me refiero a cómo lo pensamos y concebimos.

Primero, eso que nosotros llamamos artista, tal como lo conocemos en estos días, es algo muy reciente. Apenas del siglo XIX, y se da en la figura del compadre Beethoven. Es él el artista que impone su criterio sobre la obra de arte y pide cuánto deben pagarle por su hacer. Nadie viene a naricearlo. Esa vaina la impuso el compadre. Tal vez por eso se quedó sordo, a lo mejor de alguna pescozada que le dieron.

Porque todo recordamos que el paisano Mozart, con toda su genialidad, no se distinguía en su status del cocinero real. Estaban al mismo nivel, porque ambos eran artesanos.

El artesano con la Revolución Industrial o se convirtió en burgués y en capitalista industrial, claro si tenía capital acumulado; o se convirtió en proletario, esto es, en obrero; si no tenía ningún capital.

Asumamos que la mayoría de los τεχνικός no tenían capital, por los gastos que conlleva estar vivo. Éstos, con la Revolución Industrial, se convirtieron en obreros especializados. Después siguieron los obreros rasos, sin ningún saber técnico.

En ese periodo y posteriormente vez de llamarse artesanos empezaron a llamarse obreros especializados o mano de obra calificada. Acá en Venezuela, el INCE formaba “mano de obra calificada” para las empresas o industrias. En lenguaje heleno, el INCE formaba artesanos.

Lo mismo debe haber ocurrido en todos los países de este mundito miserable.

Ante este desmadre y la aplanadora que traía la Revolución Industrial, por allá en Inglaterra o por ahí cerca William Morris y John Ruskin intentaron salvar algunas prácticas artesanales ornamentales o decorativas, porque a todas las otras prácticas artesanales se la había tragado la Revolución Industrial sin vaselina.

Y estoy convencido de que es por esta vía que a nosotros nos llega la concepción de artesano y artesanía que tenemos hoy en día. Por lo cual, considero que el sujeto artesano del que habla Simón Rodríguez, en sus escritos, es lo que nosotros llamamos “mano de obra calificada” u “obrero especializado”.

En el ámbito de la construcción es fácil ver estas diferencias entre los obreros.

Pero para que el pastel esté más enreverado junto a la artesanía están las manualidades.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

En estos días a la Ítaca laboral se acercó una persona para preguntarme sobre un asunto de la red de venta y me mostró una foto de uno de sus trabajos. Yo le dije que se dirigiera a la parte que correspondía a los artesanos. A lo cual ella me dijo:

—Allá me dijeron que viniera para acá.

Así están las cosas, diría Chivo Negro.

Quien domina una técnica manual es un artesano, si no la domina o es un aprendiz o un mirón. Solo los poetas, y de milagro, en el mundo heleno se salvaban de ser artesanos. Éstos eran productores, esto es, ποιητής.

Platón, en República, al texto los mismos romanos le cambiaron el nombre, el título del diálogo es “Politeía”. Solo una vez usa el término αρχιτεκτων. Que en sentido estricto significa “primer técnico”. Pero no recuerdo si es Derrida o Bachelard, porque estaba leyendo a ambos autores por la misma fecha, hace 20 años atrás, uno de estos autores indicaba que este término era político, porque era el técnico que estaba cerca del Rey, del Faraón. Estaba en la crema. En otras palabras, el αρχιτεκτων era el asesor real.

Por el contrario, el divino Platón para referirse a quien ordena y diseña la polis usa el término οικοσδομως. Que se traduce también por arquitecto, pero según los anteriores autores no tiene la carga política del anterior. En sentido estricto el término se traduciría como: casacasa.

En estos tiempos, artesano es un término ambiguo y como todo lo ambiguo difícil de ubicar y definir con precisión. Lo mismo le pasa a la artesanía. Solo queda recurrir a cierto sentido común y, por los momentos, dejar quieto al que está quieto.

 

miércoles, 27 de marzo de 2024

LA VENGANZA A LOS ESPAGUETIS


 

Cuando el coño e madre de Amerigo Vespucci vino por estas tierras fue  cuando se armo el peo. Ya por ese entonces al Colón le habían puestos los hierros, para no pagarle un coño por haber venido para esta vaina.

La gente cuenta que cuando el Prepucio se asomó por los lados de Sinamaica, que en wayú se llama Karouya, el coño e madre dijo:

—Esta verga se parece a Venezia.

—¿Vos estais endrogao?

Le preguntó un guajiro.

—Este mardito debe venir del concierto de Pink Floyd allá en la Venecia y todavía está drogao. Cómo se va a parecer esta verga a Venecia, si vos todavía no habeis visto ni a Santa Rosa de Agua ni a Isla de Toa.

Pero como el Vespuccio venía apoyao de allá de la España, decretó:

—Toda esta reverga, de ahora en adelante, se va a llamar Venezuela.

—Si me lo mamais.

Dijo uno que estaba ahí oyendo.

A este lo jodieron, le dieron una redoblona por salío.

Los Wayú se arrecharon y preguntaron:

—Cómo es que se va a llamar esta verga ahora.

—Venezuela. Y si a alguno de ustedes no le parece los vamos a reventar a coñazo limpio. Contestó en Vespucci.

Así es la verga, ya vas a ver coño e tu madre. Dijeron los guajiros. En la bajaita te vamos a agarrar.

Toda esa vaina fue bien temprano en la mañana.

Los Wayú de una vez se pusieron a tramar la venganza contra los italianos por haberle cambiado el nombre a esta vaina.

Ya a golpe de mediodía al Prepucio le dio ambrosio plaza y preguntó:

—¿Hay algo de comer? Porque tengo el hambre pareja.

—¿Qué querei comer mardito?

Preguntó una guajira.

—Unos espaguetis. ¿Tenei?

Porque ya el coño e madre había entrado en confianza.

—Los que tengo es de la bolsa CLAP, me queda un kilo.

—Echale bola, vamos a comer esos espaguetis.

Y aquí comenzó la venganza de Venezuela contra Italia.

La guajira puso en el fogón la olleta a hervir el agua. Cuando ya la vaina empezó a hervir sacó los espaguetis del CLAP los partió por la mitad y los echó a la olla.

El Vespucci apretó el culo, por aquella irreverencia.

Como los espaguetis son vermicelli esos están rápidito.

—Imagino que le vas a poner una salsa boloñesa y un queso pecorino, minime.

Le dijo Vespuccio a la guajira.

Ésta ni bolas le paró. Sacó los espaguetis de la olleta y los escurrió.

Ya el Vespucci estaba sentado a la mesa mirando a la guajira y esperando su plato de pasta. La guajira agarró una totuma de las grandes, le sirvió el plato de espagueti y le echó:

·         Caraotas, mayonesa,

·         le rayó como medio hilo de queso de año,

·         y le puso unas tajadas.

—Te comei esa verga o si no te jodo.

Le dijo la guajira.

—Mirá, traele un guarapo de papelón con limón pa’ que este mama tripa baje los espaguetis.

Le gritó a un sute que andaba por ahí cerca.

Aunque Vespucci se arrecho, no dijo un coño.

Pero, más nunca volvió por estas tierras.

Después por la misma venganza Venezuela se convirtió en el segundo comedor de espaguetis del mundo, y eso porque allá son unos millones más que aquí. Pero cuando los pasemos en población se van a joder.

También dicen que le pusieron a esta vaina América, por ese carajo.